El amor vence al odio… ¿o no?

Por Claudio Posse.

Escuchá la Editorial de Claudio Posse “El amor vence al odio… ¿o no?” acá.

Empiezo la última editorial del año pensando en como nos comportamos, como portal de opinión y debate del campo nacional y popular, y me pregunto para que carajo hacemos esto. Rápidamente se me viene la frase que impregno para siempre en nuestra memoria colectiva Cristina Fernández de Kirchner: el amor vence al odio. Entonces sé, lo pienso y lo siento, este portal, que también supo hacer radio y que el año próximo tendrá un nuevo desafío, siempre se hizo con amor. Y sí, con amor al prójimo, pero también con amor a la pertenencia de ser parte de un espacio que tiene una institucionalización extraña, aérea si se quiere, que no tiene límites, que contienen a todas, todos y todes, que debate permanentemente, que cuestiona y que nos pone incomodos.

Que loco no poder definir el amor, porque nunca se tiene la precisión exacta de lo que representa. Hay tanto significados del amor como personas en este mundo. Lo importante en poder definir, para ir al punto que me toca en cuestión, es definir la intención del amor en nuestro espacio, el campo nacional y popular en general e identidad colectiva en particular.

Hemos querido definir el amor como un cuestionamiento al poder. El poder de aquellos que todo lo tienen y que, incluso, pretender adquirir el amor desde lo material. Nosotros hemos querido entender amor desde la diversidad y desde el conflicto, inclusive entre nosotros. Debatimos hasta los gritos porque así sentimos que nos queremos más. Debatimos e intentamos y, quizás, fracasemos una y mil veces. Y bueno… esa es la diferencia, no compramos el amor. Lo ejercemos, como podemos y como nos sale.

Entonces, bancamos a este gobierno, con el millón de contradicciones que tenemos. Y bancamos debatiendo, frustrándonos antes de dormirnos, pero despertándonos al otro día sabiendo que debemos dar una batalla más y entusiasmados con el triunfo que siempre será efímero, porque siempre es así… vamos tratando de alcanzar las utopías sabiendo que atrás de la conseguida va haber otra y después otra y así infinitamente, o por lo menos hasta que logremos una Patria libre, Justa y Soberana. Y eso, al no lograrlo, nos deja siempre un sinsabor. Un amigo querido, siempre me dice: “somos buscadores de infelicidad”, cuanta razón que tiene, pero yo agregó: “Buscamos la infelicidad, buscando la felicidad”.

Porque la verdad siempre sería más sencillo ponernos en la piel del contra, del que todo rechaza. Pero, nosotros, somos parte de un colectivo. Yo lo llamo peronismo, pero ustedes pónganle el nombre que quieran. Lo importante es que nos encontremos en el mismo camino en busca de esa utopía deseada.

Año difícil, duro y problemático. En lo colectivo, digo.  Tuvimos que aprender a encerrarnos. A convivir entre nosotros de otra forma. A vincularnos de maneras que nos sabíamos. Año del virus “cheto”, del virus que trajeron los que podían viajar por el mundo, pero lo que más lo sufrieron fueron los pobres, como siempre. Año feo, difícil de encarar, repleto de contradicciones y pérdidas. Perdidas colectivas e individuales. Años de llantos contenidos y … expulsados. Año con la “parca” dando vueltas por todos lados. Año con muchas justificaciones. Año de reacomodamientos. Año lleno de odios que muchas veces difuminó al amor.

Año 2020 que todavía no terminó. Año de Virus, pero también de vacuna. Año que subió la pobreza y que los jueces siguen siendo una casta intocable. Año de gobierno popular, pero con presos y presas políticas, vaya contradicción.

2020 año jodido para el Pueblo.

¿El amor vence al odio? Yo creo que sí, aunque siempre trate de aprender como hacerlo. Yo quiero estar de ese lado siempre, aunque las miserias individuales siempre están ahí latentes. Siempre hay que optar por el amor, aunque el “gil” siempre lo tengamos adentro y tengamos que batallar para sacarlo… y saber que la batalla contra el “gil” que tenemos adentro es cotidiana.

Lucharemos todo el 2021 para que el amor venza al odio… le pese a quien le pese, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Aunque seamos nosotros mismos porque lo colectivo siempre es superior a lo individual.

¡¡¡Feliz año!!!