De eficacia se trata

Por Alessandra Minnicelli.

Días atrás escuche un reportaje al Sr. Presidente que me sorprendió en cada párrafo, me sorprendió por el mensaje “que no dijo” y que insinuó. Debo decir que en mi formación ideológica estuve más cerca de la practica que de la teoría, porque estuve cerca de Julio De Vido y Néstor Kirchner – de este ultimo desde 1989 hasta el 2010 -.

En ese marco entendí la Eficacia, como el principio básico que trata el “el espinoso asunto de los resultados de la acción.”[1] porque pone el acento en toda actividad prestacional, provenga esta del Estado, a través de políticas públicas o del sector privado ejerciendo acciones responsables y donde asume un papel significativo la metodología, entendida en el sentido amplio de creación del marco organizativo y procedimental que haga posible el cumplimiento eficaz de esas tareas.

NO es necesario Gobernar con denuncias. Ni hacer de ellas una acción política, como hace poco señalo el Presidente Fernández. Si el Estado es responsable y sus funcionarios cumplen con el mandato constitucional,  hay obligación legal de denunciar y todos tenemos derecho a conocer – para eso son la transparencia y la información pública -, sobre el resultado dañoso de ciertas acciones u omisiones de funcionario públicos actuando desde el Estado , máxime si esas acciones pueden configurar delitos y si esos delitos han causado daño al patrimonio público en beneficio de los funcionarios a quienes dimos mandato para gobernar .

Hemos vivido el -para mí – régimen macrista con persecución y encarcelamiento al que pensaba distinto , al que había tocado intereses de los poderosos , hemos vivido un vergonzoso armado de causas judiciales por quienes ven con naturalidad  “visitar jueces” para hacerles saber ( seguramente por la razón o por el carpetazo ) las “ consecuencias de sus decisiones“, aquí me estoy refiriendo a las declaraciones del Ex senador Federico Pinedo , denunciante junto con Laura Alonso y Patricia Bulrich de la causa GNL .

Es esta certeza de lo ocurrido, lo que me lleva a no tolerar algunas expresiones complacientes con la oposición, con esa oposición que el Presidente mismo señala que son los que “destruyeron la economía” y se sorprende diciendo ante declaraciones de Prat Gay y decir : “como pueden hablar así” . Sabe que Presidente , pueden hablar asi porque se sienten blindados, porque nadie los denuncia, nadie denuncia el saqueo, el endeudamiento y el perjuicio en beneficio propio que han hecho de bienes y recursos del Estado .

Espero que esto se revierta por la necesidad ciudadana de conocer los hechos reales , sabiendo que no se necesita armar ningún escenario , ningún montaje , ninguna causa judicial con peritos o testigos truchos o con noticias falsas en los medios o con componendas como el Lawfare o con aprietes a magistrados . Solo debe informarse a la ciudadanía e ir con el detalle de las acciones y omisiones macristas que configuran sin duda delito y acercárselas a los jueces y fiscales que puedan actuar ajustados a derechos.

Mientras esto ocurre vemos anuncios de un Plan Nacional de 5.000 soluciones habitacionales ( recuerdo que cuando “ERAMOS PEORES” 2003-2015 se hacia un promedio de más de 100.000 por año ),  con ello este Gobierno decide ampliar la actividad social y prestacional del Estado, y eso va generando una demanda de administración eficiente, es decir que para implementar nuevas políticas o reformular las existentes y con ello modificar la realidad se necesita capacidad de  gestión para ejecutarlas con eficacia[2].

Cotidianamente, las fuerzas políticas y sociales así como la opinión pública ejercen una fuerte presión histórico-social concreta para alcanzar capacidad administrativa y resultados organizacionales. Esta situación, muchas veces configura un ámbito propicio para el desenvolvimiento de una crisis de legitimidad de la acción del Estado, y es esa debilidad aprovechada, sin duda por ciertos sectores de interés, empeñados en minar la credibilidad del Gobierno de turno y de  la Administración pública.

La situación de conjunto conformada por esas nuevas atribuciones organizacionales no tradicionales y la situación que coincidimos en  llamar de «administración de escasez», plantea la necesidad de incrementar de forma sustancial la capacidad de gestión del Estado.

Se le pide al Estado, que asuma misiones nuevas, más complejas y al mismo tiempo que desarrolle de programas sociales en gran escala para los sectores más afectados ante situaciones de crisis como la de hoy y la brutal desigualdad social existente, recientemente denunciada en el último informe de la CEPAL .

Surge ante ello, la necesidad de organizar y gerenciar, acciones, proyectos y  planes para encarar, en el marco de la actividad social del Estado, las consecuencias sociales de las situaciones de crisis, buscando la forma de manejar eficientemente planes de este tipo a gran escala, con orientaciones gerenciales apropiadas para ellos.

Gerenciar los planes es ya un problema técnicamente complicado, que requiere diseños creativos, tanto o más que el requerido para diseñar los planes, y que exige, entre otros aspectos, conocer y aprovechar las experiencias exitosas.

Los viejos paradigmas retroceden ante los inicios del desarrollo de otros nuevos, se abren paso nuevas categorías de análisis; metodologías, modelos, principios y formas de encarar múltiples problemas de gestión y todo ello, sin perder de vista los principios liminares que rigen el procedimiento administrativo que son base teórica normativa y razón de ser del derecho administrativo .

