“Bolsonaro entregó a los militares y la policía la administración de las escuelas”

Entrevista a Fátima Dos Santos, secretaria general del sindicato docente de Brasil.

Por Hugo Gulman.

A pocas horas del ajustado triunfo de Lula en Brasil, celebrado en Argentina por una enorme mayoría del pueblo, circuló un mensaje de audio recibido por la secretaria general de la CTERA, Sonia Alesso. El emocionado mensaje fue enviado por Fátima Da Silva, secretaria general del gremio docente en Brasil y vicepresidenta de la IIEAL, la Internacional de la Educación para América Latina, donde reconocía el masivo apoyo del pueblo argentino.

Podría trazarse una comparación entre las elecciones en Brasil y las que se desarrollaron en Argentina en 2019, en las que un alto porcentaje de la población madura comparó su sentimiento frente a los comicios con la de 1983, que significó el fin de la dictadura. Aunque tanto el gobierno de Mauricio Macri como el de Jair Bolsonaro accedieron al cargo a través de elecciones, ambas gestiones transcurrieron lamentablemente con conductas netamente antidemocráticas.

En el caso de Brasil el proceso neoliberal comenzó antes del inicio del mandato de Bolsonaro, en 2016, con la caída del gobierno de Dilma Rousseff. Hoy se inicia una etapa de mucho esfuerzo para recuperar innumerables derechos sociales y económicos perdidos y la dignidad de decenas de miles de personas que viven a la intemperie en las calles de las grandes ciudades. A estos temas y a las consecuencias del proceso de desindustrialización, crecimiento de la pobreza y debilitamiento de la salud y la educación se refirió la dirigente Fátima Da Silva en Horas Extras, por Radio Caput. “Uno de los primeros desafíos de Lula será corregir la enmienda constitucional de Bolsonaro que congeló por veinte años el presupuesto en educación y políticas sociales. Hoy en los lugares de atención no hay medicamentos. Otro de sus objetivos fue encarar una reforma laboral para terminar con las organizaciones gremiales”, explicó.

Desfinanciándolos, fueron pocos los sindicatos que lograron sobrevivir a los gobiernos de Temer y Bolsonaro. Encararon una fuerte campaña contra los dirigentes y creció la informalidad en el mundo laboral. Crearon una ‘carta de trabajo’ a la que denominaron verde-amarelha, que es un contrato en el que el trabajador pierde los derechos: si se enferma no cobra, no tiene derecho a fin de semana remunerado ni tiene derecho a vacaciones: cobra sólo por las horas de trabajo. Eso acompañado de una fuerte persecución a las universidades, profesores y a todo el sistema educativo y sumado a la supresión de becas que llevó a un proceso de expulsión a los estudiantes que estaban dentro del sistema educativo, negando el cupo a negros e indígenas.

-Como gremialistas pudieron resistir a Bolsonaro, pero ¿cómo se sintió la política de Bolsonaro en las escuelas?
Fátima da Silva: Lo primero que hizo fue crear muchas escuelas cívico-militares en todo el país. Le entregó a los militares y la policía la administración de las escuelas primarias y secundarias. No hablo de las escuelas de formación militar, organizaron un sistema militarizado en las escuelas públicas, tanto en lo pedagógico como en lo comportamental. Instauró una ley mordaza para tapar la boca de maestros y estudiantes, que no manifestaran e instalar su doctrina. Fuimos a la Suprema Corte y resistimos pero lograron imponerla en muchas provincias.

-¿Qué pasó con las y los las docentes en esas escuelas cívico militares?
Fátima da Silva: Podían quedarse, pero sobre fuertes normas impuestas por los militares. Tuvimos muchas denuncias. A veces las maestras usan una falda que no está dentro de sus normas y se las censura. Tenemos casos de violencia que cometen contra los niños y también violencia física contra los maestros.

-¿Y los con los padres que no están de acuerdo con esa postura?
Fátima da Silva: Los padres que no están de acuerdo sacan sus hijos y los llevan a otra escuela, pero gran parte aprobó esta conducta porque a las comunidades más pobres y marginales les generó la ilusión de que con esa disciplina y con mano dura en la escuela, sus hijos no serán delincuentes. Muchos creyeron al gobierno cuando plantearon que con las escuelas en manos de la policía y los militares se evitaría que los maestros, que además son comunistas, convirtiesen a sus hijos en gays y les dictarían educación sexual.

-Habrá que trabajar para cambiar este sistema, pero también para convencer a madres y padres sobre qué es lo que corresponde.
Fátima da Silva: Exactamente. Hay provincias que incluso preguntaron si querías que tu escuela pase a ser militarizada o no. Y ganaron en muchas porque fue acompañada por una fuerte propaganda, con falsa información en la que planteaban que si aceptabas la militarización tu escuela recibiría más recursos y mejores condiciones, con más dinero también para los intendentes. Los policías que controlaban las escuelas ganaban su salario y le sumaban un adicional por estar en los colegios. Es un ataque a las infancias y las juventudes.

-¿Y cómo fue en las universidades?
Fátima da Silva: Ellos creen que la tierra es plana, lo que indica que tienen un menosprecio enorme por la ciencia. Persiguen a los profesores acusándolos de que las universidades son fábricas de comunistas. Además, los presupuestos fueron recortados un 50% respecto del gobierno de Dilma. Este año hay universidades que no cuentan con dinero para pagar el agua y la luz. Organizaron un proceso de expulsión de los estudiantes porque cortaron las becas, persiguieron a los maestros y en tecnología y ciencia disminuyeron los presupuestos, generando una precarización total.

