Editorial de Claudio Posse:»Fueron por el palacio, vienen por la calle, van por vos.»

En su editorial matutina Claudio Posee analizo la situación del país, haciendo un recorrido por la trayectoria que llevo a Macri al poder, hasta llegar a la feroz represión del viernes. Escucha la editorial completa en el siguiente link.

Fueron por el palacio, vienen por la calle, van por vos.
Pensar que tener a Mauricio Macri de presidente es obra de Durán Barba y el marketing es tan superficial como pensar que gritando «vamos a volver» puede llegar  ser una opción real de construcción política hacia el poder político»
Pensar que Mauricio Macri es un líder carismático de donde emanan  las decisiones de la construcción política de cambiemos es tan errado como pensar que cambiemos llegó al poder para realizar un saqueo de dos – cuatros años e irse a sus casas a disfrutar de sus nuevas riquezas.
Mauricio Macri llegó al GOBIERNO en diciembre del 2015 luego de una compleja estructuración de su figura y de la construcción de una nueva derecha liberal con viejos exponentes pero con maquillaje HD, que no deja arrugas a la vista»
La experiencia arranca con el intento de instalar a Mauricio en Misiones como referente político que lo llevara a la Gobernación y de esta manera transformarlo en una figura pública de la mano de su amigo y socio Ramón Puerta, hombre ligado a la trata de Personas con fines de exploración laboral. La argucia de Eduardo Rovira hombre fuerte de la provincia de Misiones y la ambición económica permanente de Macro y sus hombres (traducida en negocios de obra pública, cuando no), evitó ese intento y Mauricio y su construcción fueron por otra vía, ahora ligada al deporte: Boca Jr.
Mauricio necesitaba tener un espacio institucional público que le permitiera, ahora si, mostrar sus capacidades  como líder y gestor político»
En Boca comienza a tejer una inusual alianza con sectores del radicalismo, peronismo y de los sectores gremiales ligados al club.
La experiencia en Boca mezcla esa construcción política con negocios fenomenales que van de arreglos con la barra hasta quedarse con la Comisión que le corresponde a los jugadores para luego fugarla en cuentas off shore.
Luego vendrá la Ciudad de Bs As y también acá hay una construcción política a la vieja usanza mezclada con las nuevas formas del MKT.
La desicion de intentar llegar a la casa Rosada fue postergada allá por el 2011 por la excelente performance electoral que mostraba Cristina Fernandéz
Luego la decisión de competir como fuerza nacional también fue postergada al 2013 y eligió el candidato más competitivo para aliarse, Sergio Massa, para desgastar al peronismo que conducía Cristina y que veía una vez más amenazado su poder por un hombre de las entrañas mismas de su propio espacio»
El 2015 tuvo diferentes situaciones ya muy conocidas q no tiene sentido repetir pero que termina con la alianza cambiemos como opción electoral y que terminará llevando dentro de sus filas a radicales, progresistas y peronistas.
El triunfo de octubre de cambiemos y de Mauricio es una obra de ingeniería política y de construcción de Marketing profesional. Esa conjunción logra tomar el poder político. Logra arrebatar de las manos del Pueblo, representado por Cristina, el Palacio.
Recuerdo la despedida de Cristina Fernández aquel 9 de diciembre del 2015, esa emotiva e histórica situación que será revisada por la historia popular como un hecho inédito de la política argentina. Se despedía una gobierno popular del Palacio con decenas de miles de ciudadanos que aplaudían 12 años de adquisición de derechos. Despedían a su líder y se despedían, repito, del Palacio»
Una joven con lágrimas en los ojos, recuerdo como si fuera hoy murmuraba: «No lo vamos a dejar gobernar, vamos a quedarnos en la calle van a ver». Esa expresión de deseo de palpó en la  realidad casi inmediatamente con «las plazas» repletas en la ciudad de Buenos Aires y en los centros urbanos que eran sonorizadas por un solo grito:»vamos a volver» (pensar que fueron estos centros urbanos los que mejor performance electoral tuvo el gobierno: capital, Córdoba, etc).
El modelo neoliberal de ajuste y retroceso de derechos ciudadanos afecta a todos los sectores populares y Macri lo sintió en la calle, no sólo con las plazas urbanas sino también con  una fenomenal movilización de la CGT el 30 de abril del 2016 y varios (muchos) conflictos gremiales sectoriales que se dirimían en la negociación gremial pero también se construían en la calle»
A la vez las organizaciones sociales pedían una emergencia social que les permitiera sobrevivir a este modelo sufriendo el menor costo posibles de las políticas estanflacionarias con apertura de importaciones, timba financiera, desempleo acelerado y tarifazos.
La calle era claramente de la oposición y se lo mostraba cada vez que podía a Macri como herramienta de negociación pero también como hecho simbólico.
El primero de agosto desaparece Santiago Maldonado luego de una feroz represión a los Mapuches y, más allá de lo aberrante de la situación, Macri decidió una vez más tomar provecho y conducir lo que podemos denominar «tomar la calle». Claramente el macrismo no tiene la construcción popular que le permita tomar la calle en términos convencionales (y no le interesa tenerla). Lo que tiene es la conducción de todos los aparatos represivos del Estado. Las Fuerzas Armadas, la Policía Federal, las policías de las ciudades más importantes del país. Lo único que necesitaba era tomar la decisión de utilizarlas en función de «tomar la calle». Esto es lo que pasó el viernes pasado al cumplirse un mes de la desaparición de Santiago Maldonado. De manual decían muchos, es probable, pero con la impronta de aquel que ha decidido ir por todo y por todos»
El viernes Mauricio Macri dejó en claro que no es De La Rúa, que no está dispuesto irse en helicóptero y que, por el contrario, utilizaría todas las herramientas que tiene a su alcance para doblegar cualquier resistencia de los sectores populares.
Ahora depende de la construcción de los sectores populares para resistir inteligentemente y no entrar en la provocación propuestas y entendiendo que ese primer paso para la recuperación del poder es el 22 de octubre en las urnas, para eso hay que hacer un esfuerzo grande para lograr unidad en la diversidad que nos permita construir un triunfo electoral contundente.