Cobos y el seudo progresismo en el Frente Popular: El que se quema con leche, ve una vaca y llora

Por Claudio Posse.

Hace 13 años, Julio Cobos burlaba la representación popular y la lógica de la estructura republicana votando en contra de su propio gobierno y a favor de un sector económico (el mal llamado campo). No me voy a dedicar a analizar lo ocurrido en la famosa resolución 125, para eso puede leer los artículos de Julio De Vido (h), que escribe todos los domingos en nuestro portal.

Me parece importante que reflexionemos juntos en la forma, los métodos que se utiliza para construir los frentes electorales y la incidencia de sus diferentes actores.

Recuerdo que allá por el 2007, en las elecciones presidenciales, el peronismo, conducido por Néstor Kirchner, pega un salto político y cultura y lanza como candidata a presidente a Cristina Fernández, generando dos situaciones innovadoras y disruptivas. Por un lado, la decisión de Néstor, conductor del movimiento, de dar un paso al costado (en términos electorales) y proclamar como candidata a Cristina y, por otra parte, elegir a una mujer como la futura jefa de estado.

Ambas situaciones resistidas por el establishment, centralmente por Magnetto (jefe del grupo Clarín), que pretendía un segundo mandato de Néstor para, durante ese segundo gobierno, esmerilarlo mediáticamente durante los cuatros años y, de esta manera, extorsionarlo para sacarle provecho a sus intereses.

Como suele ocurrir con el peronismo, Néstor, cuidó los intereses del Pueblo e hizo su jugada: Cristina candidata. Para ampliar los márgenes electorales, como hacía Perón desde sus inicios, Néstor como conductor y Cristina como candidata, incorporan en la fórmula a Julio Cobos. La frase que aparecían en los afiches que aparecían en la calle invitaban a la participación popular en el proceso electoral: Cristina, Cobos y Vos y, como bajada decía: a la Argentina que viene la hacemos entre todos.

Hasta ahí, la construcción electoral del peronismo de la mano de su conductor Néstor Kirchner.

Varios meses después, la Argentina empieza un proceso de discusión interna que termina con movilizaciones enfrentadas. Por un lado, la mesa de enlace (nucleando a los sectores del campo) y por el otro el peronismo y sus aliados (electorales) nucleando al Pueblo, lo que escondía esta discusión era la generación de la riqueza y la distribución del ingreso. Vuelvo a repetir que no hago un análisis técnico de la resolución 125, estas torpes pablaras intentan reflexionar sobre la construcción política y electoral en tanto los actores políticos de las diferentes facciones del Frente Popular.

El conflicto por la 125 llegó a un punto de inflexión que termina resolviendo Cristina llevando al Congreso de la Nación el tema para que sea resuelto por los parlamentarios. En diputados pasa a favor del gobierno y llega a la Cámara de Senadores donde la sesión termina 36 a 36. Con lo cual, el desempate estaba en las manos del representante del Poder Ejecutivo en el Parlamento (específicamente en el senado), el vicepresidente de la Nación: Julio Cobos.

Julio Cobos es un político perteneciente al radicalismo de Mendoza y autoproclamado progresista, que ya tenía algunos roces con sus propios correligionarios por haber “traicionado” a sus propios correligionarios en lo que mas saben los radicales hacer: Internas en la Universidad.

Esa madrugada, mientras la mesa de enlace se juntaba en el barrio rico de Palermo en la Ciudad de Buenos Aires y la militancia popular en la plaza de los dos congresos, Julio Cleto Cobos definió el partido con su ya famoso voto “NO POSITIVO”. Que cosa contundente la cobardía, ¿no? Ni siquiera atreverse a votar como corresponde, los y las cobardes suelen mostrar sus miserias cuando se expresan.

Cobos comenzó, entonces, un recorrido que lo llevo inmediatamente a la oposición. Pero, como buen cobarde, no renunció. Se quedó en su cargo hasta terminar mandato. Generando una situación complejísima para el gobierno de Cristina, teniendo a su sucesor inmediato conspirando abiertamente contra el gobierno popular.

Dicho todo esto, y disculpándome por la extensión de la descripción de los hechos, es necesario aclarar que estoy completamente a favor de los Frentes Electorales, y que aquellos que pertenecen a ese frente electoral formen parte del gobierno popular en funciones ejecutivas y parlamentarias.

Lo que pasó con Cobos, según mi parecer, no es un error de conducción, es un imponderable producto de la creencia peronista de construir amplios frentes electorales, lo cual, repito, me parece correcto. La construcción política no es lineal ni circular.

Lo que también es importante recordar es algo que decía Perón: “Es mejor aprender de los errores ajenos que de los propios”. Y, los primeros y las primeras en ver los errores, propios y ajenos, deben ser los que conducen los procesos políticos.

En una semana se definen las listas para las elecciones intermedias. La sensación que tengo es que los y las compañeras del campo nacional y popular queremos que esos candidatos sean parte del Pueblo, por voluntad y representación, para que construyamos las condiciones que nos permitan seguir peleando por una Patria libre y soberana.