Cartografías colonizantes

Por Liliana Etlis.

¿Es posible pensar en la emancipación bajo otras lógicas que sean liberadoras de la ideología neoliberal? ¿Cómo se superaría la civilización del capital? ¿Quién origina una manera de ver la vida promoviendo la alienación y convirtiéndonos en objetos de consumo? ¿Es posible construir conciencia solo con la batalla cultural?

Las palabras y los conceptos habitan las corporalidades; durante este último tiempo estuvieron cruzadas por la intervención en la arena pública, de significados relacionados a lo local y a estrategias internacionales en pleno momento pandémico. Laberintos de papel y de voces atravesaron prácticas continuas en nuestros cuerpos,
sumado a procedimientos que se utilizan cotidianamente como formas donde se van ubicando escenas, rituales, propuestas, enfoques y definiciones en planteos cuyos son efectos de la colonialidad.

La diversidad y pluralidad de las personas nos hace frecuentemente refundar ideas para llevarlas a la práctica en ámbitos donde la política no se comprende muy bien el por qué es necesaria su participación para construir un modo de vida que enamore, que germine, que fecunde.

La experiencia de la vergüenza de ser nosotros mismos, ser de Nuestramérica, de la PatriaMatria Grande, fue descalificada con el estigma de la insuficiencia y el primitivismo desde una mirada superflua y destructiva por la colonialidad.

La modernidad produce huellas coloniales, patriarcales, racistas anestesiando pensamiento, conocimiento y saberes regulando y justificando maneras de sentipensar. Rehacernos es salir de esas normas construidas, es encontrar formas de vivir y de gobernar que no sean fotocopias de países eurocéntricos como EEUU, Alemania, Francia, Italia e Inglaterra, países que controlan y disciplinan a través de editoriales, universidades, trabajos académicos, otrxs, formas de colonialidad del poder y del saber.

Emerger de dicha matriz colonial es confrontarnos con el poder y hasta dónde llega para modificarlo; es comenzar a tomar conciencia del control de la economía que tiene un grupo reducido a nivel planetario por medio de organismos internacionales como el FMI, quienes indican cómo tenemos que funcionar estatalmente o desde qué formas de gobierno, descartando las prácticas participativas desde el campo popular, así también el control y disciplinamiento del género y la sexualidad con nociones que provienen del modelo de familia cristiana-victoriana como núcleo social o manipular la subjetividad no como producto del pensamiento crítico teniendo en cuenta las desigualdades sociales en las instituciones sino visibilizar esa mirada nefasta donde el individualismo es uno de los ejes de la sociedad consumista.

¿Cómo fue posible que nos hayan eliminado el derecho a reflexionar? Pudo ser posible por la descontextualización que la modernidad construye todos los días y noches del mundo occidental desde su origen en 1492, donde ciertas formas de ser han sido históricamente superiorizadas y otras inferiorizadas.

Una multiplicidad de graduaciones de poder en el capitalismo, forman una trama compleja. R.Grosfoguel nombra las raciales, de género, sexuales, epistémicas, lingüísticas, estéticas, artísticas, pedagógicas, espaciales, ecológicas, medicales, de medios de comunicación, todas ellas forman un entramado de jerarquías de poder global, son las que forman parte de nuestra civilización, en otras palabras son relaciones complejas que no se agotan con el tema de la economía sino que enriquecen el concepto visibilizando las diferentes formas de opresión. La única manera de liberarnos de esta trama es por medio de la organización política antisexista, antirracista, antieurocéntrica, anticristianocéntrica, anticolonial, antimperialista y otras expresiones que anudan la explotación de un ser humano por
otro.

Franz Fanon iluminaba con la noción de división del poder entre los afortunados y los condenados de la tierra, una división racial. Es por ello que la zona del ser, las primeras, y las del no ser, las segundas, no pueden encontrar las mismas soluciones. Hay una minoría del mundo que es reconocida aún siendo oprimida y se gestionan los conflictos con métodos de regulación, de emancipación y de reconocimientos de códigos de derechos laborales, humanos, etc. al decir de B. de Sousa Santos, viviendo los conflictos de clase en lucha, por ejemplo, pero hay una manera que es la de invisibilizar a los que pertenecen a la zona del no ser, los subhumanos, los nadie, donde sus identidades son consideradas inferiores, ultrajándolas, no reconociendo su humanidad, inferiorizando su existencia utilizando la violencia y la desposesión.

Es por ello que el concepto de descolonialidad parte del momento en que se destruyen civilizaciones en el siglo XV colonizándonos. Fundar una nueva sensibilidad, es comprender al pueblo como unidad histórico-cultural de la nación en torno de un proyecto popular y nacional pero también que implique recorrer interrogantes de cómo salir de los antropocentrismos tanto europeo como porteño para salir de ese proyecto civilizatorio destructivo de la vida humana y no humana. Correrse del centro es des-colocarnos en un lugar donde otras culturas, saberes, experiencias y vivencias, constituyan un paisaje que nos permita entrar además en esta América Profunda como diría R.Kusch, dando lugar a mixturas de saberes y poder andar en un sendero compartido con otras formas de sentipensar la vida.