El peligro de las medidas diseñadas sin observar. La Argentina, el Estado y la «Economía No observada» (ENO)

Por Juan Valerdi.

Para muestra basta un botón.

La mayor parte de la Economía argentina forma parte de la «Economía No Observada» (en adelante ENO). Esto normalmente tiene consecuencias graves respecto de la planificación, diseño e implementación de las políticas públicas. En una situación absolutamente anormal y de extrema carencia, como son la pandemia y cuarentena actuales, que el estado tome sus medidas mirando una parte pequeña de la realidad es mucho más peligroso y serio aún.

El diseño e implementación del «Bono de $10 mil de ANSeS», formalmente conocido como IFE, dio una muestra cabal de lo poco que sabe el estado argentino de la ENO y lo mucho que le falta mirar con atención. Las autoridades de ANSeS estimaron que los $10 mil serían solicitados por unos 3,6 millones de personas, las inscripciones superaron los 11,2 millones. Puede aceptarse que algunos cientos de miles no miraran en detalle los requisitos que los dejaban afuera del beneficio y de las estimaciones, pero de ninguna manera esta situación puede llevar a que se triplique el número. Por si caben dudas del error de estimación inicial de ANSeS los beneficiarios que efectivamente reciben el bono son 8,3 millones, un millón más que el doble de lo que se pensaba al lanzar el programa. «Para muestra basta un botón» dice el refrán, pero en este caso la muestra es un botón que debería encender alarmas.

Una de las preguntas que se podría plantear es cómo construyó ANSeS esa estimación inicial de 3,6 millones y ahí está parte del problema central a que alude el título. La seriedad y profundidad con que el estado argentino estudia a la ENO es en los hechos baja. Esto ocurre por varias razones, una de ellas es que conocer esta parte de la economía en mayor detalle llevaría a dificultar mucho más el negar el problema o el encarar las medidas de fondo para resolverlo. Hay un refrán chino que dice «Una vez que sabes lo que tienes que hacer si no lo haces estás peor que cuando no lo sabías», por eso muchas personas recurren a la negación y muchos estados pueden hacerlo mientras la realidad no sea documentada. Como parte de varios gobiernos vi gestarse graves problemas por este esquive de falencias evidentes. Incluso alguna vez viví, como parte de un equipo, el rechazo de las autoridades de un documento fruto de cientos de horas hombre de primer nivel financiadas por organismos internacionales de naciones unidas. En ese caso se proyectaban los problemas fiscales que vinieron varios años después, como se habían anticipado en el documento que fue a parar a la picadora.

Que uno de los organismos que maneja más fondos de la argentina y se dedica específicamente a la «Seguridad Social» erre por tanto la estimación de cuánta gente está jodida y necesita los $10 mil que le ofrece el estado no puede ser un problema de gestión de un equipo en particular, tiene que ser un problema sistémico y preocupante.

La ENO es mucho más que la informalidad.

Los organismos internacionales usan un concepto llamativo para hablar de la economía informal «Economía No Observada» ENO[1]. A esa parte de la economía que estos organismos, y gran parte de la clase política, no observan, la mayoría de la población la ve cada día, aunque en estos tiempos de cuarentena la vea mucho menos.

En el conjunto que engloba la ENO no solo está la economía informal sino también la economía subterránea y la ilegal. No tiene sentido entrar aquí en el detalle de las definiciones[2] pero muy sintéticamente la economía subterránea, a diferencia de la informal, tendría capacidad económica y administrativa para pagar impuestos y cargas, pero evaluando costos/riesgos y beneficios elige esconder parte o la totalidad de sus obligaciones formales y tributarias, obteniendo de ese modo mayores ganancias. Es así que en la economía subterránea vamos a tener desde pymes hasta grandes empresas. En ambos casos será parte de esa economía subterránea la que corresponda a evasión y elusión de impuestos, cargas sociales y demás obligaciones de la parte no «blanqueada» de su actividad legal.

