Eh, amigo

Por Sebastián Ruíz.

Si hay algo que se ha devaluado en este último tiempo es la palabra “amigo”. Creo que hay un antes y después de la masividad de Facebook, donde agregar un contacto se lo comenzó a llamar “agregar un amigo”. Y todo bien con mis amigos de Facebook, pero no conozco ni nunca vi a “Mueblería Gabriel” o a “Labandade Chevrolet”.

Podemos tomar de ejemplo algo reciente, también: el Alberto Fernández dijo que el Larreta es su amigo; mientras que, en declaraciones a una radio, el Horacio dijo que no le iba a enviar nada al Presidente por el día del amigo. Qué onda: ¿son amigos o no? Yo me enojaria si me hacen esa, lo llamo directo: “loco pensé que éramos amigos, nos dimos unos codazos e hicimos chistes con que a vos no te importa que abran las peluquerías”. ¡Cuánta confusión!

Lo peor, para mí, es cuando se usa mal la palabra. Vas caminando, de noche, ta fresquito, te cruza uno y te dice: “Eh, amigo. Quedate piola que estás robado.” ¿Cómo? ¿Perdón? ¿Qué clase de amigo sos? Es claro que en ese momento, no se lo cuestiono tanto. Pero sí, luego, pienso cómo debe ser él con sus amigos: “Eh! Amigo, pasá la birra o te pincho todo”. Cuando me vuelva a cruzar, le voy a pedir que usé otro término… no sé, le sugeriré “individuo” o que me pregunte mi nombre: “disculpá, ¿cómo te llamas? … Bueno, Sebastián, estás robado”

Los fundamentalistas dirán que amigo es el que hace más de 20 años ranchea con vos, que estuvo siempre en las buenas, en las malas, en las peores. Es como un nacionalista de la amistad. Te pide requisitos para entrar en su círculo de amigos: serle fiel hasta la muerte, donarle un riñón y, el evento culmine, prestarle la tarjeta de crédito. En la primera que dudes, no respondas a tiempo un mensaje o no puedas acudir a un encuentro de ingesta de cervezas, te convertís en un traidor y enemigo para siempre. Un poco tóxicos para mi gusto.

En principio, mi definición clásica y más sincera es: “amigo es el que se queda cubriendo la bomba cuando la plantas en el Counter Strike”. Significa que vos te podías escapar para no morir y, así, conservar el arma que te robaste del otro equipo. Y tu compa, tu hermano, tu amigo, se quedaba resistiendo la movida y, sin dudas, moría y perdía el arma. Pero entiendo que no todo el mundo lo jugó, así que la tengo que modificar.

Soy bastante amplio en el uso del término. “Amigo” para mí, es el que es piola. Cortiiiinaa. Tal vez usted esté leyendo esto y no me conozca, pero si es piolita, es mi amigo. Sepalon. Y, de paso, vaya mandándome un regalo por el día del amigo, ya que ahora sabés que lo somos.

Definir qué es ser piola puede ser extenso, así que lo haré en pocas palabras: “ser relativamente buena persona, no ser careta, ni gil”. Y ahora, tendría que definir estos términos también, ¿no? Sí, Sebastián, por favor.

Si te genera tristeza la escena en la que echan al Chavo del 8 de la vecindad, sos buena persona. A los caretas y a los giles, no se los define: se los olvida.

Feliz día para todos los piolas.