Educación virtual en tiempos de cuarentena

Por Damián Ventura (Profesor de la ESEA Manuel Belgrano).

Esta pandemia, que es de público conocimiento, hizo que los docentes y estudiantes del mundo tuviesen que replantear sus formas de enseñar y aprender sin tiempo de adaptación.

Pero situémonos en nuestro país particularmente. Una gestión anterior que nos dejó sin Conectar-Igualdad, con una situación económica crítica y sin computadoras para los estudiantes que transitaron la educación pública en esa gestión. Los computadores del plan que en su mayoría ya no funcionan o no son compatibles con los campus que se manejan actualmente. Docente que están aprendiendo en la marcha a utilizar las plataformas, replanteo de clases basándose en los contenidos necesarios. Horas infinitas no remuneradas para docente y estudiantes.

No es lo mismo cumplir un horario y dar una clase presencial que transmitir a través de un archivo, un chat o un foro.

Rumores de amenaza de disminución de salarios docente en el Gobierno de la Ciudad. Contención y lucha de los Gremios docentes, pero cuesta hacer efectiva su repercusión si no existe la presencialidad. Mientras tanto la difícil tarea del docente, de expresar un contenido con palabras escritas, hacen de cada clase un bibliorato eterno. Las dudas de los estudiantes esperan sus respuestas en un chat que en algún momento será respondido. Pero cada especialidad, cada institución, requiere de un tratamiento virtual diferente que el docente debe repensar y que solo la presencialidad en el espacio áulico lo hace efectivo.

Se paralizaron las coberturas de cargos docentes, muchos espacios en la plataforma vacíos y se presenta el dilema. Tenemos estudiantes sin clases virtuales en algunas materias, las autoridades de las escuelas piden las coberturas de cargos urgentes, el área de educación de Ciudad dice que si existe otro docente que brinda los mismos saberes en la institución se ocupe de esos espacios vacíos. Pero esa solución solo provoca más horas de trabajo no remunerado para el docente, futuro cierre de cursos para la escuela generando cursos numerosos donde la transmisión se dificulta.

Estudiantes sin acceso a internet, ni computadoras que momentáneamente quedan excluidos del sistema. Estudiantes con hambre que no pueden retirar sus viandas en forma virtual.

Con estas experiencias virtuales, con mínimos contenidos solo podemos decir que la educación requiere de la presencialidad para ser efectiva, que el espacio áulico o taller es el mejor lugar para que el docente pueda transmitir y el estudiante aprender. La comunicación a través de una plataforma no alcanza para lograr completar un ciclo lectivo, la plataforma es una herramienta que complementa a una futura clase presencial y que lamentablemente aun no está al alcance de todos. LA EDUCACIÓN SE EFECTIVIZA EN EL ESPACIO REAL, NO EN EL VIRTUAL.

Estas vivencias que transitamos los docentes y estudiantes en cuarentena de ninguna manera es un reclamo, menos en estos momentos de crisis, porque sin plataformas, ni conectividad no existiría la comunicación, pero si es una reflexión para darnos cuenta que las escuelas y las clases presenciales son irremplazables y que existió una gestión anterior de gobierno que limitó notablemente las posibilidades de gran parte de la población de transitar esta cuarentena con recursos tecnológicos dejando a la sociedad sin Conectar-Igualdad.