CABA: presupuestos escondidos, medios que esconden

Por Hugo Gulman.

Los presupuestos revelan cuáles son las prioridades de los gobiernos y la ejecución es la más clara evidencia de esas prioridades. Muy pocos son los que aún dudan de la gran protección con la que cuenta el gobierno de la ciudad debido a la enorme fortuna que invierte en pautas publicitarias para ocultar información o destacarla distorsionadamente. Un análisis realizado por el Observatorio del Derecho a la Ciudad detalla el modo de utilización y ejecución  del presupuesto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que a esta altura del año ya ha aplicado el 100% de lo previsto en publicidad para difusión de sus actos. Como contraparte, fueron subejecutados en áreas claves como  las de salud y educación. 

En realidad, esto no es algo nuevo en la ciudad de Buenos Aires, el distrito más rico del país, que este año cuenta con de casi un millón de millones de pesos a distribuir. Es el distrito que tiene el mayor presupuesto per cápita, equivalente y comparable al de algunas importantes ciudades europeas y una de las ciudades más ricas de la región. Pero cuando analizamos cómo se desglosa y se ejecuta, encontramos algunos datos que aunque son llamativos, ya no deberían sorprender.  

Transcurrido más de medio año, si bien se ejecutó la mitad del presupuesto, la implementación no fue pareja. Algunas partidas están subejecutadas, o como el programa Crédito para Primera Vivienda, llanamente sin ejecutar. Cero pesos, ni un centavo invertido en una ciudad que dispone de recursos para aportar a la solución de los problemas de vivienda, en la que se padece una emergencia habitacional con un más del 40% de las familias obligadas a pagar alquiler. “Uno de cada seis habitantes en la ciudad de Buenos Aires, el distrito más rico, habita en una villa o en un asentamiento sin acceso formal a los servicios más básicos, como agua y cloaca, en condiciones de hacinamiento o habitando en habitaciones de hoteles o en situación de calle”, explicó María Eva Koutsouvitis, Ingeniera Coordinadora de la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la UBA e integrante del Movimiento La Ciudad Somos quienes la habitamos.

Como contraste, otras áreas han sido muy privilegiadas, como las destinadas a la pauta y la propaganda oficial. El presupuesto aprobado ordenaba que el pueblo de la ciudad destinaría este año cinco mil millones de pesos en propaganda y pauta oficial, desglosados en 1.500 millones para Comunicación Social y 3.500 para publicidad y propaganda. Hasta el primer trimestre el Gobierno de la ciudad venía gastando por día 12 millones de pesos en hacer propaganda oficial. Pero cuando el Observatorio analizó los detalles de erogaciones hasta el primer trimestre, detectaron que en los primeros seis meses ejecutaron la totalidad de estos 5 mil millones y un poco más.  

Según los dichos de Koutsouvitis, ahora el GCBA está gastando 29 millones de pesos por día en publicidad y propaganda oficial. No solo ya sobreejecutó los 5 mil millones que estaban destinados a ese fin para todo el 2022, sino que además incrementó la cifra. Es una conducta que no deja de indignar al fijar la atención en cuántas políticas públicas y programas se abandonan o desestiman por la subejecución o, como en el programa primera vivienda, ejecución cero mientras vemos aparecer a funcionarios preocupados por los vecinos de la ciudad en sus medios amigos. 

En ese sentido, hay datos que alarman. En la ciudad de Buenos Aires, uno de cada siete habitantes que habitan en villas y asentamientos, no acceden al agua potable y cloaca. En el rubro agua y alcantarillado se le destinó un presupuesto apenas equivalente al previsto en propaganda y pauta oficial. Pero lo más preocupante es que se ha ejecutado escasamente el 30% durante los primeros seis meses del año. “La realidad es que si no se gastara por tres días en pauta publicitaria, acumularíamos 39 millones y tendríamos el dinero de los diez ecógrafos que en este momento el gobierno está licitando para equipar los hospitales”, describe la ingeniera.  

La cifra de 29 millones por día en propaganda oficial no tiene un correlato con una ciudad donde la pobreza y la indigencia crecen a diario. Actualmente se estima que el 6% de las porteñas y los porteños se encuentran en situación de indigencia. Hay un 20% de pobreza y a más del 40% de la población le cuesta llegar a fin de mes. 

Otro dato que también inquieta es la sub ejecución del presupuesto en educación. Días atrás hubo un importante abrazo a una escuela pública del barrio de Colegiales porque de manera intempestiva, se les informó a una decena de escuelas de jornada simple que entre septiembre y octubre, en medio del actual ciclo lectivo, pasarían a jornada doble. El punto en cuestión es que pasar de jornada simple a doble implica adecuar la infraestructura de la escuela, el comedor escolar y la organización del personal afectado. 

A la falta de vacantes, reclamo constante de padres, docentes y toda la comunidad educativa, especialmente en la zona sur de la ciudad, se suman las dificultades estructurales edilicias y la falta de inversión para construir nuevas escuelas de doble jornada. “El presupuesto de infraestructura escolar es la mitad del presupuesto que ahora se va a destinar a propaganda y pauta oficial y en la primera mitad del año solo se ejecutó un tercio”, expuso la ingeniera. .

Como planteamos al inicio de esta nota, los presupuestos revelan cuáles son las prioridades de los gobiernos y la ejecución es la más clara evidencia de esas prioridades. Si algo ha caracterizado a la gestión del PRO en la ciudad es la apropiación y la privatización del espacio público. No solo el presupuesto pone en evidencia cuáles son las prioridades; el propio Larreta lo hace poniendo en agenda la venta definitiva de nuestra Costanera y la privatización de numerosas hectáreas de parques públicos. 

Mientras tanto, persiste la ineficiencia en materia alimentaria en los comedores escolares, en políticas de género, en los negociados con las empresas de acarreos, las autorizaciones para construcciones, la obra social de los trabajadores, con más de 300.000 aportantes, abandonada, vaciada y fundida o los enfermeros no reconocidos como profesionales. 

Todo está enmarcado en campañas de marketing y protección mediática y responde a un modelo de ciudad basado en la apropiación de los bienes comunes, en el despojo y en la concentración del poder en la legislatura y en la justicia.