Cuando el cuidado mutuo y las políticas públicas necesitan ser ley

Por Alessandra Minnicelli.          

Escuchá a Alessandra “Lali” Minnicelli acá.

En Eficacia [1] he señalado con insistencia que en horas de crisis, las administraciones públicas no pueden darse el lujo de ser ineficaces e ineficientes, costosas, remotas e insensibles y que  para que la satisfacción de necesidades y la universalización de los derechos humanos pueda lograrse de manera racional y democrática, se necesitan herramientas e instituciones jurídicas que guíen, orienten e indiquen, como se garantizan esos derechos y necesidades a satisfacer.

La situación de Pandemia y de crisis agravada en nuestro país ha dejado moralejas, que el rico y vasto campo de acción de las políticas públicas debe enmarcarse en el ámbito de los principios generales del derecho administrativo, pero, además, hasta no cumplir con eficacia su meta, es decir, hasta no verificarse cumplidos los objetivos fijados como metas al diseñarlas, no pueden interrumpirse, suspenderse o alterarse en su esencia.

Para ello y en momentos de mutuo cuidado, en momentos en que los ODS (Objetivos de desarrollo sostenible), se entrecruzan peligrosamente y se verifican incumplidos con grave detrimento a la garantía del interés general y la salvaguarda de los derechos fundamentales o humanos que tiene a su cargo el Estado por constitución y por Convención, convertir en ley las políticas públicas se transforma en un deber.

Eso pasa hoy con la alimentación escolar, que es cuidado mutuo, es política pública y en muchos países de nuestra América Latina es LEY.

Sabemos que cada ser humano tiene derecho a la alimentación y los países deben tener soberanía para producirla; sabemos que es un tema interinstitucional, que involucra al sector público y al sector privado, que es momento de luchar contra el Hambre, la mal nutrición y la desnutrición, para mejorar la calidad de vida de nuestra población.

Relaciono el tema con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), porque es la forma de verlos con cercanía, de entenderlos y de darles contenido desde nuestra realidad y le agrego el cuidado mutuo porque es lo que hemos aprendido en Pandemia.

Sin Hambre y con leyes, programas y proyectos en beneficio de niños, niñas y adolescentes en edad escolar y dentro del sistema educativo integrando: educación, salud y desarrollo productivo, con compromiso de todos los sectores se resuelve el problema de la inseguridad alimentaria para ellos.

Garantizar para ellos el Ejercicio del Derecho a la Alimentación, no solo con políticas públicas sino con una ley en el marco de los ODS, de las garantías constitucionales y del cuidado mutuo es la tarea.  


[1] “Eficacia” –Ideas y tensiones para la articulación actual entre Políticas Publicas y Derecho Administrativo. Alessandra Minnicelli – Ed Atlántida 2013