Basta de demoler y demandar

El gobierno porteño demandó y busca intimidar a ambientalistas y asociaciones que defienden los espacios públicos y el patrimonio cultural.

Por Hugo Gulman.

Todo lo que se mueve y protesta en contra de las políticas de la ciudad, en defensa del espacio público o los espacios verdes, frecuentemente es penalizado y criminalizado. Consecuente con esa conducta, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta demandó a la organización Basta de demoler.

Para comprender este caso hay que remontarse al momento en que se estaba extendiendo la Línea H del subterráneo. Originalmente la estación de Facultad de Derecho iba a estar ubicada debajo de Avenida Libertador y Pueyrredón. Pero en algún momento se empezó a construir en Plaza Francia, sobre la Plaza Intendente Alvear, que es lo que comúnmente se conoce como Plaza Francia, al lado del Centro Cultural Recoleta y lo que hasta hace poco era el Buenos Aires Design, que actualmente está cerrado. Esa plaza fue diseñada por el arquitecto Carlos Thays, y cuenta con una barranca, del mismo modo que la que diseñó en el Parque Lezama y en las Barrancas de Belgrano.   

En aquel momento el GCBA intentó hacer una estación de subte a cielo abierto, arrancando las plantas que había sembrado Carlos Thays, en camiones y arrancadas igual que muchas palmeras y otros árboles plantados desde la inauguración. Nunca estuvo previsto construir en ese espacio y a cielo abierto una estación de subte, acción rechazada por los ambientalistas, además de estar en un lugar encuadrado como área de protección histórica.

La ONG Basta de demoler acudió a la justicia a denunciar que la nueva ubicación de la de la estación de subte no era la más conveniente, que estaba muy cerca del shopping Buenos Aires Design, que se trataba de una plaza histórica y que en la ley original del subte se planteaba esa posibilidad.

Lo cierto es que la justicia les dio la razón a los demandantes y el Poder Ejecutivo de la ciudad y Subterráneos de Buenos Aires debieron realizar un nuevo diseño, que luego fue aprobado por la Legislatura para trasladar la estación de subte al lugar donde finalmente está construida. “Ese nuevo diseño nos da la razón porque ahora la estación de subte no está cerca del shopping, sino más cerca de la Facultad de Derecho, el Centro Municipal de Exposiciones y el nodo de Tránsito, que está en la calle Libertador, y además podría tener conexión con las líneas ferroviarias que están más atrás sobre lo que es la villa y los terrenos ferroviarios”, explicó Mauro Sbarbati, integrante de la ONG Basta de Demoler.

Luego de esta etapa donde ya se había votado en la legislatura, hace ocho años llegó una demanda por daños de prejuicio contra BdD y contra Santiago Pusso, presidente de BdD y Sonia Berjman, dos ciudadanos que impulsaron particularmente el amparo. Sonia es una paisajista muy reconocida, que ha trabajado mucho con el estado en el tema del legado y los jardines de la familia Thays. Tanto en la ciudad de Buenos Aires como en infinidad de ciudades del país existen parques, paseos y jardines  diseñados por Carlos Thays. La Plaza Intendente Alvear, más conocida como Plaza Francia, es donde comienzan los bosques de Palermo. 

La demanda contra la ONG es por 3 millones de dólares y los acusan de haber tenido la intención política y premeditada de frenar y entorpecer la obra. Resulta curioso que tras ocho años de antigüedad de esta causa que estaba dormida, se volvieron a presentar durante la misma semana en que enviaron la policía a las casas de los alumnos que participaban en las tomas de las escuelas. Y también los demandaron por daños y perjuicios.

Es llamativo porque el GCBA  avanza sobre cuestiones relacionadas con el patrimonio histórico, arquitectónico y cultural y ataca a quienes lo defienden. En Villa Ortuzar, en la Plaza 25 de agosto los vecinos montan guardia día y noche para evitar que una sorpresiva cuadrilla se acerque a derribar el galpón en el que funcionaba un bachillerato popular, un centro cultural en el que se daban cursos, talleres, apoyo escolar, encuentros de jubilados e incluso los fines de semana ensayaba una murga.

Además de Basta de Demoler, otras asociaciones defienden el patrimonio arquitectónico. Cada barrio, cada lugar y cada comuna tienen su propia ONG y su grupo de vecinos y vecinas que se movilizan. A los que molestan les pueden pasar cosas como estas, que evidentemente están orquestadas.

Hay algunos casos que ayudan a esclarecer y poner en contexto el trabajo de basta de demoler y que explican también lo irracional de esta demanda. Una vecina en 11 de septiembre al 1500. Compró una casa antigua para restaurarla porque está en casa antigua y al lado también tiene un petit hotel muy antiguo, que también está preservado por ley. Un convenio urbanístico, del que al principio aparecieron diez y luego 100 en toda la ciudad, autorizó a que se derribara la propiedad vecina y están construyendo dos torres de 22 pisos cada una. Lo aprueban excepciones con la mayoría absoluta con la que cuentan en la legislatura para hacer negocios en lugares protegidos.

En Villa Devoto también hay obras que tienen la intención de vender, como la casa de Diego Maradona, el desalojo de un palacete para armar un espacio dedicado al vino

Otro caso describe el referente de Basta de Demoler: “En Libertador y San Martín de Tours, área de Protección Histórica de Palermo Chico, una desarrolladora del grupo Caputo ha tirado abajo cuatro casonas.. En principio era para construir cuatro o cinco pisos, pero más tarde le dieron una excepción, con un convenio urbanístico desde la legislatura, donde se le permite construir 22 pisos de altura en un área de protección histórica. Los vecinos están todos recorriendo juzgados y los jueces no hacen el lugar a estos pedidos”

Las organizaciones no piden que se deje de construir. “El problema es que la capacidad constructiva que le están dando al Código Urbanístico hace que los barrios estén modificando de escala, porque todo se va a convertir en edificios de siete pisos en calles comunes y edificios de doce pisos en las avenidas”, detalló Sbarbati. En ese sentido, planteó que uno de los riesgos es que edificios de dos o tres pisos puedan ser reemplazados por torres, sólo con fines comerciales, sin tener en cuenta las características del barrio ni el potencial con que cuentan para abastecer a los habitantes de los servicios necesarios.

Uno de los casos más resonantes en los que trabaja la ONG es el de la Av. Córdoba y San Martín. Hay un estacionamiento que mide media cuadra y una torre de la época de Cacciatore, de la dictadura militar. Detrás de la torre y el estacionamiento está el monasterio de Santa Catalina de Siena, que es de 1745, y está hecho con ladrillo de barro y es el mismo arquitecto que hizo el Cabildo. El estacionamiento está vacío, aguardando la excepción que los habilite a erigir unas torres de 22 pisos con varios subsuelos de cochera que pondría en peligro al convento, debido a los materiales con los que fue construido.

Parte de la estrategia es utilizar a los medios de comunicación para que hablen, callen u omitan, según le convenga al GCBA. Otra estrategia complementaria es acusar, demandar y disciplinar para que nadie proteste ni les impida avanzar con negocios multimillonarios, más allá de la preservación de los espacios verdes y el patrimonio cultural e histórico que tiene la ciudad.