-¿Cuánto influyó la religión en la escuela pública?
Fátima da Silva: Muchísimo. Porque estas ideas negacionistas que menosprecian las ciencias, también han negado la pandemia. Confrontaron con la universidad cuando indicaba las medidas y estudios sanitarios y hoy Brasil tiene un problema enorme de salud y vacunas desde el nacimiento hasta que es más grande por primera vez en la historia. Están volviendo enfermedades porque la gente no está llevando a vacunar a sus hijos, por la desconfianza que generaron los evangélicos en toda la ciencia dentro de las escuelas. Además, hay maestros y estudiantes que también son evangélicos.

No deja de ser una contradicción que en la composición del voto a Bolsonaro haya habido tanto peso de los evangélicos y, a la vez, el fortísimo estímulo al uso de armas. Fátima los califica como falsos profetas que pretenden vivir de los pobres instalando una agenda conservadora de las costumbres. Pusieron a la sociedad en contra de la unión civil, del comunismo y de la despenalización del aborto. “Es la misma agenda en todas partes. En Venezuela, en Argentina: ganar al pobre con el temor a Dios”, expresó la dirigente gremial.

-Y así los convencen.
Fátima da Silva: Muchas veces no tienen trabajo y apenas comen. Pero pusieron a los grandes pastores de la Iglesia Universal del Reino de Dios o de otras grandes denominaciones a trabajar y a las iglesias van llegando los más pequeños, los pobres. Es una contradicción porque dicen estar a favor de la vida y que hay que defender a la familia. Pero hoy Brasil tiene una población altamente armada y como resultado ha aumentado el número de femicidios.

-Lula ya anunció su propósito de reimpulsar la industria, destruida por Bolsonaro, y ya tuvo reuniones con empresarios muy importantes que adelantaron la decisión de volver a invertir. ¿Vos crees que esa inversión puede llegar a restituir derechos que fueron perdidos en estos años por los trabajadores?
Fátima da Silva: Seguro que sí. Lula va a establecer una comisión en el Ministerio del Trabajo en la que estarán presentes los trabajadores, a través de todas las centrales, y rever la reforma laboral hecha en este gobierno. El compromiso es sentarse con trabajadores y empresarios para decidir las cuestiones laborales. Va a impulsar la industria para crear puestos de trabajo. Este país tiene 13% de desempleados y 33 millones de personas pasando hambre y sin trabajo. Cerraron la Ford y otras industrias muy importantes en estos años. Hay que rever la reforma laboral y el fortalecimiento del sector industrial.

-Volver a promover el consumo interno
Fátima da Silva: Es lo que hizo Lula como presidente porque en la medida que las personas tiene trabajo, consumen. Hubo programas, como Línea blanca, para comprar heladeras, lavarropas, freezers y cocinas eléctricas. Esto generaba una cadena de mayor producción de la industria, más empleo, más trabajo. Somos 200 millones de personas para consumir. Con incentivos del gobierno se lograron trabajos dignos y no un trabajo como de la carta verde amarilla, que quita dignidad. El FMI previó que Brasil crecería 3% este año, pero va a crecer tan solo el 1%. Vamos tener una situación económica distinta a lo que fue el gobierno de Lula en los años 2000. Como planteaba un análisis de Axel Kicillof, estas grandes crisis no pueden pagarla siempre los trabajadores. Crecen los empresarios, la industria, los agronegocios, pero disminuye el número de trabajadores y los empresarios crecen más.

Los políticos argentinos que apoyan a Jair Bolsonaro, del mismo modo que sus pares brasileños, siempre aplicaron la estrategia de diabolizar a la dirigencia sindical argentina. Así, Roberto Baradel y su familia han recibido amenazas y han sido desacreditados y maltratados Sonia Alesso, Hugo Yasky y todos los gremialistas que defienden con fervor la escuela pública. De les dirigentes laborales y del pueblo argentino en general, Fátima sostiene que han significado un gran aporte al triunfo Lula en las recientes elecciones.
Fátima da Silva: El presidente Fernández fue el primer jefe de Estado que visitó a Lula al día siguiente de ganar. También fue el primer jefe de estado que lo visitó en la cárcel mientras muchos decían que no iría por el riesgo de perder las elecciones de 2019. Pude agradecérselo en una reunión en la Casa Rosada. Tenemos muchos vínculos entre los gremios de la educación brasileños y argentinos. Pero también se fortaleció la relación entre la CUT de Brasil con la CTA y la CGT. Trascendió a los gremios industriales y de servicios. Desde 2016 los argentinos han sido solidarios con nosotros. En las marchas siempre hubo representantes de los trabajadores argentinos, inclusive formando parte de los comités que se organizaron para pedir la libertad de Lula.

-Hay mucho camino a recorrer juntos entre el pueblo brasileño y el argentino.
Fátima da Silva: La victoria de Lula es de todo nuestra región. No tenemos palabras para agradecer lo que ustedes hicieron por nosotros desde Argentina. Tenemos la suerte de contar con grandes líderes que nos inspiran y nos representan bien. Nosotros con Lula, ustedes con Cristina. Recuerdo la escena de Mar del Plata como símbolo de la Resistencia con el No al ALCA. Fue una hermosa foto: Néstor, Lula, Chávez, Evo, Diego. Ahí dijimos no a los gringos. Y lo estamos pagando hasta hoy.