El movimiento samuráis en Japón

Por Dr. Aníbal Torretta. Secretario de Organización de SUTECBA

Cuando uno se introduce en la historia de los samuráis, ve que todo es mucho más profundo que lo que en la actualidad vemos en películas, historietas o animé. Que eso es la chata caricaturización de una casta guerrera portadora de valores y misiones en su Nación.

En la edad Media grupos de guerreros, hombres simples del campo y todo tipo de personajes se lanzaron a conquistar tierras a fuerza de violencia en el actual territorio de Japón, pero también en las zonas de China y Corea, cercana al Japón.

En el siglo XIII Japón necesito defenderse de fuertes invasiones, y allí el movimiento Samurái tomo mayor influencia la necesidad de defender su nación les dio un sentido superior y los unió en gran medida.

Samurái significa servidor, el inicio de ellos como lo dije arriba de la de turbas sin destino que sin nada que perder tomaron la espada, transformándose con el tiempo en una. Casta guerrera que a medida que conquistaba territorios, aumentaba su riqueza y elevaba su cultura.

Tenían su propio código de valores, valentía, amor a la batalla, LEALTAD, demostraciones de valor que los llevaba a que antes del combate se mostraban frente a sus rivales gritaban sus nombres para que luego por sus vistosos trajes y armaduras de combate los reconocieran en batalla, no se ocultaban ante la adversidad de una batalla, decían aquí estoy soy yo, voy por vos, si querés venir por mí, así de simple.

El honor era otra de sus virtudes, preferían la muerte antes que la deshonra, y si su nombre se empañaba con alguna acción indigna se suicidaban de una forma dolorosa, terrible, llamada seppuku cortándose el vientre demostrando su desprecio al miedo, aun el miedo al dolor uno de los más arraigados en el ser humano.

Este movimiento duro 700 años, durante estos tiempos comenzaron a tomar un protagonismo que los transformo en el verdadero poder de los emperadores, y a veces aun en los dueños de los emperadores.

Distintas eran sus funciones, unificaron Japón, custodiaban sus fronteras y cuidar celosamente con la espada de ser necesario la Cultura Japonesa como un valor supremo.

Para estas funciones la máxima autoridad territorial era el Shogun, una especie de general supremo que rendía cuentas al emperador en forma directa, aunque a veces no lo hacían.

Concluida la unificación en el periodo Muromachi, comenzaron como siempre pasa los enfrentamientos internos, muchos samuráis comenzaron a preferir las finas ceremonias del té a la dura disciplina militar. Así las cosas, los últimos samuráis como lo muestra un filme dieron sus últimas batallas allá por el 1867 enfrentando la diplomacia norteamericana que lógicamente viene acompañada por buques militares, estos samuráis dieron su vida por el emperador y la restauración de los Meiji que luego como una de las primeras medidas, ABOLIERON A LOS SAMURAIS.

Estos fueron, absorbidos por el aparato burocrático, otros pasaron como soldados al ejército regular, otros se convirtieron en bandidos, la mayoría se confundieron con el pueblo común.

Sin embargo en el pueblo japonés sus códigos siguieron vivos, aunque se los utilizara para vender libros, utilizar sus formas estructurales en la mafia japonesa, o como símbolo de los pilotos kamikazes en la segunda guerra mundial, lo cierto es que ese movimiento que unifico Japón y le dio una cultura y una característica propia basada en un código de honor, nunca dejó de existir a pesar de todos los avatares de la historia, como un rio subterráneo cada tanto sale a la superficie y vuelve.

Al decir de Jonathan Clements, historiador de este tema Japón, por supuesto, es más que los Samuráis, pero estos han moldeado tanto el país, que es imposible contemplarlo sin ellos.

En la Argentina el Peronismo ha sido al igual que los guerreros Samuráis, prohibido, bastardeado, han querido deformar o transformar su doctrina en algo que no es, han sido transformados muchos de su integrantes en instrumentos de intereses que nada tienen que ver con él, ha habido traiciones idas y vueltas, sin embargo los peronistas igual  que los últimos samuráis en su mayoría se dispersaron en el pueblo silencioso, y desde allí comenzaran de nuevo porque parafraseando a Jonathan Clements sobre los samuráis… nosotros decimos: Argentina, por supuesto, es más que el peronismo, pero este ha moldeado tanto al país que es imposible contemplarlo sin El.

Ojo. No se confundan.