El Dipy: un pensamiento «Profundito»

Por Pablo Rizzi.

(Deep: del inglés, profundo) «No le den entidad a este pelotudo» leo que escribe en Twitter una persona acerca de un personaje.

El Profundito es un personaje televisivo, con un pensamiento retrógrado, un in-pensamiento que ya tiene entidad en los medios lamentablemente.

El vídeo dura un minuto. Solo un minuto del Dipy (no tiene nombre, no importa. No me importa)

El programa de televisión del vídeo es un conventillo de discusiones políticas. Y ahí está el Profundito hablando «… por ejemplo ahora. Ellos te hacen un hospital».

Ellos son los peronistas, que tienen la manía de andar haciendo hospitales y universidades por todos lados, aumentan los presupuestos en salud y educación, les dan netbooks a los alumnos para achicar la grieta tecnológica, generan una plataforma de contenidos culturales online Conectar Igualdad, etc. No nos olvidemos del deíctico: Si los que hacen un hospital son «ellos», el Profundito se para en un «nosotros» que no hace hospitales.

«…te dicen ‘Hicimos un hospital’ y te lo inauguran 300 veces y vos no sabes por qué…».

Porque un hospital se construye por etapas. Se construye una sala de emergencias y primeros auxilios, y se inaugura para que la población sepa que cuenta con ella. Luego se construyen salas de internación o terapia intermedia, se inauguran; se construyen quirófanos, se inauguran; etc. Por otro lado, si un distrito (como puede ser San Martín) tiene un hospital viejo (como pudo ser el Thompson) y hay que renovarlo, no se puede tirar abajo y dejar a la población sin hospital. Entonces se demuele y construye por partes. Se tiran abajo los quirófanos mientras se derivan las operaciones a otros hospitales y se construyen nuevos quirófanos; se inauguran los quirófanos y se tiran abajo las salas de internación mientras se derivan los pacientes a otros hospitales…. Y así, por partes, se va demoliendo, construyendo e inaugurando el nuevo hospital manteniéndolo operativo para la población. Otra manía que tienen los peronistas, es agregarle a los hospitales recursos que antes no tenían, y así, durante el gobierno de Cristina Fernández un hospital X recibía un tomógrafo y se construía una nueva sala de tomografía que luego, se inauguraba.

«Y vos decís ‘nos meten el dedo en el culo y no importa'» agrega el Dipy.

El Dipy habla de política, con esto, hace política. De alguna manera inexplicable este grotesco personaje tiene el poder de aparecer en los medios y eso es político, porque tiene un poder: El poder de aparecer en los medios, hablar en los medios, e influir gracias a los medios en la opinión pública.

Si «nos meten el dedo en el culo» es porque para el Dipy existe un «ellos», que tienen el poder de meternos el dedo en el culo. Osea, existe una relación política entre un «ellos» poderoso y un «nosotros» sin poder, que hace posible que ellos nos rompan el culo a nosotros; y ese poder es tan grande que es imposible negarse, y por eso según el Dipy «vos decís» no importa.

Pese a hablar constantemente de política y hacer política, criticando desde la ignorancia la construcción de hospitales, el Dipy termina con un mensaje antipolítico: un «no importa».

¿Qué es lo que no importa? El Dipy quiere que no te importe saber por qué se construyen hospitales, ni por qué se inauguran en etapas; porque Cambiemos (el gran ausente en la crítica del Dipy) no construye hospitales.

Porque si contamos los hospitales construidos por Cambiemos, y los hospitales construidos por el peronismo, en el fondo el Profundito tiene razón: el peronismo le mete el dedo en culo a Cambiemos a nivel Dios.

«…pero ellos no van a ese hospital y los hijos de ellos no van a ese hospital…» dice el Profundito. «¿Cuándo decís ellos, es la política?» pregunta un panelista. ¡Y contesta el Profundito, “Exacto!».

Fíjate este giro. Para el Dipy «Ellos» eran los peronistas; pero si la comparación entre el peronismo y Cambiemos deja como ganador al peronismo, entonces «ellos» son «todos los políticos». Si Cambiemos pierde, no le importa la política. Negacionismo, necedad, militancia de la ignorancia y la desidia.

Pero ojo. Acá no importa la lógica, la cohesión ni la coherencia. Cuando dice que «ellos no van a ese hospital» en verdad habla de los peronistas. Porque -fruto de una ignorante xenofobia política- para el Profundito los peronistas no pueden ir a sanatorios privados. No pueden. No importa si pueden pagarlo, si tienen prepaga o el gremio tiene un convenio, no importa. Lo que le importa es difundir como ilógico, que un peronista (que apoya políticas de desarrollo y calidad para la salud pública) tenga atención en sanatorios privados.

«Insaurralde fue al Gandulfo…», le comenta un panelista. ¿»Eh?» pregunta descolocado el Dipy y repite el panelista «Insaurralde fue la excepción, fue al Gandulfo». «Isaurralde vive en Puerto Madero. Listo. No se hable más del tema», sentencia el Dipy Dictador y autoritario; y escapándose con una mentira. Porque de nuevo: para el Dipy si un gorila acusa con una mentira a un peronista, nadie puede corregirlo. Silencio. No se hable más del tema. Déjenlo mentir, pobrecito, al Profundito.

Nota aparte, para un gorila el peronista tiene prohibido vivir en Puerto Madero o Recoleta, porque contamina dignidad, o les genera vergüenza y culpa a los vecinos.

«No, no vive en Puerto Madero», le retruca el panelista. Y rogando por complicidad, el Profundito le responde «Bueno, listo. ¿Vos para qué lado vas?». Porque el Profundito es un cobarde, necesita de la complicidad del otro que acompañe la mentira o al menos, calle la verdad. Por eso va a programas de televisión donde todos repiten falsos argumentos, prejuicios de clase y metáforas sedimentadas y sin referencia.

En su soberbia, el gorila no puede reconocer que miente, ni mostrarse desnudo de argumentos. Necesita desligarse de la responsabilidad de una respuesta, pasar la pelota, huir, increpando al otro. Por eso el Profundito le contesta al panelista «Perfecto. El día que vos me traigas acá dónde vive el intendente, ese día te voy a creer, mientras tanto no creo en nadie, ¿sabés por qué? No podés creer ni en un medio de televisión».

Fíjate en ese final. Ahora resulta que es responsabilidad del panelista demostrar dónde vive Insaurralde, para que el Profundito deje de mentir. Al Profundito no le importa conocer la verdad. Es un necio, un mentiroso. Y dice que va a seguir mintiendo, hasta que el panelista se tome el trabajo de buscar la verdad, traerla y mostrársela al Profundito que nunca buscó saber por qué se inauguran varias veces un hospital, ni tampoco se preocupó por saber quién le metió el dedo en el culo al pueblo, a lo largo de la historia, ni tampoco se preguntó a sí mismo, por qué piensa que un peronista no puede ir a un sanatorio privado ni vivir en Puerto Madero. Nunca hizo eso porque da trabajo, porque cuesta conoce la verdad detrás de todas las mentiras que construye a diario Cambiemos. Saber da trabajo y el Profundito es un vago, como todos esos ignorantes políticos que responden con vaguedades. En el fondo de la palabra Gorila, hay un ser que no ha evolucionado. O por ahí no, por ahí el Profundito es simplemente una mala persona, que miente, engaña y saca provecho de multiplicar mentiras para el ignorante y vago electorado de Cambiemos.

Al fin y al cabo, ser idiota o mala persona fueron siempre la condición esencial para votar a Cambiemos.