El colmo: pedirle peras al olmo

Por Daniel Prassel.

Escuchá a Daniel Prassel en “El colmo: pedirle peras al olmo” acá.

Un nuevo artículo de Identidad Colectiva nos reclama. Hoy vamos a intentar desanudar una cuestión que, por estas horas, tiene en vilo a nuestro pueblo.

Debo reconocer que me molesta bastante dedicar tantas líneas a cuestiones que refieren total o parcialmente a esta pandemia maldita, ya que creo que nos corre de los verdaderos debates que tendríamos que estar dando; Pero al parecer, durante buena parte del 2021 tendremos que seguir de cerca todo lo que acontezca en torno a esto.

Hoy vamos a hablar de algunas características de nuestro pueblo, aclarando siempre de entrada que mi mirada dista de ser la de un académico premiado, sino que emerge de un compatriota más, que ha vivido lo mismo que la mayoría y que tampoco tiene por objeto hacer una crítica magistral sino más bien un aporte y una invitación a repensarnos en este delicado momento que vivimos.

Acá hay una verdad efectiva que, aunque duela, no podemos obviarla: Pudimos desterrar a la dictadura cívico-militar pero el liberalismo no se fue. Es más, como decimos siempre, menos mal que tuvimos la década ganada con Néstor y Cristina porque si no hoy estaríamos peor todavía, sin rumbo y aunque suene descabellado, con un país desmembrado. A no perder, entonces, la memoria.

Lo que vengo a decir en este artículo es que no es casualidad que la comunidad no respete normas o acate medidas, ya que hay toda una cultura liberal que desde 1983 no podemos erradicar. Ese es el verdadero huevo de la serpiente, porque es muy sencillo tildar a quien sea de “irresponsable”; pero, ojo al piojo, siempre hay que ver quién lo dice para poder contextualizar la cosa. A ver, pongo un ejemplo que me viene al toque. Como saben, hubo programas de TV que de “esenciales” no tienen nada y, sin embargo, aun en cuarentena estricta, siguieron laburando y haciendo guita mientras otrxs trabajadores se la tenían que comer bien calladitos. Yo mismo vi cómo en esos programas les decían sin ninguna vergüenza “irresponsables” a los manteros, por ejemplo, porque salían a ganarse la diaria. Entonces pregunto: ¿quién define qué es lo esencial? Lo esencial acá no es invisible a los ojos, como nos decía el Principito. Acá lo vemos clarito: Lo esencial es NO SER GORILA y comprender la necesidad del que tenemos al lado.

Saquemos cuentas, hay generaciones enteras formateadas en gobiernos con el liberalismo adentro. Es difícil, entonces, decirles “hay que hacer esto” porque posta, no solo no lo harán sino que de a poco se va socavando la autoridad de quien lo demanda.

Creo humildemente que “el mundo”, como gustan decir los especialistas, ha tocado fondo y lo único que hizo la pandemia fue mostrarlo de la manera más salvaje y contundente posible, donde un periodista te anuncia antes que nuestras autoridades las medidas que se van a tomar. Parece entonces que los gobiernos son los comentaristas y los periodistas la autoridad. Eso también es liberalismo, papá.

Ahora bien, ¿qué pasa además cuando ese liberalismo se camufla y empieza a meterse en las familias, las instituciones y, por si fuera poco, en lxs compañerxs? Tenemos un combo explosivo que sigue desangrando a la comunidad hasta niveles insospechados.

Es necesario recapacitar sobre muchos temas y empezar a hablar de ciertas cosas, como la importancia de volver a comprender lo que significa comprometerse con una causa, un amor, una idea; De volver a darle relevancia a la palabra “responsable” para poder después apretar, en el buen sentido, a quien no lo sea porque si no, estamos condenados al fracaso general. Imagínense que tiene su costo pasar de una concepción política colectivista como el peronismo, a esta concepción actual de las libertades individuales muy fuertemente arraigada, que por supuesto existen y deben ser resguardadas, pero siempre en el marco de un proyecto común.

Nos queda siempre la esperanza intacta. Quienes caminamos diariamente sabemos que hay miles de compatriotas que tienen claro el rumbo, pero también acá aparece una luz de advertencia que debemos tener en cuenta: empieza a haber desazón generalizada al ver que la cosa, aunque pasan los años, no se reencauza y también ahí tenemos, como militantes políticos, el desafío de poder contener para no perder voluntades valiosas.

Empecemos por hablar bien claro para que ningún distraído se confunda. El gobierno de Alfonsín fue un desastre. A partir de ahí, sigamos con los que lo sucedieron y será más fácil comprender por qué nos pasa lo que nos pasa. Al pueblo hay que hablarle sin vueltas. Con Néstor y Cristina pudimos levantar cabeza, pero a no olvidarse: El liberalismo sigue ahí en el bando enemigo y también muy bien disfrazado en muchos de lxs nuestrxs, o ¿creen que Cristina, cuando los pone en fila, nos está hablando al pedo? ¡A ponerse las pilas, entonces!

El 2021 nos encontrará en una vorágine tremenda, así que quiero explicitar que me parece muy bien la llegada del Cro. Máximo Kirchner al PJ bonaerense. Pienso que es buena oportunidad para que con su presencia se robustezca la herramienta electoral en un mundo liberal que pretende frentes de mil partiditos pero no partidos políticos con doctrina y plataformas de gobiernos populares.

Quien le da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro”

Cro. Juan Domingo Perón.

Más Estado, más solidaridad, más comunidad, como nuestrxs 30.000 nos enseñaron.