El Nuevo Viejo Orden Mundial

Por Pablo Rissi.

—Quién es ese señor con un cartel que pide prohíbir todo papá?

—Un libertario hijo. 

Hace una semana hubo una nueva marcha contra el gobierno organizada por Juntos por el Cambio/Cambiemos. En esa oportunidad el partido puso como excusa la defensa de los jueces asignados en forma irregular por el gobierno del ex-presidente -pero siempre contrabandista evasor- Mauricio Macri. Como siempre los manifestantes exhibieron los motivos más diversos y desopilantes, desde la oposición a la vacuna rusa, el uso de barbijo, hasta la idiota creatividad de ir vestidos con ropa de miembros del Ku Klux Klan.

Grande fue mi sorpresa cuando leyendo comentarios en las redes mucha gente confundía la imposición de un Nuevo Orden Mundial con La Nueva Normalidad propuesta por algunos referentes políticos al inicio de la pandemia.

Hay quienes decían que no querían un Nuevo Orden Mundial, pero al describir el Nuevo Orden Mundial estaban describiendo el mundo capitalista actual tal y como lo conocemos, es decir, el Nuevo Orden Mundial no es nuevo y ya está establecido hace siglos. Otros aceptaban que el Nuevo Orden Mundial no era nuevo, y lo que denunciaban era que ya lo habíamos aceptado. Otros mezclaban esa crítica con una crítica a los científicos que obran sin ética alguna.

Se sabe, empezamos instalando chips en humanos y terminamos construyendo Terminators que un día aniquilan a la humanidad y hasta la vista baby. Quizás haya una confusión entre términos e ideas. Confieso que no sé si podré ordenarlas, la propaganda política de Cambiemos se aprovecha de la ignorancia y hace fuerza por mezclar prejuicios con denuncias reales y teorías conspirativas y paranoicas con el único fin de atacar la política sanitaria del gobierno. Existe en la historia un momento en que la razón y el desarrollo de las ciencias (el racionalismo cartesiano, la Ilustración, el positivismo) se ponen como faro de la historia. Termina la edad media, aparece el capitalismo, la reforma protestante, los últimos imperios entran en crisis, el desarrollo de las ciencias médicas, clínicas, sociales, la física, la química, el mundo mensurable, el control de la razón por sobre la naturaleza.

Todo este movimiento es lo que llamamos Ilustración o Positivismo. Apenas terminada la segunda guerra mundial la escuela filosófica de Frankfurt denuncia que el desarrollo de las ciencias debe encontrar un límite ético. Esto estaba fuertemente ligado al lanzamiento de la bomba atómica, pero también al adoctrinamiento social de Hitler, a la valoración mensurable de una victoria o derrota por el número de muertes, etc.

Y tampoco fue la escuela de Frankfurt la primera crítica al positivismo, en el siglo XIX aparece Marx, el socialismo, el anarquismo, el irracionalismo de Shopenhauer, Nietzsche y luego las vanguardias artísticas, el surrealismo, el dadaismo, la patafísica, la cultura pop, las subculturas hippie y punk, la crítica a la postmodernidad de fin de siglo; hasta desde el psicoanálisis, Freud advierte una estructura que escapa a la estructura de la razón. Lo que siento es que desde el poder hegemónico se hace campaña por confundir la utopía de la Nueva Normalidad, nacida de la crisis del coronavirus (Alberto Fernández habló de que necesitamos una nueva normalidad en el planeta, al igual que otros sociólogos y filósofos que nos gustan) digo, que se quiere confundir el concepto de Nueva Normalidad con el concepto de Nuevo Orden Mundial, con las clásicas y permanentes críticas a la razón del Positivismo (que ya lleva siglos de crítica) mezclada con teorías conspirativas y paranoicas varias.

Y lo que estoy denunciando es que si lo que crítica esa gente del obelisco es al Positivismo, bueno: no hubo mayor positivismo que la dictadura militar que esa misma gente reivindica, no hubo mayor positivismo que el nazismo o la sociedad con segregación racial y estos se visten con ropa del Kukluxklan, no hubo mayor positivismo que el gobierno de Cambiemos manejando las voluntades desde los medios y la economía, diciéndole a cada uno cuanto tenía que durar su ducha o si podía usar aire acondicionado, tener zapatillas Nike o un celular de alta gama. Las marchas de Cambiemos es el lugar del Positivismo más radicalizado.

Lo que busca Cambiemos es atacar a la política sanitaria del gobierno y distorsionar el concepto de Nueva Normalidad propuesto por los movimientos progresistas. ¿Y querés que te diga algo? El poder real ha soportado el 2020. Si había algo bueno y nuevo para instalar en el planeta aprovechando la crisis de la pandemia, el tiempo se está acabando. Ahí a la vuelta de la esquina está la vacuna. Si hay vacuna salimos de la pandemia y somos los mismos boludos de febrero. Y si no hay vacuna, sigue la pandemia y somos los mismos boludos de febrero, pero con barbijo.