Corte a la corte
y… a los tibios

Por Oscar Rodríguez.

Se dice que los pueblos en algún momento de la historia pueden tomar rumbos que determinan su destino.

En lo que respecta a nuestro destino, está determinado por decisiones que se han tomado, por batallas que se han librado, por errores y aciertos.

Siempre es bueno contextualizar, para poder entender que nada es casual, la tercera ley de Newton dice que a toda acción le corresponde una reacción.

Si pasamos de la física a lo social vemos que no siempre es así, no siempre el pueblo responde acorde a la acción que se está llevando adelante, los que sí siempre, indefectiblemente, responden son ellos: la derecha.

Respondieron matando a Dorrego,en el 30 derrocando a Yrigoyen, respondieron en el 55, tirando bombas a la plaza de mayo, en el 73 sumergiendo al país en una de las más oscuras etapas de nuestra historia.

Barriendo a una generación entera de hombres y mujeres comprometidos en hacer un país vivible para todos.

¡Siempre! la reacción exagerada de la derecha exterminando todo lo que se atreve a cuestionar o hacer frente a sus intenciones y propósito de hacer de nuestro país una colonia.

Y claro, que en el proceso de lograrlo fueron armando un trípode de sustentación que les ha dado excelentes resultados.

-Medios de comunicación- Parte del poder judicial- cipayos entregados al poder económico mundial.

Actores necesarios para llevar adelante acciones en generar sentido común que les permita obrar sin provocar reacción en el pueblo.

Echaron mano a los principios del “enano diabólico”, Joseph Goebbels, crear a un único enemigo, generar mentiras tras mentiras y poner en el otro intencionalidades propias.

Tal embestida nos dejó sin poder reaccionar.
Comenzaron armando un poder judicial que les avale todas las barbaridades, un poder mediático que las oculte y lacras que las lleven adelante.

En 1930 la corte de justicia avaló el derrocamiento del gobierno de Hipolito Yrigoyen, se empezó a tejer ahí una de las patas fundamentales de este trípode que hoy nos tiene sometidos.

El proceso que llevaron adelante, hoy les está dando réditos, poseen el monopolio comunicacional, poseen la voluntad de la corte suprema y cuentan con adláteres sin escrúpulos.

En 2019, pensamos que podíamos poner un freno a este avance en la quita de derechos que venía llevando adelante el gobierno macrista, pensamos que volvíamos mejores.

Ahora si, pensamos que íbamos por la democratización de la justicia, pensamos que íbamos a poder romper los monopolios, pensamos que íbamos a declarar la independencia económica de una vez por todas.

Era nuestro momento, la pulverización que había llevado adelante el macrismo requería de medidas fuertes, nacionalización de la banca y el comercio exterior, reforma judicial, lograr empresas estatales de producción.

Una adecuada reacción a las acciones llevadas adelante por el poder real.
PERO……

Primo la templanza a la reacción adecuada.

Nos apropiamos de una deuda que a todas luces era ilegal, no actuamos adecuadamente contra los monopolios formadores de precios y dejamos intacto al poder judicial.

Hoy contamos con un aparato mediático en contra, que construye opinión pública, basados en el principio Goebeliano del enemigo único, demonizando así a la única líder política que tuvo coraje para enfrentar realmente al poder real.

Hoy tenemos una corte suprema sumisa a ese poder real, que ante cualquier acción que pueda tocar algún interés de los poderosos rápidamente reacciona y frena cualquier medida que le pueda llevar un alivio al pueblo.

Así la cosa NO VA!
Reacciones a las acciones.

Reforma judicial URGENTE. Democratización de la corte suprema.

No se puede discutir el carácter corporativo que ha teñido a esta corte, que de suprema y justicia sólo le quedó el nombre.

Basta repasar cómo han llegado dos de sus miembros en los tiempos neoliberales que nos ha tocado padecer no hace mucho tiempo.

Nos toca sufrir una CSJN apegada al poder real donde todos sus fallos inclinan la balanza de la “IN” justicia hacía los sectores económicamente más concentrados que tanto mal hacen al país desde siempre.

Terminar con los monopolios comunicacionales y de alimentos.

Pongamos en vigencia la ley de defensa de la competencia, apuntalemos cooperativas, pequeñas y medianas empresas que permitan generar una economía más dinámica y produzca trabajo genuino.

¡Vamos por la nacionalización de los medios de producción!

¡Estamos en guerra!

El presidente Alberto Fernandez así lo anunció.
¿Entonces?

¿Vamos a la guerra contra la inflación con chasquibum?

Vamos a ganar la guerra, vamos por la corte suprema, vamos por los medios de comunicación y vamos por la producción.

Ellos vinieron por todo, reaccionemos a esa acción de pulverización.

No es tiempo de templanza, es tiempo de acciones concretas que marcaran el destino de generaciones futuras.

Nos sometemos al poder real o comenzamos de verdad una guerra para lograr la independencia y la alegría de nuestro pueblo.

Primero lo primero. Corte a la corte y a los tibios.
Llegó el tiempo del pueblo……

La calle es nuestra.