Desde el Sur del Mundo

Por Julio De Vido (h).

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Pensando durante la semana que reflexión les traería en mi columna dominical de Identidad Colectiva que, aclaro, siempre tiene como único objetivo aportar una visión constructiva para el desarrollo de un sector agroindustrial competitivo, federal y solidario en pos del desarrollo y crecimiento sostenible de nuestro país en el contexto de una economía con fuertes restricciones y problemas estructurales, la cual segura y necesariamente tenga un abordaje crítico, me encontré con que esta semana se realizó el encuentro del Movimiento Arraigo en el seno del Partido Justicialista cuyo orador principal fue el presidente Alberto Fernández.

El Movimiento Arraigo surge de la mano del ex intendente de San Antonio de Areco Paco Durañona quien ya hace años realiza una serie de planteos y cuestionamientos a las formas de producción, al acceso a la tierra y a las posibilidades de desarrollarse y vivir en el interior. Paco tuvo una exitosa gestión al frente de la cartera municipal y hoy en su calidad de senador provincial y militante político avanza en proyectos vinculados a las cuestiones anteriormente planteadas.

Él conoce de primera mano la realidad agropecuaria y a sus actores dado el ámbito geográfico en el que está emplazado el partido de San Antonio de Areco, la capital nacional de la tradición. Importante es el turismo por esto último, aunque la principal actividad del partido es la referida al sector primario, por lo que Durañona tuvo que gestionar sus ocho años de mandato entre las demandas sociales de los vecinos urbanos o periurbanos y de los productores agropecuarios.

Paco habla entre sus distintas propuestas de un “Procrear Rural” aunque ligado inmediatamente a la agricultura familiar, en otras ediciones de esta sección he planteado la necesidad de generar políticas públicas en el marco de las facultades del Estado para facilitar el acceso a la tierra para la producción si lo que se considera que esta mal o no es beneficioso para el país es el esquema de distribución por lo que quizás un “Procrear Rural” suena interesante.

Creo que con el tiempo la agricultura familiar se ha convertido en una muletilla, no en el caso de Durañona, para buscar un cambio de paradigma o de forma de producción de quienes desconocen los conceptos más básicos de la agricultura moderna y de evolución y curva tecnológica, por ende, voy a cerrar este tema aquí para adentrarme en las palabras del presidente.

Alberto habló unos veinticinco minutos, de los cuales en diecinueve hizo un desarrollo alrededor de la palabra arraigo yendo y viniendo con los problemas económicos, sociales y estructurales de la Argentina, habló de país desintegrado y de algo que me llamó poderosamente la atención quizás por mi condición de santacruceño o conocedor y enamorado de nuestra Patagonia, “un centro muy rico y dos periferias muy pobres, una al norte y una al sur” dijo, al margen de que gran parte de los recursos naturales que utiliza ese “centro rico” para crecer se encuentran del Rio Colorado para abajo y que los indicadores sociales de las provincias patagónicas sean superiores a las del “centro rico”. Como también las provincias del norte que cuentan con condiciones comparativas suficientes pero la preponderancia del puerto de Buenos Aires, al que sí hizo referencia correctamente el presidente, las condenó al menos coyunturalmente a un desarrollo más tardío y complejo como así también un perverso sistema tributario que grava por igual al productor sojero o triguero del norte santiagueño que al de la zona núcleo bonaerense impidiendo cualquier marco razonable de inversiones productivas.

Mi principal preocupación surge de negar reiteradamente que el principal foco de pobreza y necesidades básicas insatisfechas se encuentra en Buenos Aires y sus alrededores o el AMBA como esta moda decir, tampoco otras ciudades del “centro rico” se salvan de esta situación como el Gran Rosario o el Gran Córdoba.

El reiterado centralismo y unitarismo en este tipo de cuestiones y apreciaciones creo que nos aleja cada vez más del objetivo que me planteo y comento en el primer párrafo respecto a una política agroindustrial integrada y sostenible que dentro de esta también se incluyan ideas como las de Paco Durañona pero que no creamos que es una u otra como se suele plantear desde sectores extremos vinculados tanto al agro negocio como al eco progresismo.

La solución tampoco es sectorial sino que debe hacer al conjunto de la economía ya que la misma se retroalimenta de todos los sectores, algunos de estos son más dinámicos, como suele ser el agro por sus ventajas comparativas y como leía a un especialista hace pocos días y creo que es importante por las restricciones actuales, planteaba que además de las condiciones de fertilidad natural de los suelos el crecimiento exponencial del agro en los últimos veinte años surge de la rápida adopción, adaptación e implementación de componentes y tecnología nacional a la curva de conocimientos y de producción, bien interesante para compararlo con sectores históricamente protegidos sumamente dependientes del ingreso de bienes de capital importados.

En los seis minutos finales de su alocución Alberto planteo que posiblemente la herramienta para poder materializar la idea de Paco sea el cambio en el destino de tierras fiscales en distintas partes del país lo cual seguramente con voluntad política sea factible. La voluntad política es transformadora, la acción y la ejecución más aún.

Venimos desde el Sur del mundo y queremos fijar, junto a ustedes, los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos a dónde vamos y sabemos a dónde no queremos ir o volver.”

Néstor Carlos Kirchner, 25 de Mayo de 2003