El pliegue de la incomodidad

Por Liliana Etlis.

                                                          “Yo veo al futuro repetir el pasado,
                                                         veo un museo de grande novedades”
                                         
                                                              -Cazuza- 

Durante un curso que dicté sobre Arteterapia, invité a los participantes que trajeran para la próxima sesión figuras, recortes y gráficos sobre etnias. Solo aportaron sobre incas, mayas y guaraníes. ¿Nadie exploró sobre personas por fuera de estos grupos, relataban sobre la falta de ocurrencias-ningún francés se pensó como representando una etnia? ni alemán con su gorro típico ni…

¿Se puede naturalizar hasta el absurdo sin que nadie interpele cual es el motivo, la razón de esa falta de conocimiento? ¿Por qué se insiste en el error y se normatizan clasificaciones sin profundizar en espacios que acunan complejidades?  

El derecho del pasado, de su saber desnaturalizado siempre fue un enigma; romper con la linealidad del tiempo parece fracturar un orden establecido para comenzar a enfrentarnos con una crisis civilizatoria que estamos viviendo en la actualidad desnudado por la pandemia. 

Comenzar a sentipensar una praxis de liberación del campo popular, soberanía, equidad, también involucra debatir soluciones relacionadas a las desigualdades sociales, revisando la historia desde un lugar interrogando la colonialidad y sus efectos, ya que el pensar eurocéntrico niega refundar la política con sentido transformador, ese poder desde el raizal, desde la diversidad y la pluralidad de saberes y prácticas. Anclarnos en una propuesta transversalizada con el deseo de desaprender modos de vida escuchando otros y de hacer política re-humanizando,  devela múltiples dimensiones que tenemos como pueblo, nos remite a un lenguaje crítico descolonizador. El disentimiento hacia el eurocentrismo y su debate es porque él mismo suprime verdades y  diseña una forma de accionar en el mundo universal negando otras formas con derechos al vivir plenamente. 

Debatir para resignificar miradas del pasado es memoria, es navegar en esos pliegues de la incomodidad que abren caminos superpuestos y no lineales, es otra  rayuela pluriversal.  

En ese sentido, en momentos electorales, una reformulación de prácticas y discursos, sería como  un relámpago de imágenes y vivencias únicas con un sentido de construcción donde se presenten horizontes y utopías, ayudando a deconstruir puntos de vista y teniendo en cuenta vibrantes palabras unidas a los mapas conceptuales formados en una armonía específica. 

Estamos colonizados subjetivamente gracias a la modernidad. Esto es disciplinamiento y control. 

El colonialismo es la usurpación de la soberanía de un pueblo por medio de la dominación político y militar de su territorio ejerciendo una explotación política, económica, cultural desde el siglo XV, incorporando el tema de las jerarquizaciones raciales. Un pueblo inferior, el conquistado, a otro superior, conquistador. 

La colonialidad en cambio, es un patrón de poderes que comienza en 1492 y donde la idea de raza atraviesa todas las relaciones sociales existentes, la sexualidad, clase, género, conocimiento, división del trabajo, epistemologías, formas de sentir la religión y otras, teniendo vigencia hasta nuestros días. 

La palabra poder en nuestramérica, tiene una interpretación en sus prácticas diferente a la europea, al igual que la de rey o violencia o identidad sexual o esclavitud. Diferentes conceptos, misma palabra. Resignificar. 

La destrucción de formas de sentir y pensar fueron para imponer otras que no tenían que ver con las locales ya existentes, globalizando una  forma universal, una de funcionamiento rearticulando el racismo y las jerarquizaciones entre los géneros y las etnias. Pongo este ejemplo para ilustrar cómo la idea de raza y su jerarquía etno-racial global afecta todas las relaciones sociales incluidas las de género y sexualidad organizando además la división internacional del trabajo junto al concepto de explotación entre seres humanos.

Por eso la urgencia hacia otras lógicas no lineales, pluriversales; descolonizar no significa destruir todo, significa tener otra mirada para que la injusticia  entre seres humanos en política, economía, cultura y demás prácticas, no se normativice, es invitar a pensar distinto y revalorizar los conceptos  no-occidentales que dicho sea de paso la modernidad ha vaciado de su verdadero contenido.   

Es urgente desnaturalizar la ideología neoliberal, el pensamiento binario, cartesiano, cristiano, eurocéntrico, patriarcal y sexista, entre otros; ellos no se remiten a una región geográfica sino a como circula el conocimiento, el saber y el poder que emana solo de cinco países en occidente: EEUU, Alemania, Inglaterra, Italia y Francia, dueñas de editoriales donde se reproduce una forma de pensar la vida lineal favoreciendo la falta de soberanía, las desigualdades sociales y económicas, las guerras y todas las injusticias del mundo con soberanías arrebatadas al campo popular generando subjetividades competitivas, individualistas, mercantilistas, consumistas, narcisistas.  

Instalar una ética desde la responsabilidad y los derechos que tenemos como sociedad, es seguir existiendo como especie, tomar como paradigma la vida y no acepar la explotación de los cuerpos ni la necropolítica. La articulación entre lo social y lo particular es una dinámica donde el lazo social germina produciendo valiosos sentidos contra situaciones que nos siguen oprimiendo hasta sacarnos la última gota de aire. Pensarnos en primera persona del plural sin perder lo personal, una mirada multidimensional, es acercarnos a un Buen Vivir.