El imperio contra Venezuela

Por Mariela Montiel.

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No debería resultar difícil tomar una postura racional sobre el caso de Venezuela, sin embargo, parece algo complejo.  Empezaré por afirmar que formar parte del Grupo de Lima, es estar alineado bajo los planes de la CIA, el Pentágono y toda la oligarquía financiera que apoya el doble discurso del liberalismo globalista. Este grupo surge en 2017, con el objetivo implícito de unir los mandatarios representantes del imperialismo liberal. Consecuentemente, es la antítesis de la gloriosa UNASUR, que nace el 5 de noviembre del 2005 en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, lugar en el que el presidente Lula da Silva, el presidente Néstor Kirchner y el comandante Hugo Chávez le dijeron a Bush que no íbamos a permitir que sigan avanzando sobre la felicidad de los pueblos y las soberanías nacionales. Por el contrario, el Grupo Lima, al que nunca tendríamos que haber ingresado, es liberal y por ende mantendrá el discurso de los liberales:  Siempre se manifiesta a favor de la democracia y la defiende con medidas antidemocráticas. Buscan la paz haciendo la guerra. Hablan de República y concentran intereses del poder judicial, los medios de comunicación y hasta en ciertos casos, el poder ejecutivo elegido por voto popular.

El pasado 6 de octubre Argentina votó, junto al Grupo de Lima, una resolución del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDH-ONU) que avala el informe de su Alta Comisionada, Michelle Bachelet, en torno a las presuntas violaciones de derechos humanos en Venezuela. Ante esto, la embajadora Alicia Castro presentó su renuncia al no compartir la decisión de la Cancillería Argentina en su condena a Venezuela.

Aclarar esto parece redundar en lo obvio, pero lamentablemente en nuestro país (igual que en todo el continente) padecemos de libertad de empresa y no de prensa. Por lo tanto, cuando las noticias no benefician a las oligarquías y sus títeres, se opta por omitir información relevante o aún peor, informar sin contextualizar, interpretar o relacionar.

Comencemos por lo obvio ¿Se violan los DDHH en Venezuela? ¿El informe de Bachelet miente? Sabemos que desde 1948, los DDHH tienen dos interpretaciones. Por un lado, la que sostienen los políticos liberales, títeres de la oligarquía norteamericana y de la Unión Europea y por otra, la de los pueblos y los organismos que militan lo nacional y la justicia social.

Entonces queda claro que para el Grupo de Lima y para la CDH-ONU, sí. Se viola el Derechos de libertad de explotación. Queda más que claro que desde que el comandante Hugo Chávez llega al poder de Venezuela, los derechos históricos que han tenido los dueños yanquis de las petroleras en Venezuela se ven gravemente afectados. Desde que la Revolución Bolivariana comienza a educar a su pueblo en justicia social bajo el sistema económico comunal como herramienta fundamental para la construcción de la nueva sociedad inspirada en la doctrina del libertador Simón Bolívar y se rige por los principios y valores socialistas, los derechos del imperio se ven afectados. Conclusión, si son títeres imperialistas, están a favor del informe. Recordemos que este organismo es sucesora de la CIDH que arriba a la Argentina en 1979 para “realizar un informe” sobre las atrocidades que se cometían desde 1976 con el terrorismo de estado durante la última dictadura militar, la misma que cumplía órdenes del Pentágono, la Comisión norteamericana venía a observar como los milicos torturaban, secuestraban y asesinaban con las técnicas aprendidas en la Escuela de las Américas bajo la Doctrina de Seguridad Nacional creada por EEUU. ¿Se le puede creer algo a la ONU, a la OEA, al FMI y a la CDH? La historia nos da la respuesta. Nada.

