El mejor jugador del mundo se muda a París

Por Lucila Coccia

Luego de idas y vueltas, del burofax a la -casi- renovación, finalmente Lionel Messi no será jugador del Fútbol Club Barcelona. Tras 21 años, múltiples trofeos grupales e individuales, el argentino jugará en el PSG en un equipo soñado.

La noticia impactó al mundo entero, incluso a Leo que tenía claras intenciones de seguir en el club de sus amores. En medio de la turbulenta información, el club culpabilizó a La Liga española, mientras que los directivos de la competencia responsabilizaron al club catalán. Todo mientras observan marchar a la tercera y única estrella de esta era que quedaba en España. 

El máximo goleador histórico del Barcelona había quedado libre el 30 de junio mientras disputaba la Copa América, y todo indicaba que con el cambio de la dirección del Barcelona con Laporta a la cabeza iba a renovar por dos años. Sin embargo, el día que iba a poner la firma, su futuro dio un giro debido a “obstáculos económicos y estructurales” que impuso La Liga.

La salida de Messi por trabas monetarias deja más dudas que certezas. Es difícil comprender cómo, con tanta rapidez dejan ir a la gallina de los huevos de oro. Ya había sucedido con Neymar, que partió a París por una suma estratosférica, luego Cristiano Ronaldo que se fue a Italia, y ahora la “Pulga”, cuyo destino es también el PSG, donde firmó por dos años con posibilidad de un tercero. 

Lio ya fue presentado en la ciudad parisina y usará la casaca número 30 para la temporada, tras rechazar el “10” de Neymar y volviendo al dorsal que lo vio debutar en el Barcelona con tan solo 17 años en 2004. El mejor del mundo, cuyo pedido había sido estar en un club competitivo, llegó a París para sumarse a un equipo de cracks que ilusiona con conseguir la Champions League que le falta. Le sobran jugadores y talento, solo por nombrar a Mbappé, Neymar, Di María, Paredes, Donnarumma y Sergio Ramos, basta para ilusionar a cualquiera. 

La importancia de contratar al mejor jugador del mundo no son solo sus valores como futbolista, sino también los monetarios. Desde que se oficializó el fichaje, la camiseta del argentino rompió las ventas del PSG y se agotaron los tres modelos en pocas horas. Un dato para graficar lo que significa la marcha de Messi, es que el Barcelona bajó un 80 por ciento sus ventas en indumentaria desde la salida del rosarino. Números que seguramente seguirán bajando, ya que el club catalán tampoco puede afrontar la compra de un futbolista top y comercial por las deudas que arrastran desde la presidencia de Bartomeu, el máximo responsable de la debacle azulgrana.