En el paradigma nuevo se impone respetar mecanismos de participación ciudadana en la gestión pública, y sostener estructura de apoyo que permita, entre otros, mejorar los procesos de elaboración de las políticas económicas para incorporar la actividad social a cargo del Estado incluso ampliar los sistemas de información para permitir hacer visible el impacto de los cambios en los planes y en la definición de aspectos estratégicos.

Las fuentes de la eficiencia gerencial no se hallan, pues, como revelan las investigaciones referidas y otras semejantes, ni en el buen planteamiento formal, ni en el respeto a los principios tradicionales de administración. Se conectan mucho más con variables múltiples de tipo políticas, sociológicas y culturales y sistemas de información en tiempo real, que produzcan, no información masiva, sino la estrictamente estratégica para la toma de decisiones, que generen un abanico de alternativas pertinentes, que con precisión orienten probabilidades o posibles implicaciones derivadas de las diferentes alternativas de solución y de la política a implementar. Que permita construir escenarios para diseñar los planes y visualizar el impacto de los cambios en alguna de las condiciones o alternativas que incluso pueden verse alteradas por el direccionamiento de la gestión hacia organizaciones de la sociedad civil o cooperativas.

En este direccionamiento la descentralización hacia los gobiernos locales es fundamental porque permite ver claramente cuáles son las demandas fundamentales, negociar bien su relación con los pequeños aparatos burocráticos y producir muchos hechos en un período corto de tiempo; un nuevo perfil organizacional significa el replanteo del modelo de relaciones con la ciudadanía y con las organizaciones sociales de referencia .

Las directrices serían otras, muy distintas: la transparencia, el control de la gestión pública por parte de la ciudadanía en forma activa; canales de participación ciudadana y la configuración de un aparato que esté abierto y en interacción constante con la ciudadanía; un Estado Eficaz tiene que practicar un modelo organizacional, casi opuesto al modelo organizacional, planteado a través de los esquemas conceptuales de tipo weberiano.

Como en el 2003 , hoy los Municipios y las Provincias tienen la responsabilidad de hacer operativos los programas con acciones concretas. Les corresponde designar responsables de cada Programa, tanto de la ejecución como de la evaluación, quienes serán los encargados básicamente de:

  • Asignar los recursos a los beneficiarios.
  • Evaluar el cumplimiento de las metas previstas en el Plan; la ejecución del programas y la aplicación del presupuesto;
  • Comprobar la legalidad y evaluar los resultados del programa, con relación a la eficacia y eficiencia de la administración presupuestaria, financiera y patrimonial, así como sobre la aplicación de recursos públicos.[3]

En este marco es estratégico definir cómo mejorar la eficiencia –en términos de costos- y la Eficacia –en términos de cumplimiento de metas -, del Estado y en línea con esa problemática aparece el tema de la gerencia pública, y cuáles son las capacidades y características necesarias para lograr la eficiencia deseable para el Estado.

El contexto complejo, en el que desenvuelve su tarea el directivo público, centrada en otras épocas en decisiones de rutina, es hoy, la habilidad para adoptar decisiones estratégicas, donde se están tomando decisiones frente a problemas y alternativas que varían continuamente en su estructura, en sus contenidos .

El gerente público, destinado a cumplir funciones estratégicas en esas estructuras, debe ser un agente de cambio llevando a cabo reorganizaciones enfocadas a la descentralización.

Descentralización que resulte una herramienta idónea para reducir a dimensiones de control los ámbitos de organizacionales; para acercar los servicios; para facilitar un ajuste continuo a las realidades y necesidades, para crear condiciones propicias para lograr la capilaridad necesaria que haga posible de participación de la ciudadanía.

Es usual razonar el problema de la gerencia pública en América Latina reduciendo la cuestión a una antinomia entre políticos y técnicos. La realidad demuestra ser más compleja.

Resulta claramente necesario que los cargos sean ocupados por personas con las calificaciones técnicas apropiadas, pero cuando se atraviesan problemas históricos graves es prioritario que existan  niveles de conducción públicos políticamente comprometidos con el proyecto nacional.[4]

La antinomia usual, entre políticos y técnicos, constituye en tiempos de crisis una “trampa paralizante’’ y para superarla, hace falta una integración equilibrada entre ambos saberes ya que una gerencia social eficiente aparece como una condición de viabilidad fundamental para diseñar y ejecutar políticas públicas de excelencia.

 

 

[1] Sic de mi Tesis Doctoral
[2] De mi libro “ Eficacia “ – ideas y Tensiones para la articulación actual entre políticas públicas y Derecho administrativo ( ed. Atlántida 2013)
[3] Extraído de mi libro Cuentas Claras -Instrumentos para una administración eficiente de los recursos financieros estatales – que publiqué en mi paso por la función pública, con el objetivo de brindar una guía a todos aquellos que ejecutan procesos administrativos habituales de gestión y procesos especiales de solicitud y aplicación de recursos federales, ya sea en el ámbito provincial o municipal.
[4] Bernardo KLIKSBERG, ob cit. La investigación comparada aporta numerosos datos en esa dirección. Un estudio de la ONU en diversos países del Tercer Mundo dedicado al tema, luego de verificar que la presencia política en los altos cargos es una constante se plantea si no será mejor que lamentarse sobre esa situación declarándola a priori indeseable, pasar a indagar las causas profundas que determinan su constancia y fortaleza. Al hacerlo, aparece con toda fuerza la referida necesidad de contar con mandos comprometidos seriamente con las grandes prioridades nacionales que es propia de países que luchan por su autodeterminación, desarrollo y la estabilización del sistema político democrático.