¿Dónde están los negros del sindicato?

Por Mariela Montiel.

¡Qué destino el nuestro!! 4 años esperando volver al gobierno para reconstruir la Patria y nos topamos con una pandemia. Ocho semestres esperando el aguinaldo del 2020 y nos agarra sin laburo o en el mejor de los casos, con una propuesta de recibirlo en cuotas.

¿Dónde están los negros del sindicato? Se preguntan algunos …te voy a dar una visión (no es la única, repudiamos el universalismo) Es necesario comprender qué pasó con el sindicalismo ¿Son buenos o malos los sindicalistas? Cómo verás, no voy a intentar producir una teoría acabada al respecto, simplemente te quiero tirar algunas ideas para que pensemos con conciencia de clase y en clave nacional.

Debo decir, que, si bien el sindicato y la CGT se han creado antes del peronismo, será recién a partir de la asunción de Juan Domingo Perón en el Departamento de Trabajo y Previsión que el trabajador será, no solo considerado sujeto de derecho, sino también como productor de riqueza. Y ahí está la posta. El peronismo siempre sostuvo y condujo al país bajo ese principio, mediante el decreto número 4865 de 1947, Perón declaró “el trabajo es el medio indispensable para satisfacer las necesidades materiales y espirituales del individuo y la comunidad” y el capital debe estar siempre en función de ello y nunca al revés.

¿Entendés? tenemos derecho a cubrir las necesidades materiales y espirituales. El peronismo fue profundamente humanista y no dividió al ser humano en dos (como lo hizo el liberalismo). El cuerpo y el alma estaban dentro del derecho. ¿Viste cuando los dirigentes sindicales hablan de “felicidad del pueblo”? Bueno, es esto. Los liberales lo llaman demagogia, nosotros le decimos dignidad. ¿Solo los empresarios tienen derecho a ir a un spa? ¿ Y nosotros no? ¿No te ves con las chancletas y el toallón decolorido del hombre araña, ya medio transparente, en el Howard Johnson? ¿Te lo imaginas al firulais coqueteando con las perritas diminutas de los empresarios? Te reís, pero así debería suceder.

La fuerza de trabajo es nuestra, nosotros producimos riquezas y ellos las administran. Lo espiritual es lo que te mantiene la cabeza sana y los valores comunitarios siempre presentes.

Nada se logra solo. El “nadie me regaló nada y me lo merezco”, es una mentira de los liberales. Llaman “meritocracia” a lo que, en verdad es egoísmo y torpeza comprensiva. Fijate que sucede con la meritocracia en el caso de Vicentín, la manejan capitales privados, se endeudaron y quebraron una de las mayores exportadoras del país. ¿Dónde está la meritocracia ahi? ¡¡Seguramente los directores se levantaban temprano! Claramente es imposible de explicar con la falacia de la meritocracia. En verdad, lo que sucedió ahí es que, en vez de generar guita en blanco, la jugaron especulando. Los 350 millones de dólares que le dió González Fraga por medio del Banco Nación, fueron otorgados porque hubo un estado cipayo y corrupto que lo permitió. Nada se hace solo. Ellos trabajan unidos y organizados. ¿Sabés dónde está el sindicato de ellos? En las reservas federales de los EEUU. Mantienen el dólar alto, producen inflación y deuda externa. Así se enriquecen. En detrimento nuestro.

Retomemos. Los trabajadores organizados bajo el sindicato peronista han conseguido:” El derecho al bienestar, cuya expresión mínima se concreta en la posibilidad de disponer de vivienda, indumentaria y alimentación adecuada y satisfacer sin angustias sus necesidades y la de su familia en forma que le permita trabajar con satisfacción, descansar libre de preocupaciones y gozar mesuradamente de expansiones espirituales y materiales, impone la necesidad social de elevar el nivel de vida y de trabajo con los recursos directos e indirectos que permita el desenvolvimiento económico” ¿Entendes que vos tenes derecho a la vivienda y no solo a precios cuidados?

Perfecto, esa calidad de derechos se lograron porque había un proyecto de país, el justicialismo, con un Estado promotor (de promover, hacer, ejecutar) que aplicaba un plan económico de industrialización (Planes quinquenales). Los derechos, la conciencia de los trabajadores y los dirigentes sindicales como Tosco, Ongaro, Rucci (si Rucci) y Ubaldini eran el resultado de esa generación. Unos socialistas, otros peronistas, pero todos han militado de manera colectiva y han hecho lo que creían justo para alcanzar la Liberación Nacional (tema que da para horas de mate y torta frita)

En aquellos tiempos, el trabajador recibía una educación fuertemente humanista que inculcaba valores éticos, morales y comunitarios. Nadie podía pensar que a uno le iba bien únicamente porque trabajaba y se levantaba temprano todos los días (con Macri trabajábamos y madrugamos y nos fue como el traste). Esos dirigentes han luchado a la par del pueblo por la vuelta de Perón y han dado su vida por la causa. Los unía el antiimperialismo y el deseo de dejarnos una Patria soberana.

