Educación ideologizada

Por Oscar Rodríguez.

El comienzo de la semana arrancó con las frases desacertadas de la Ministra de educación de la Ciudad de Bs As sobre los docentes.

Los docentes en el centro del debate

No voy a entrar en esa discusión ya que NO es de extrañar el pensamiento que tiene esta gente.

Si, quiero tratar el tema sobre la mención que hizo de la ideología que se impone en las aulas, y acá coincido con la ministra. Hay adoctrinamiento y viene desde de la imposición mitrista.

Las aulas están tan impregnadas de carga ideológica que me entere de los bombardeos a la plaza de mayo del ´55 a los 20 años.

La sorpresa que se llevarán algunos al saber que los profesores y maestros, ahora estigmatizados por la derecha, son tan diversos ideológicamente como la sociedad misma.

La derecha peca así de prejuiciosa y simplista.

Cuando las editoriales que se meten en la educación, publican textos que pretenden registrar la historia con supuestas versiones oficiales no son neutrales, imponen ideología menospreciando la generación de pensamiento crítico.

¿Qué texto es válido? Ninguno y todos. La importancia debe estar puesta en la actitud emancipatoria de los docentes.

Pero claro, a los que viven del miedo y el odio esto no les sirve.

Nadie puede negar la gran influencia de la escuela en la formación psico-social y política   de los individuos. La obligatoriedad de asistir a la escuela a partir de los 6 años nos fuerza como padres a llevar a nuestros hijos a los “centros educativos” durante determinadas horas para que profesionales los formen bajo un formato predefinido por vaya uno a saber quién.

El poder está lejos de la escuela, una verdadera democratización sería conformar consejos consultivos integrados por directivos, docentes, familia y alumnos.

Desde la usina de pensamiento de la derecha hoy se nos quiere hacer creer que la ideología en la escuela está impuesta desde este lado del mostrador. Hablan insistentemente de adoctrinamiento ignorando que la imposición del relato histórico lo podemos ubicar de Mitre hasta la actualidad.

Los trabajadores no escriben la historia, la clase excluida por la elite no escribe la historia, los luchadores contra el exterminio en la campaña del desierto, no escribieron la historia, a pesar de que todos y cada uno de ellos colaboraron y colaboran para engrandecer a la patria.

Se impone entonces un relato doctrinario cuyos dueños son los dueños de todo en nuestro bendito país.

Ahí lo tenemos al “gran Sarmiento” legitimador del genocidio colonialista sobre los pueblos originarios. El padre del aula, mostrando su odio a los sectores más pobres.

Los textos de Sarmiento se debaten poco en la escuela, si fueran analizados y debatidos en profundidad nunca habría llegado al rango de prócer. Podemos concluir hasta acá que eso sí es adoctrinamiento.

“Se nos habla de gauchos… La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esa chusma criolla incivil, bárbara y ruda es lo único que tienen de seres humanos”

Sarmiento 1861

En este sentido bienvenidas las palabras de la ministra, en cuanto al adoctrinamiento en las aulas. Al menos puso el tema en la mesa de debate, que interesante sería hacer una revisión de los textos que preparan las grandes editoriales y ponerlos a consideración de la comunidad educativa en su conjunto.

La estandarización de la educación a la larga nos lleva a la segregación.

Se segrega a partir del conocimiento, a partir de la clase social y económica. “Los pobres no llegan a la universidad” se atrevió a decir María Eugenia Vidal.

Los docentes en ese sentido deben ser los encargados de modificar el “destino prefijado” según las condiciones económicas.

Que puedan comprender los estudiantes, que el sistema capitalista en el que estamos inmersos actúa de manera salvaje imponiendo exclusión según el posicionamiento social.

Que esto sea comprendido, no es adoctrinamiento.

Adoctrinamiento es ver a un ex mandatario que destrozó lo público y sin embargo pagó 60 millones de pesos a la editorial AIQUE para generar un manual para chicos de sexto grado.

Consta que la Dirección General de Administración y Gestión Financiera, a través de la orden de compra “82-0015-CDI18”, gastó $59.701.380,35 por un conjunto de libros de la mencionada editorial, entre los que se encuentra el Manual de Ciencias Sociales donde se publicó una versión falaz sobre los primeros años de gestión macrista.

Que tema, nos trajo la ministra, ¿no es cierto?

Un debate que tendríamos que haber realizado hace mucho tiempo.

Pasar del docente “adoctrinador” al docente innovador. Aquel que no se suba a manuales creados si no aquel que sea capaz de facilitar el acceso a la información y a la generación de conocimiento partiendo del pensamiento crítico. Que entregue herramientas para el futuro. 

Una educación que no fue debatida ni puesta en consideración a partir de todos los cambios que surgieron difícilmente se pueda considerar de calidad.

