Con tufillo a los 90s

Por Claudio Posse.

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“Siempre estamos volviendo… porque nunca nos fuimos”, repetíamos allá por el 10 de diciembre del 2019, con el triunfo en primera vuelta sobre la “pesadilla” de Macri y compañía. La misma frase podrían utilizar les muchaches del F. M. I. que volvieron (nunca se van) a diseñar y a proponer medidas de ajuste.

Aquel o aquella que piense que esta situación va a pasar desapercibida en el campo popular argentino me parece que no tiene idea lo que es el peronismo y sus debates internos.

No me voy a detener en las medidas específicamente, en este numero de identidadcolectiva.com.ar podrán leer algunas opiniones al respecto. Me gustaría que nos detengamos a pensar como comunicamos en los diferentes frentes la construcción del movimiento popular, tanto desde el Estado como en los diferentes frentes sociales: gremios, cámaras empresariales, medios de comunicación, etc.

Lo primero que quiero remarcar es la actitud de algunos comunicadores, voy a nombrar solo a uno, porque estas líneas no tienen animo de ofensa con absolutamente nadie, por el contrario, intentan abonar al debate para enfrentar a los poderes reales (aunque a nosotros no nos pongan pauta publicitaria). Durante la semana escuché y ví el programa de Gustavo Silvestre en C5N. Una de las frases que dijo, a instancias de defender al gobierno (a nuestro gobierno), fue que los compañeros generaban “fuego amigo” por expresar opiniones contrarias al no pago de la IFE y, el periodista, acusó diciendo: “son apresurados”.

No estimado, no son (somos) apresurados ni hacen (hacemos) “fuego amigo”. Existe un error recurrente de aquellos que provienen de “otro palo” y cuando ingresan al campo popular creen estar por encima de todo y poder decir cualquier cosa y más cuando se refiere al los compañeres que han entregado su vida a la militancia. Perón decía que prefería un malo a un bruto, a mí me pasa lo mismo, cuando los brutos hablan dicen sencillamente pavadas. Y, por favor, no me vengan con el cuento de: “los cuatro años de Macri fuimos los únicos en criticarlo”, la verdad que no me parece. Es lo mismo que uno dijera: “durante los cuatro años de Macri nunca Criticabas a Larretta o a Vidal y si un invitado hablaba mala de ellos no lo invitaban más o lo interrumpían”, jamás diría eso porque entiendo que habrá sido una elección editorial de fortalecer la crítica desde otro lugar, ¿no? En todo caso tendríamos que ser más considerados con los que pusieron el cuerpo en el macrismo: Milagro Salas, Julio De Vido, Amado Boudou y casi un centenar de compañeres perseguidos y encarcelados por el macrismo. Repito que esto no tiene que ver con intentar chicanear a Silvestre, no hay nada personal, ni siquiera político. Pero, en honor a la verdad, hay algunas cosas que me huelen a los 90s. De repente me acordé de Dromi diciendo: “estamos de rodillas” para justificar las políticas neoliberales, me acorde de Patricia Bulrrich justificando la rebaja a los estatales y a los jubilados y, a la vez, recordé a Néstor Kirchner decir en un Programa de TN, creo que justamente era “a dos voces” que, casualmente, conducía Gustavo Silvestre con Marcelo Bonelli, en donde decía: “que poca creatividad, descontarles a los jubilados”.

Esos recuerdos no son individuales, esos recuerdos son colectivos. De un Pueblo que quiere avanzar. Retroceder a políticas neoliberales es algo que los peronistas no vamos a permitir y, claramente, lo gritaremos a los cuatro vientos. Eso es parte del debate interno que es, también externo porque nosotros no limpiamos los “trapitos sucios” adentro. No. Miramos al Pueblo y decimos lo que pensamos y actuamos como pensamos.

No hay pauta publicitaria ni puesto en el gobierno que nos interpele más que el conjunto de ideas que nos representa, eso que llamamos ideología y doctrina.

Si me preguntan a mí, voy a seguir bancando a este gobierno, no por obsecuente sino porque creo profundamente en el peronismo, que se contrapone claramente con un modelo de 40% de pobres que es lo que pretende el Fondo Monetario Internacional. Ese modelo, el neoliberal, no es parte del peronismo, el péndulo nunca llega ahí.

Cuando escucho decir a comunicadores que el FMI cambió, en ese momento empiezo a sentir un tufillo a los 90. Que suerte que el olor a peronismo cubre cualquier mal aroma.

Los del FMI siempre van a estar volviendo y nosotros, los peronistas… siempre vamos a estar enfrentándolos.