Es necesario mencionar, que la economía venezolana depende exclusivamente de la exportación petrolera, teniendo como principal comprador a EEUU. Por lo tanto, la jugada de los imperialistas del norte ha sido la misma que utilizaron con Cuba a partir de la Enmienda Platt, dejaron de importar a Venezuela, bloquearon sus cuentas bancarias nacionales en el extranjero y ahora los declararon en Default. Durante las últimas dos décadas, Irak, Irán, Libia y Venezuela han amenazado con deshacerse del dólar y vender su petróleo en otras monedas. Como resultado, todos ellos estuvieron sujetos a severas sanciones estadounidenses. Washington está convencido de que la amenaza de socavar el sistema del petrodólar desde cualquier país equivale a declarar la guerra a Estados Unidos

¿Se vive una dictadura en Venezuela? El pueblo venezolano ha vivido 24 elecciones en estos 20 años; de esas 24 la Revolución Bolivariana ha ganado 22 elecciones con el voto popular, ha perdido 2

 ¿Quiénes son los que acusan de dictador a Nicolás Maduro? Veamos, la oposición venezolana aliada al imperialismo decide arbitrariamente imponer y apoyar al pequeño golpista de Juan Guaidó, quién se autoproclamó presidente en enero de 2019. Al que tanto EEUU, como la UE y los gobiernos liberales de Sudamérica han aprobado sin demoras (entre ellos Mauricio Macri) También, no dejaremos afuera a esos gobiernos títeres que guardaron silencio sobre el bloqueo a Cuba por los EEUU, durante más de 50 años. Violando las decisiones de las Naciones Unidas y los derechos del pueblo cubano.

Sumemos a esto que las ilegítimas organizaciones multilaterales que creó EEUU luego de la Segunda Guerra Mundial, han apoyado el golpe de estado al presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales y al que recientemente proscribieron. De igual modo lo hicieron con el ex presidente Rafael Correa que se presentó como vice en las elecciones próximas y lo han proscripto por 25 años. El law fare es la herramienta universal del liberalismo y ataca a todos los líderes regionales que defienden la soberanía, la integración y gobiernan para los pueblos. No olvidemos que Cristina Fernández de Kirchner y muchos compañeros y compañeras han sido (y continúan) víctimas de estas maniobras antidemocráticas.

Si te queda alguna duda, te invito a que googlees a la grosa de Stella Calloni, quien expone el plan de la CIA denominado “El golpe maestro” destinado a derrocar a Nicolás Maduro. Allí encontrarás cada paso de esta estrategia de los EEUU para apoderarse del petróleo venezolano y para evitar una nueva ola de gobiernos populares en el continente. 

Históricamente el imperialismo norteamericano ha atacado nuestras soberanías. A principio del siglo XX, Alemania, Gran Bretaña e Italia bloquearon navalmente a Venezuela, ante este hecho (que luego será cotidiano en las relaciones internacionales norteamericanas) se erigió la famosa “Doctrina Drago”, anunciada en 1902 por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Luis María Drago, proponía tres elementos: la defensa irrestricta de la soberanía de las naciones latinoamericanas, la negativa a la intervención armada para el cobro de deudas públicas, y el recurso a la mediación, el arbitraje y los tribunales internacionales para dirimir una disputa.

Por lo tanto, no quedan dudas que el gobierno nacional es totalmente consciente de esto que estamos exponiendo. Por lo tanto, aquí retomo por qué resulta complejo tomar posicionamiento.

La coyuntura política del continente permite observar el avance de las derechas sobre la dignidad, no solo de los pueblos, sino aún peor, de sus dirigentes. Sabemos que estamos a un simple paso en caer bajo un golpe blando. Es por esto, calculo, que a muchos nos cuesta pronunciarse categóricamente en contra de esta política anti americanista.

Tal vez, haya sido un arreglo incluido en la renegociación de la deuda externa. Recordemos que EEUU no tiene amigos, no respeta ni a su propio pueblo, cuando fue necesario derribar las emblemáticas Torres Gemelas y matar a sus votantes, lo han hecho. Tienen objetivos claros desde 1823. No dudan. Lo cierto es, que la militancia no puede callar ante esto, seguimos apoyando al gobierno, pero marcamos las diferencias. Apañar al recién nacido, parece que no está siendo beneficioso.  Una vez más, desde lo más profundo del corazón, espero que esto solo sea una estrategia para mantener el precario régimen de democracia liberal que sufrimos.