Bienvenido sea el debate que nos ayude a mejorar.

El comienzo de la semana arrancó con las frases desacertadas de la Ministra de educación de la Ciudad de Bs As sobre los docentes.

No voy a entrar en esa discusión ya que NO es de extrañar el pensamiento que tiene esta gente.

Si, quiero tratar el tema sobre la mención que hizo de la ideología que se impone en las aulas, y acá coincido con la ministra. Hay adoctrinamiento y viene desde de la imposición mitrista.

Las aulas están tan impregnadas de carga ideológica que me entere de los bombardeos a la plaza de mayo del ´55 a los 20 años.

La sorpresa que se llevarán algunos al saber que los profesores y maestros, ahora estigmatizados por la derecha, son tan diversos ideológicamente como la sociedad misma.

La derecha peca así de prejuiciosa y simplista.

Cuando las editoriales que se meten en la educación, publican textos que pretenden registrar la historia con supuestas versiones oficiales no son neutrales, imponen ideología menospreciando la generación de pensamiento crítico.

¿Qué texto es válido? Ninguno y todos. La importancia debe estar puesta en la actitud emancipatoria de los docentes.

Pero claro, a los que viven del miedo y el odio esto no les sirve.

Nadie puede negar la gran influencia de la escuela en la formación psico-social y política   de los individuos. La obligatoriedad de asistir a la escuela a partir de los 6 años nos fuerza como padres a llevar a nuestros hijos a los “centros educativos” durante determinadas horas para que profesionales los formen bajo un formato predefinido por vaya uno a saber quién.

El poder está lejos de la escuela, una verdadera democratización sería conformar consejos consultivos integrados por directivos, docentes, familia y alumnos.

Desde la usina de pensamiento de la derecha hoy se nos quiere hacer creer que la ideología en la escuela está impuesta desde este lado del mostrador. Hablan insistentemente de adoctrinamiento ignorando que la imposición del relato histórico lo podemos ubicar de Mitre hasta la actualidad.

Los trabajadores no escriben la historia, la clase excluida por la elite no escribe la historia, los luchadores contra el exterminio en la campaña del desierto, no escribieron la historia, a pesar de que todos y cada uno de ellos colaboraron y colaboran para engrandecer a la patria.

Se impone entonces un relato doctrinario cuyos dueños son los dueños de todo en nuestro bendito país.

Ahí lo tenemos al “gran Sarmiento” legitimador del genocidio colonialista sobre los pueblos originarios. El padre del aula, mostrando su odio a los sectores más pobres.

Los textos de Sarmiento se debaten poco en la escuela, si fueran analizados y debatidos en profundidad nunca habría llegado al rango de prócer. Podemos concluir hasta acá que eso sí es adoctrinamiento.

“Se nos habla de gauchos… La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esa chusma criolla incivil, bárbara y ruda es lo único que tienen de seres humanos”

Sarmiento 1861

En este sentido bienvenidas las palabras de la ministra, en cuanto al adoctrinamiento en las aulas. Al menos puso el tema en la mesa de debate, que interesante sería hacer una revisión de los textos que preparan las grandes editoriales y ponerlos a consideración de la comunidad educativa en su conjunto.

La estandarización de la educación a la larga nos lleva a la segregación.

Se segrega a partir del conocimiento, a partir de la clase social y económica. “Los pobres no llegan a la universidad” se atrevió a decir María Eugenia Vidal.

Los docentes en ese sentido deben ser los encargados de modificar el “destino prefijado” según las condiciones económicas.

Que puedan comprender los estudiantes, que el sistema capitalista en el que estamos inmersos actúa de manera salvaje imponiendo exclusión según el posicionamiento social.

Que esto sea comprendido, no es adoctrinamiento.

Adoctrinamiento es ver a un ex mandatario que destrozó lo público y sin embargo pagó 60 millones de pesos a la editorial AIQUE para generar un manual para chicos de sexto grado.

Consta que la Dirección General de Administración y Gestión Financiera, a través de la orden de compra “82-0015-CDI18”, gastó $59.701.380,35 por un conjunto de libros de la mencionada editorial, entre los que se encuentra el Manual de Ciencias Sociales donde se publicó una versión falaz sobre los primeros años de gestión macrista.

Que tema, nos trajo la ministra, ¿no es cierto?

Un debate que tendríamos que haber realizado hace mucho tiempo.

Pasar del docente “adoctrinador” al docente innovador. Aquel que no se suba a manuales creados si no aquel que sea capaz de facilitar el acceso a la información y a la generación de conocimiento partiendo del pensamiento crítico. Que entregue herramientas para el futuro. 

Una educación que no fue debatida ni puesta en consideración a partir de todos los cambios que surgieron difícilmente se pueda considerar de calidad.

Bienvenido sea el debate que nos ayude a mejorar.