La ENO, entonces, no sólo tiene que ver con algunas medidas de gobierno destinadas a paliar la pobreza como la AUH o el programa IFE de ANSeS sino también con medidas destinadas a las empresas, como el programa ATP que lleva a que el estado pague hasta $33,5 mil por cada trabajador formal de una empresa solicitante. Esto se explica ya que entre las condiciones que impone el programa ATP una es que la empresa no tenga actividades ni relaciones con las llamadas «Guaridas Fiscales»[3]. Este requisito tiene que ver no solo con que las Guaridas Fiscales se usan para evadir/eludir impuestos sino con que también son utilizadas para fugar capitales. Sería poco sostenible políticamente que el estado ayude a quien evita contribuir con su financiamiento y más aún con quien se supone está en emergencia mientras mantiene fondos fugados acumulados en el exterior. La ayuda estatal a quienes evaden/eluden o fugan para obtener mayores ganancias debería generar mucha mayor indignación respecto de aquella que le llega a quienes no pagan impuestos por cuestiones de supervivencia. Este último es el caso de quienes tienen sus actividades en la informalidad o de miles de PyMEs que en un marco como el actual deben elegir entre pagar sus impuestos y contribuciones o pagar salarios, tarifas y proveedores. Que quede claro, no estoy justificando la evasión sino marcando una diferencia insoslayable entre quienes lo hacen para ganar más millones y fugarlos y quienes lo hacen para sobrevivir. Y vale aclarar que conocer la ENO en profundidad no necesariamente implicaría que más PyMEs reciban más beneficios. Hace unos días alguien me contaba que estaba vendiendo sus dólares ahorrados al inflado valor del «Blue». El comprador es el dueño de una PyME que ya «no sabe qué hacer con el dinero de las ventas en negro». No es un caso generalizable, ya que esa PyME produce un bien alimenticio que, desde la facultad, nos enseñan como ejemplo de suba de la demanda cuando sube la pobreza, la margarina. La empresa, mientras tanto, recibe ayuda para pagar salarios por el programa ATP. Una muestra más del costo de desconocer la ENO, tanto desde el punto de vista de la producción como del consumo.

Planificar y dictar medidas desde la «nube de gas»

Tanto los organismos internacionales como las estructuras estatales y las clases políticas más variadas esquivan la mirada profunda, interdisciplinaria y con cabeza abierta de la ENO.

Lo hacen para evitarse el tener que admitir los errores, prejuicios y pérdidas de recursos propios y ajenos, pero sobre todo para tener más facilidad a la hora de diseñar las medidas gubernamentales. Si se observa detalladamente solo la parte formal de la economía para emitir las normas y planificar, la complejidad es mucho menor que si se lo hiciera luego de tomarse el monumental trabajo de explorar la ENO en profundidad. Pero, además, el conocer realmente la parte no formal de la economía implicaría abrir el juego a muchos representantes de esa muy importante parte de nuestra sociedad. Siempre y cuando esa exploración se haga seriamente y dejando de lado tercerizaciones simplificantes o delegación de esa tarea a quienes representan solo una porción de ese universo. Las normas y medidas para paliar la pobreza e indigencia, dictadas desde el desconocimiento y la confianza en representantes parciales, tendrán como destino el fracaso y el desperdicio de esfuerzos y recursos. Esto no puede permitirse en general, pero mucho menos en una situación de la Argentina crítica como en pocos momentos de la historia. Después de cuatro años de un gobierno dedicado a beneficiar a grandes empresas, que gobernó con claras muestras de autismo y cuyos dirigentes conocen la calle y los pobres por fotos. Gobierno que ganó las elecciones prometiendo «pobreza cero» y la llevó al 40%. En medio de una cuarentena que lleva más de dos meses y que impacta de lleno en la supervivencia de quienes sobreviven a diario en base a la gente consumiendo en las calles o mercados informales. Y con la perspectiva de una crisis sistémica mundial que venía gestándose por décadas de descontrol y timba financiera. Lejos de achicarse, la ENO va a crecer en Argentina y el mundo. Por eso en la emergencia actual y en la difícil coyuntura que vendrá post COVID 19 los Gobiernos no pueden mirar para otro lado a la hora de diseñar e implementar sus políticas económicas y sociales. Si lo siguen haciendo la estabilidad de la democracia está en peligro y pueden surgir emergentes que ya se muestran en algunos países y que ganan elecciones, en parte, mintiéndoles a quienes están en la ENO y se sienten no observados por quienes les viven diciendo que lo hacen.

 

 

 

 

 

 

[1] El club de ricos de la OCDE publica su manual de medición de la ENO en:

Measuring the Non-Observed Economy – A Handbook – OECD

[2] Una explicación más amplia del tema ENO en la argentina puede verse en el documento del autor descargable en:

http://www.iade.org.ar/noticias/economia-no-observada-eno-en-argentina-vinculos-con-la-fuga-de-capitales

[3] Se puede consultar un artículo específico del autor sobre empresas beneficiarias del programa ATP y guaridas fiscales, publicado en este mismo portal el domingo 31/5/20, en el siguiente link:

https://identidadcolectiva.com.ar/por-que-se-quieren-esconder-las-empresas-beneficiarias-del-programa-atp/