El que quiere

Por Sebastián Ruíz.

Escucha «El que quiere» ACÁ.

Voy a referirme otra vez a la meritocracia. Ya lo hice y, si no lo leíste, podés verlo acá: https://identidadcolectiva.com.ar/levemente-pobre/. ¿Por qué volver a un tema que ya toqué? Porque no se me ocurre nada y, además, porque siempre está a tiro esta idea para gritarle al pobre en la cara que se tiene que esforzar si quiere conseguir algo. Si no lo logra, el único motivo es no haberle metido suficiente pila. Como que les brota esa obsesión que el pobre se tiene que levantar a las 4 de la mañana para ir a laburar. Pará, monarca, en el conurba no hay ni colectivo a esa hora.

Automáticamente, al adentrarse en el argumento de la meritocracia, suelen esgrimirse algunos ejemplos de pobres que han logrado algo. Hasta me han puesto de ejemplo a mí, que realmente no he logrado nada más que trabajar de algo que me gusta y poder tener dos pares de zapatillas. El amante de la meritocracia me ve tomando una Coca Cola y lo grita como un gol, se entera que me mudé a San Telmo y rompe en llanto y, si me ve con alguna pilcha nueva, se saca una foto conmigo y se la lleva a los pobres de su cuadra a predicar en mi nombre: “¡admirad a Seba Ruiz, alguien que cenó matecocido y ahora tiene una remera nueva!”.

Es cierto, yo me esforcé. Empecé el terciario en el 2014 y lo dejé el mismo año. En el 2016 me mandé a la UBA y antes de diciembre abandoné. En el 2017 retomé el terciario y, por fin, lo terminé en el 2019. Ahora estoy haciendo una licenciatura que espero seguir a paso firme. Uf, la verdad que insistí bastante. ¿Lo logré sólo con esfuerzo y repitiéndome frases bonitas? ¡Claro que no! Me acompañó una situación económica favorable y, sobre todo, tuve la contención y compañía necesaria para hacerlo. De no haber contado con esto último, hoy tal vez tendría una combi y sería fletero, ese era mi otro sueño.

Escribí sobre este tema por una publicación que hizo Gabriel Batistuta en Twitter:
Se me viene a la mente una pregunta? Mis padres me criaron en una casa de 5 x 3 metros, trabajando, estudiando, confiando en la justicia, me dieron un hogar más amplio. Yo continúe sus ejemplos sacrificándome y respetando al prójimo. ¿FUI UN IDIOTA POR RESPETAR ESTOS IDEALES ?

No, Bati, no sos un idiota por eso. Tampoco es el contexto y las oportunidades que te tocaron de arranque. El problema está en confundir lo que se critica, que no es el esfuerzo que uno hace para conseguir algo. “Sos un gil porque no parás de laburar y nunca te faltaron las 4 comidas”, no tiene sentido creer ni predicar eso. En mi caso, apunto y disparo al concepto de “el que quiere puede”, pues estoy convencido de que no es así. El barrio está lleno de sueños rotos y las fábricas desbordan de genios y cracks en las disciplinas que se te ocurran. Los deseos pasan a otro plano, tener para comer y poder escabiar algo el finde es la prioridad.

Cuando tomé la decisión de estudiar por la noche, me echaron del trabajo porque no podía hacer turnos de 12 horas. Patada voladora de carta documento. A los 18 años entendí por qué ninguno de mis compañeros estudiaba. Igual, me lo plantearon mano a mano, vino el encargado y me dijo: “mirá, acá hay que hacer las horas extras. No te podés ir antes porque si no…”. Yo decidí estudiar en ese momento. Al tiempo, se dio vuelta la tortilla, tuve que dejar de estudiar para volver a trabajar.

¿Cuántos no pudieron retomar sus estudios? ¿Cuántos no llegan ni a intentarlo? ¿Cuántos no saben ni que existe ésta posibilidad?