El alma y los poderes fácticos

Por Nieves Viviani.

Antes de que el alma encontrase su contrapunto: el mundo,

fue necesaria la noche

y Orión cegado y Artemis vengadora,

y cada palabra arrancada a las tristezas y a las furias,

porque qué más noche que la noche misma,

para hacer de la voz, antorcha y de la llama, cuerpo,

para que seas, alma, la fortaleza del pájaro en la nieve,

o el remedio de la espina desbocada,

o la azucena devorada por los comensales del alba;

o el frío de la gota que cae y no se pierde,

o el latido del ojo atravesado por la brasa

partiendo el centro mismo de tu centro de agua.

No estabas dormida bajo el ala del ángel de la muerte,

eras un sueño equivocado en el jardín manso de las flores artificiales

y lo que el sueño creó, la realidad despellejó sin pena ni desdén,

porque era necesario;

porque no es posible vivir en sueño ajeno

sin donar cada uno de tus órganos al tigre

 que devora al pájaro, a la espina y a la flor.

Antes de que  alma encontrases tu contrapunto: el mundo,

eras tal vez la heredera que la noche eligió para contar su historia

y no olvidar su causa, a los hombres recordarles

que donde nada crece, crece el viento, la ausencia y el olvido.

Hoy, tu pena suave es la hija predilecta de los poderes fácticos

y llorás abrazada al tigre de certeza ciega,

con la firmeza del que muere deseándolo.

Pero la ceniza nació del fuego, el cuerpo lo recuerda.

¿y el alma? ¿y el alma? ¿el alma qué..?

El alma es resistencia.