Dar vuelta la página y volver al territorio

Por Julio De Vido (h).

Antesala de las elecciones generales legislativas del 14 de noviembre en las que se ponen en juego mucho más que las composiciones de las cámaras alta y baja, se define el futuro a corto plazo, se define la necesidad de un plan económico y de gobierno.

En las últimas columnas radiales en Radio Continental aproveché los sucesos que se están dando en Glasgow en el marco de la COP 26, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, para poner en valor la agenda ambiental y todo lo que Argentina puede poner en práctica, y porque no en juego, sobre este fenómeno que afecta al globo de forma homogénea.

Alberto Fernández redobló la apuesta y buscó capitalizar este marco en pos de la simultánea negociación con el FMI, con tal sincronía que podía estar en medio de su ponencia mientras el equipo económico pasaba el día, las famosas once horas, con los agentes del Fondo debatiendo los términos y condiciones, del, según distintas voces, ya convenido acuerdo. 

Términos y condiciones tan abarcativos que, incluso, pueden hacer al futuro de un ministro y por qué no de una coalición como no también de la metamorfosis de Alberto Fernández en el Duhalde de esta tercera década del siglo XXI.

En el eje de la discusión climática, y de la contienda electoral, esta semana desfilaron por Córdoba un importante grupo de funcionarios del gobierno nacional que, además de recorrer algunas obras y localidades, hicieron una visita guiada por tres de las principales plantas productoras de bioetanol de maíz de nuestro país, AcaBio (Villa María), Promaíz (Alejandro Roca) y Bio4 (Rio Cuarto).

Largo y tendido resultó ser el debate normativo y regulatorio comenzado el año pasado y aprobado y reglamentado a las apuradas este año, prórrogas vía DNU mediante, aunque seguramente el principal fin de estas visitas fue observar in situ donde pueden conseguirse los votos para que Frente de Todos supere el 10,9% de los votos que cosechó en la PASO.

Con este fin es que se embarcaron hacia la provincia mediterránea Manzur, Julián Domínguez y Darío Martinez junto a los candidatos Gill y Caserio. Interesante seguramente también debe haber sido el almuerzo posterior entre este grupo y Roberto Urquía, presidente de Aceitera General Deheza, la sexta mayor agroexportadora de Argentina (la más importante de capitales nacionales), y ex senador nacional por Córdoba del Frente para la Victoria.

Urquía tuvo muy buenas intenciones a la hora de rediscutir el nuevo marco normativo de los biocombustibles, aunque las mismas fueron opacadas por las distintas operaciones en los distintos estratos del sector petrolero, finalmente y ante distintas circunstancias y fenómenos la reglamentación de la ley mantuvo los cortes obligatorios preexistentes, hecho que permitió que los funcionarios que visitaron Córdoba se hayan encontrado con estas biorrefinerías en funcionamiento.

Nunca esta de más decir lo que hasta el cansancio hemos repetido en esta columna, los biocombustibles han sido la gran política agroindustrial llevada adelante por el kirchnerismo, agregado de valor de las materias primas, industrialización del interior y el entendimiento absoluto de un mundo que iba a poner en el centro de la geopolítica la cuestión ambiental.

El IPCVA (Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna Argentina) publicó en estos días un muy oportuno documento llamado “Carne Argentina, Carne Sustentable” señalando algunas características y desafíos que ubica a la producción ganadera argentina en promisorio sendero al cumplimiento de distintas metas ambientales. 

Sin embargo, solo quería rescatar una de las reflexiones finales que hace este documento: 

Medir, Reportar, Verificar.

El éxito de Argentina en lo que refiere a lograr una producción agrobioindustrial, sólida y sustentable estará dado por el rol que suma el Estado y sus organismos competentes en cuanto a acompañar al productor en este camino, y de paso abordar de forma más integral y multidimensional el territorio en tiempos que esta tan sana cualidad de la política pareciera estar diluyéndose.