Buenos muchachos, Pandemia y Reforma Tributaria

Por Juan Valerdi

En estos días leí por ahí que el presidente del Banco Santander Portugal murió de coronavirus y su hija decía que todo su dinero quedo en casa y de nada le sirvió, esto me llevó a los proyectos de impuesto de emergencia que se están discutiendo, sobre todo en los medios de (in)comunicación concentrados. Pensaba que pedirle solo el 1,5% de la fortuna a los tipos más millonarios en dólares de un país suena a poco, en especial en el marco de una crisis que pinta ser de lo peor de los últimos 100 años y que no sólo arrasa con la economía, sino que puede matar mucha gente por falta de recursos estatales. A este mangazo de emergencia modestisimo se suma que el presidente del ciclo anterior les permitió hacer, a estos mismos “buenos muchachos” un blanqueo vergonzoso en que podían hacer uso del perdón de maurizio por chauchas y palitos y no pagar con procesamientos penales (ni con impuestos) sus billonarios actos de evasión y fuga, además de que no necesitaban traer la guita a la argentina, como es de esperarse en cualquier blanqueo del mundo civilizado.

Mientras tanto la argentina sigue esperando que algún día sus dirigentes políticos se dignen hacer la reforma tributaria que todo conocedor del tema pide, ojo que no hablo de los mercenarios que andan por los medios pidiendo rebaja de impuestos, mientras mienten diciendo que la argentina tiene la segunda mayor presión tributaria del mundo en base a un informe elaborado por un organismo internacional en baja (Banco Mundial) asociado con una de las Big Four, firmas globales de auditoría que dan una manito a las multinacionales para evadir y eludir impuestos y fugar los capitales, junto con la ayuda de redes de estudios jurídicos y contables. En rigor estamos 34 en el ranking mundial, e incluso detrás de Brasil y Uruguay, aunque ese tablero de posiciones sin duda va a tener profundos cambios después de que la pandemia deje el tendal de caídas de actividad económica y pago de impuestos en todo el mundo, en especial en los países en desarrollo y subdesarrollados.

La reforma que pedimos los que conocemos el sistema tributario argentino y queremos ver una carga fiscal distribuida con equidad y progresividad no es una rebaja de impuestos, sino la construcción de un sistema tributario que le quite presión a las clases medias y Pymes que es la pecera en que pescan la AFIP y los organismos recaudadores provinciales y nacionales y que le cobre muchos más impuestos a las multinacionales, a los ricos y a las grandes empresas nacionales. Una reforma tributaria que debería mantener la recaudación en relación con el PBI, pero repartiendo mejor las cargas y logrando que los de arriba y los que se la llevan con pala, casi siempre, y en especial durante los gobiernos neoliberales. Al mismo tiempo el nuevo sistema tributario debe bajar la carga sobre las Pymes, que son el motor del empleo nacional, de la inversión, de la integración productiva y que van a quedar severamente dañadas por la pandemia.

No tiene sentido esperar solidaridad de quienes históricamente se han dedicado a fugar capitales, evadir y eludir impuestos, porque sería como esperar que un gobierno de ricos no robe porque ya tiene suficiente para varias vidas, y eso la Argentina ya sabe que no funciona. Este momento que está viviendo la argentina es la oportunidad perfecta para tomar medidas de fondo y hacer reformas profundas, no sólo están dadas las condiciones para que la población las apoye, sino que además el futuro del país a corto y mediano plazo necesita esas medidas para salir del fondo del pozo en que nos dejaron 4 años de macrismo y sobre llovido mojado la pandemia y la crisis económico/financiero mundial. No son tiempos para medidas tibias o pequeños pedidos de aporte a los que más tienen, es un momento decisivo para cambiar la estructura de financiamiento del estado y la presencia de éste en las áreas de las que nunca debió haberse corrido.

Ojalá el Gobierno entienda esto y esté a la altura del desafío que implica, puede ser la diferencia entre los laureles o la derrota.

Como dijo el presidente de El Salvador en un video que se ha hecho viral en estos días, para que les sirve toda su fortuna si cuando necesitan un respirador no está disponible algo que podría darse incluso si el estado toma bajo su administración el sistema de salud completo, lo que no solo parece deseable y razonable en medio de una pandemia, sino que ha sido ya hecho por algunos de los países del primer mundo que los neoliberales y libertarios mediáticos tanto usan como ejemplos.

Al presidente del Santander Portugal su fortuna no le sirvió de nada, el coronavirus en eso es muy democrático e igualitario y los millonarios locales deberían tenerlo en cuenta cuando manden a sus empleados mediáticos a limar los proyectos de impuesto o reforma tributaria y a conseguir la adhesión de una clase media que de una vez por todas debería entender que no está ni estará en el mismo club que esos “buenos muchachos”.