Bisagra en la humanidad

Demian Ventura.

Estamos ante un virus que cambio nuestras vidas, nuestros quehaceres cotidianos, nuestras costumbres y nuestras formas de relacionarnos.

Me toco salir a la calle para ir a trabajar con un permiso y note que todos estos días de encierro me hicieron sentir temor, queriendo volver a casa. Camino al trabajo veía todo distinto, desolado y con silencios que jamás había experimentado en el espacio urbano. Trataba de mantener la concentración mientras transitaba por una avenida principal del conurbano con ingreso a la Ciudad de Buenos Aires. Mi mente estaba desorientada, me sentía con temor a ese enemigo invisible que nadie sabe dónde se esconde. Subí al puente y me encontré con una fila de vehículos pasando por un control de permisos para cruzar a la Ciudad. Mostré mi documentación al oficial, intente entregársela y rotundamente me dijo que la documentación era mía y que no deje que nadie la toque. Ahí comprendí que todo se había modificado, que todo era diferente, seguí viaje, siempre con los recaudos necesarios. Una rutina diferente y extraña. Ahí fue que me pregunte ¿algún día volveremos a la rutina, o este virus llego para cambiar nuestras vidas? Quizás esta bisagra en la humanidad nos invita a reflexionar que el mundo ya no es el mismo. Que estamos ante un cambio rotundo que no se dio en forma progresiva como lo veníamos viviendo hasta ahora. Que esta nueva etapa sin roces humanos y con palabras e imágenes a través de un medio tecnológico nos está invitando a una nueva forma de relacionarnos y replantearnos la Vida. Que mantener la distancia en estos momentos no es síntoma de desagrado al prójimo aparentemente es amor al prójimo y a toda la sociedad, es la prevención colectiva para evitar un mal mayor, es salvarnos la vida en comunidad.

Quizás esta pandemia vino a darnos una lección para aprender a valorar la vida, que Argentina tubo por primera vez el diario de mañana a nivel mundial, que tenemos un gobierno del cual estoy orgulloso que sabe tomar buenas decisiones en forma colectiva para todos y todas. Que cada ciudadano tomo conciencia de lo que está sucediendo, batallando desde su casa, que la solidaridad está presente.

Saber que si no colaboramos entre TODOS perdemos la guerra sin distinciones…

Mi único deseo es que sigamos trabajando conjuntamente en sociedad, teniendo presente las medidas sanitarias y de higienes para erradicar a este virus y quizás nunca volver a la rutina, pero si poder normalizar ciertas situaciones y vivir con tranquilidad.