En uno de los tomos de “Historia del imperialismo norteamericano” del uruguayo Vivian Trias (pensador poco divulgado, en los diseños curriculares lo hicieron “faltar”) menciona los puntos que ha tenido en cuenta EEUU en la década del 60, para elegir a Brasil como aliado en el cono sur y no a nuestro país, entre otros, el poder del sindicalismo argentino y su combatividad. Las calles enardecidas de córdoba en mayo de 1969, la huelga de petroleros en el sur, las reuniones clandestinas para conducir operaciones, el compañerismo para proteger a quien era perseguido por la dictadura, etc. Todo eso nos hacía diferentes. Perón organizó el sindicato aquí. Brasil, no tuvo a Perón. El ATLAS (Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas), los ministros de origen obrero (Borlenghi Bramuglia, Unamuno, Gago) y la participación de los trabajadores en las ganancias del país, fueron consecuencias del glorioso 17 de octubre de 1945.

Los trabajadores organizados y defendiendo las estructuras productivas, fueron imparables. Tan pujantes, que la autodenominada “Revolución Libertadora” los fusiló a mansalva, nos proscribió, se llevó a Vallese (solo para mencionar un compañero) y dio su golpe más fuerte con la dictadura genocida de 1976, que culminó con un total de 67% de desaparecidos del  del sector obrero, dirigentes sindicales, delegados, etc.

Entonces, la conciencia nacional y de clase de los trabajadores es el reflejo del desarrollo productivo y cultural del país. Entre 1943 y 1955 en el norte del país teníamos fundición de hierro, en el centro fabricación de aviones, automóviles, embarcaciones y ferrocarriles y al sur producción petrolera. ¡Y hoy pedimos permiso para ver si llueve!

El sindicato es el único espacio que nos queda para defender los derechos de quienes ponemos la fuerza de trabajo. Los liberales siempre nos van a atacar, desmerecer e intentarán dividirnos. Los medios hablarán del choreo de los dirigentes, del bajo nivel cultural, etc. Pero nosotros no debemos mirar siempre para abajo, los banqueros y la clase dirigente aliada a ellos fugaron más de 86 mil millones de dólares, destruyeron las industrias, nos precarizaron al punto de aguantar cualquier situación con tal de no perder el laburo.  Y sí, papu…se comen las S y huelen a cebolla porque son laburantes y no fueron al Newman. Eso sí, los negros saben leer de corrido y pronuncian “penitenciario” sin mayores inconvenientes.

Cuando comenzó la pandemia, los negros del sindicato se presentaron en Casa Rosada para ofrecer los hoteles y recibir a quienes necesitaban aislarse, mientras que los empresarios (mas garcas, que oli) no quieren poner un peso de toda la que se robaron. Exigimos impuesto a las grandes fortunas y que las clases populares no deban pagar las deudas tomadas por privados.

Para finalizar cinco reflexiones.

Volveremos a poner el capital al servicio del trabajador cuando, a los dirigentes políticos les deje de temblar el pulso frente a los capitalistas.

Volveremos a tener derecho a la espiritualidad cuando la guita nos alcance y para ello hay que hacer una reforma tributaria de carácter progresivo. Que paguen más, los que más ganan.

El sindicalismo será columna vertebral cuando la especulación financiera deje de ser el punto donde se genera la riqueza.

Dejaremos de exigir únicamente por un salario digno cuando las desigualdades culturales y económicas no dividan al país en estudiantes de instituciones públicas y privadas.

No tendremos que salir a pedir que el aguinaldo se pague completo en tiempo y forma cuando volvamos a concentrar las fuerzas.

No podemos tener cinco centrales obreras.

Saldremos a leer una proclama al nivel de Huerta Grande y La Falda cuando nuestros trabajadores tengan tiempo para comprender la influencia que tiene la política monetaria frente a los alimentos. Desdolaricemos la economía gradualmente.

Por ahora, compañeros tenemos el sindicato que nos dejó el  neoliberalismo. No es el que nos merecemos. Y cuanto más desvalorizamos a esta organización libre del pueblo, peor nos va a ir.

Los dirigentes no son buenos o malos, negocian y en ese conflicto hay puja de intereses.

¿Sabés dónde están los negros del sindicato? En la historia argentina, en la lucha de clases, ofreciendo solidaridad en tiempos de pandemia, haciendo campañas para que a sus afiliados les llegue la mano del Estado difícilmente puedan lograr grandes conquistas cuando entramos a la cancha perdiendo. Hay cuestiones que superan nuestra capacidad de lucha, pero el voto (gremial y nacional) sigue estando en nuestras manos. La responsabilidad y compromiso, es de todos.

Liberalismo, nunca más.

Es alrededor de los sindicatos donde se centra la lucha nacional. Una lucha de todo el pueblo contra el coloniaje”. (Juan José Hernández Arregui)