Cristina Presidenta

El 24 de marzo pasado, luego del discurso de la Presidenta, mandato cumplido, y actual Vice presidenta de la Nación, Cristina Fernández, la locutora cerró el acto, donde se recordaba el inicio de la dictadura cívico militar clerical que se llevó 30000 desaparecidos y el inicio del modelo económico neoliberal del cual todavía seguimos consecuencias nefastas, diciendo: “Machas Gracias Sra. Presidenta de la Nación…”. Por supuesto que los sectores empresarios comunicacionales hegemónicos repitieron una y otra vez, hasta el cansancio, la “desubicada” expresión.

Veamos algunos titulares de estos medios (podríamos poner más, pero como dijo Cristina alguna vez: “pónganme los titulares, no los suplentes”):

Titular de INFOBAE
Titular de CLARÍN
Titular de La Nación

Pero no es de este caso del que me gustaría que reflexionemos, mejor me parece que nos pensemos a nosotros y nosotras en el preciso instante en que piensan a operar las empresas de medios hegemónicas, para intentar de encontrar un rumbo preciso en la construcción de la política comunicacional del movimiento popular.

Lo primero que me gustaría recalcar es que protocolarmente la locutora estuvo correcta, estuvo bien, se puede expresar de ambas maneras: Presidenta o Expresidenta. Sin embargo, no bien ocurrió este acontecimiento recibí un par de mensajes de compañeros expresando su malestar por el supuesto error de la locutora oficial: “no hay necesidad de provocar así, con todos los quilombos que tenemos” y “ahora nos van a dar toda la semana con esta boludez”. Ahí está el nudo de lo que quiero que pensemos, no estoy pensándonos como revolucionarios, no llego a tanto, apenas nos pienso como históricamente disruptivos, solo eso.

Podemos encontrar en el movimiento popular en general, y en el peronismo en particular, innumerables cantidades de ejemplos que nos permiten asegurar que no solo somos un movimiento de masas, también somos un movimiento disruptivo desde lo dialectico, poniendo en jaque la literalidad burguesa y del status quo.

A modo de ejemplo, pensemos en la asunción de Héctor Cámpora, el 25 de mayo de 1973, cunado la Juventud Peronista no dejó que se realizara el desfile militar previsto, que seguramente estaba en el protocolo. O, más atrás aún, el 17 de octubre de 1945, donde el Pueblo salió a rescatar a su líder Juan Domingo Perón, esa inmensa movilización no estaba aprobada por el gobierno nacional.

¿Ustedes piensan que alguno de esos compañeros y compañeras se preocupaban por lo que decían los medios hegemónicos de la época? No lo creo.

¿Desde cuando el Pueblo pide permiso?

El problema de no enfrentar las “malas palabras” de los sectores del poder real, es que se avanza en una dirección permanente hacia la “corrección”. Decía Jorge Luis Borges: “Los peronistas no son ni buenos ni malos… son incorregibles”, cuanta verdad en esa frase que seguramente intentó estigmatizar a nuestro movimiento, sin embargo, tenemos la buena costumbre de tomar los insultos y transformarlos en propios, como si los impropios del enemigo fueran una acumulación de bendiciones literarias. Entonces, podíamos escuchar en las movilizaciones populares “seremos negros, seremos grasas, pero gorilas no” o en 1973, en la asunción de Cámpora: “¡Y llora, llora, llora la puta oligarquía, porque se viene la tercera tiranía”, relacionada con el mote insólito de tirano que le habían puesto a Perón, 18 años exiliado y con el peronismo proscripto la misma cantidad de años”!

La importancia de la palabra en los movimientos populares es central porque es parte de la política y la base de la política comunicacional que debemos tener para realizar las transformaciones que hagan liberarse al Pueblo del sojuzgamiento permanente del establishment externo e interno.

Por último, un compañero me decía: “cuando Clarín te dice que no tenés denuncias de corrupción, en realidad está diciendo que tus compañeros son todos corruptos”. Porque cuando las empresas de medios hegemónicos te tratan bien, tené cuidado porque existen dos posibilidades: o vienen por vos o te transformaste en uno de ellos.