Desigualdad Patentada

Por Daniel Prassel.

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Arrancamos la segunda ola hace días, a esta altura ni falta que hace aclarar a que nos referimos con segunda ola, y por supuesto como era de esperarse, nuestro Gobierno tomó cartas en el asunto decretando nuevamente medidas preventivas, con un año encima de experiencia podemos realizar diagnósticos mas acabados sobre esto ahora bien, como vimos, si hay algo que no cambia es la mediocre oposición que tenemos y el gorilaje de siempre, que no importa cuál sea la medida adoptada, siempre absolutamente siempre se manifestaran en contra, son así y esa Pandemia no la cura ninguna vacuna.

Justamente hoy queremos tirar un tema para reflexionar que nos pasa como humanidad, nos preguntábamos entre compañerxs, una obviedad, si realmente esta situación amenaza con llevarse puesta muchas más vidas y economías enteras que dejaran a países sumidos en más pobreza y marginalidad, porque no empezamos a exigir que los Estados pongan lo que hay que poner y plantándose a la industria farmacéutica dispongan de una vez la liberación de las patentes de las vacunas para poder producirlas en cantidades necesarias, alguno me dirá que los laboratorios son muy fuertes y les contestare que tienen razón pero si vamos a repetir desde todos los medios la condición de excepcionalidad de lo que estamos viviendo para justificar otras decisiones, aquí no debería haber ninguna vuelta y por el contrario actuar de manera urgente para que este flagelo no siga creciendo.

Hemos hablado mucho del Covid en notas y artículos precedentes, estaría bueno que los grandes medios de comunicación pusieran énfasis en recalcar esta situación porque sino empieza a notarse mucho para que equipo juegan, algunos jugaran para Sputnik otros para Pfizer, da igual, hay que jugar alguna vez para los Pueblos.

Es inadmisible que solo se esté vacunando en una cierta cantidad de países mientras hay otros donde ni siquiera ha llegado alguna de las diferentes vacunas que circulan, muestra cabal de un salvaje capitalismo que no titubea en decidir quiénes merecen prioridad a la hora de vivir y quienes no, si bien siempre se supo esto, hoy se demuestra con el más absoluto cinismo sin que ningún catedrático de la OMS o el organismo que fuera se sonroje de vergüenza al menos unos minutos.

Es menester si queremos un verdadero cambio social, que ciertas actividades deban discutirse respecto de si pueden ser usufructuadas como solo un negocio más o realmente convertirlas en derechos concretos, es decir no importa cuanto salga una vacuna, sino que lo que se necesita es que no se patente por privados para que luego sean un negocio donde algunos puedan consumirlas y otros no.

Imaginemos por un momento si algunos países llegan al 100% de población vacunada pero más de la mitad de los otros Estados ni siquiera arranco con la inmunización, no seguiríamos en riesgo permanente? Que habremos aprendido si no pensamos acciones bien distantes de este egoísmo visceral para proponer verdaderas transformaciones que tiendan a salvaguardar la humanidad ante este tipo de catástrofes.

Estamos sin dudas ante un cambio de paradigma mundial en cuestión de relaciones sociales, políticas, culturales y laborales que no sabemos hacia donde nos llevara, pero no podemos cometer el error de dejar librado parte de ese futuro que hoy mismo se empieza a construir, hay que ser tajantes y decir bien claro que este sistema no da para más, sino miremos el ambiente, los mares, la deforestación y las secuelas que dejan los monocultivos y los venenos que se usan para cuidar cosechas, dicho en pocas palabras estamos haciendo pelota todo nuestra casa común como bien dice Francisco.

No debemos olvidar palabras enunciadas por nuestro conductor, el General Perón cuando nos decía: En su “Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo”, del 16 de marzo de 1972, “creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobrestimación de la tecnología”.

Han pasado 49 años y cada palabra goza de una vigencia inoxidable que nos obliga a repensar en serio que le vamos a exigir a nuestrxs representantes sobre estos temas medulares de la vida en comunidad.

El declive capitalista ya arranco y seguramente vamos a superar el Covid pero se vendrán otros tiempos difíciles, quien así no lo comprenda es porque está mirando otra película o simplemente no dispone de los elementos necesarios para advertirlo, será como decimos siempre misión y compromiso militante para que cada vez seamos más quienes luchemos por la Patria que merecemos.

No debemos temer, no debemos aceptar discursos de miedo o terrorismo mediático, hay que insistir en la persuasión, la capacidad de formación política, el desarrollo de amor hacia el prójimo y el sentimiento nacional de cuidar lo nuestro, porque también si lo permitimos, la Pandemia se lleva los Estados Nación, un viejo anhelo capitalista para saquear con más facilidad países ricos como el nuestro.

Confiemos en nuestro proyecto político que ante este delicado momento sigue pensando y actuando en clave popular, con muchas dificultades que existen y no negamos, pero no resignemos seguir construyendo los días más felices como supieron vivir miles compatriotas con Perón y Evita, reivindicando los sueños de nuestrxs 30.000 hermanxs y el legado de Néstor y Cristina, donde quienes somos un poquito más jóvenes pudimos experimentar que realmente, podemos vivir mejor, podemos dar la pelea contra la pobreza y podemos, como dijo Cristina allá por un 9 de diciembre, “Ser constructores de nuestro destino”.

“Sólo la mística simple del mandamiento del amor, constante, humilde y sin pretensiones de vanidad pero con firmeza en sus convicciones y en su entrega a los demás podrá salvarnos.” Cro Francisco.

Más Estado, Más Solidaridad, Más Comunidad, como nuestrxs 30.000 nos enseñaron