ARGENTINA Tierra de OVNIS

Por Andrea Pérez Simondini.

Argentina, argentina mía, te has destacado con exponentes en diversas disciplinas y actividades, en la ciencia, en la cultura, en el deporte, en las letras, en la ciencia, y el fenómeno ovni no podía estar exento.

Estoy segura que se estarán preguntando porque hago tal afirmación, pues bien, nuestro país emitió el primer comunicado oficial en el mundo de reconocimiento de un evento ovni. Fue la Armada Argentina, el 3 de Julio de 1965, cuando dio a conocer los sucesos ocurridos en la Isla de Decepción en la Antártida Argentina. Pero de esto hablaremos más adelante.

Nuestro país es riquísimo en casuística ovni. Podría ir haciendo un recorrido por décadas para graficarlo. Creo que hay una que es impresionante, la llamaría “La década de Oro”. Me refiero a los años 60.

Sin duda podría arrancar por el año 1962 con la observación de los casos “ECOS” de radar en las bases aeronavales.

Vamos a documentar una serie de hechos que reflejan el nivel de actividad por entonces.

COMANDANTE ESPORA – CASO WILKINSON / GALDOS

Fecha: 22 de Mayo de 1962 – Hora: 19:10

Lugar: Base Aeronaval Comandante Espora

Testigos: Roberto Wilkinson (piloto nav.)

              Rodolfo Galdós (Piloto Teniente)

              José A. Ventureira (Teniente)

              Eduardo Vigier (Alferez)

              Eduardo Figueroa (Piloto)

Sumario Marina Nro.: A 02778 – DTO OVNI

Relato del caso:

El día 22 de mayo de 1962, una formación de aviones de la Armada, que volaban cerca de la Base Aeronaval Comandante Espora, divisaron varios objetos de características “No identificados”, durante 35 min. A la cabeza de la formación se hallaba el instructor, Teniente Rodolfo Cesar Gaidós.

Los hechos:

19:10 Hs: El piloto Marcelo Figueroa vio un objeto anaranjado que se movía según un rumbo oscilante, por debajo del horizonte visible.

 19:20 Hs: El alumno piloto Roberto Wilkinson, volando a 4000 pies informó que su carlinga fue súbitamente iluminada por un objeto situado detrás del avión. Un ovni luminoso pasó entonces por debajo de su aparato, perdiéndose de vista entre las luces de la ciudad. Durante esta observación, su radio dejó de funcionar.

 19:30 Hs: La Torre de Control consulta al instructor de vuelo Teniente Gaidós, si observaba un objeto en el cielo. Contestó que veía, un disco o un objeto luminoso y circular, de color anaranjado y del diámetro aparente de la luna, a unos 30 grados sobre el horizonte y en la vertical de Bahía Blanca, perdiéndose hacia el sur, a veces entre las luces de Punta Alta.

19:45 Hs: El Teniente José A. Ventureira y el Alférez Eduardo Vigier, observan desde la Torre de Control un objeto luminoso a unos 10 grados de altura sobre el horizonte. El Ovni, se movía vertical y horizontalmente y 15 segundos después desapareció en el horizonte

Estas observaciones comenzaron a ser recurrentes en las bases de la Armada Argentina, obligando a los pilotos a salir a identificar en vuelo esos ecos y que en muchas oportunidades no podían apreciarse. Se alentó la posibilidad del mal funcionamiento de los equipos descartada luego por los técnicos que vinieron de Estados Unidos, proveedores de la tecnología.

EL INCREIBLE CASO TRANCAS

Uno de los casos importantes de la época fue el de la localidad de Trancas, Provincia de Tucumán el 21 de octubre de 1963. Las testigos fueron Jolié Moreno (23 años), sus hermana Argentina (28), Yolanda (32) y la doméstica Dora Guzmán (15). El suceso fue en la finca «Santa Teresa», a 3 km del pueblo Villa de Trancas, donde se reunirían con sus padres, Antonio Moreno (72), Teresa Kairuz (63) ya que sus maridos, ambos oficiales del ejército, participaban en maniobras militares y en la madrugada partirían en tren desde Tucumán hasta Salta, pasando por Trancas. Las “Moreno” cenaron muy temprano y se fueron a descansar y fue Dora quien observó las luces en las vías del tren y dio la voz de alerta. Ella estaba en el fondo de la casa cuando se percató de esas luces a 200 metros en línea recta frente a la casa.

Yoli Moreno, atendió el relato de Dora y fue a observar, encontrando cinco luces distantes entre sí, a no menos de 100 metros: tres al frente y dos un poco más al noreste. Hacían flashes que impactaron en la finca y el gallinero. Lo primero que pensaron es en un accidente ferroviario o una cuadrilla de operarios reparando vías, ya que a unos 500 metros hacia el norte se veían siluetas que parecían humanas y se desplazaban en torno a los reflectores. Parecían ir de un lado a otro en un gran tubo alargado con una luz compacta, casi fluorescente, que impedía ver más en detalle.

Posteriormente ya cerca de la casa, una luz brilló, al punto que encandiló a las testigos, dejando luego ver lo que parecía un objeto con forma de disco, suspendido a pocos metros del suelo.

El caso Trancas, dejó mucha evidencia física, una huella circular cerca de la casa, la quemazón con rayos que impactaron en las paredes de la casa y una cantidad de afectaciones en el suelo como el hallazgo de una sustancia blancuzca, que posteriormente fue analizada en la Universidad de Tucumán.

LA ANTARTIDA TUVO VISITANTES CURIOSOS

El 3 de Julio de 1965, la Armada Argentina en la base de la Isla Decepción en la Antártida Argentina, comunica oficialmente, a través del Capitán Daniel Perissé a cargo de la base, la observación de un OVNI sobre las instalaciones, mientras realizaban investigaciones científicas en el campo de la meteorología. Confirma la alteración de los equipos mientras se hallaban en funcionamiento, registrando la interferencia electromagnética que produjo el ovni.

Este fue sin duda un caso que impactó muchísimo en la Argentina que dio origen al “Primer Informe Oficial en el mundo” y a cientos de publicaciones en nuestro país y el exterior. No puedo dejar de hacer referencia que el caso fue documentado con las comunicaciones oficiales y con el aporte directo de los testigos, por el investigador Rubén Morales convirtiéndose para mí, además, en el mejor trabajo no sólo en Argentina sino del mundo de recolección de información sobre un avistamiento en el marco de un organismo oficial.

LA OLEADA DE 1968

El año 1968 fue sin lugar a dudas, el de una de las mayores oleadas en la República Argentina. El gran impacto se produjo en toda la Patagonia Argentina. Desde Trelew, Cipoletti, Comodoro Rivadavia, Bariloche, Río Grande, Puerto Madryn, por mencionar algunos puntos geográficos, fueron escenario de avistamientos con intervención de la persecución de la Fuerza Aérea para la identificación de los objetos captados incluso, por radar.

Sin embargo, para nosotros es un año muy especial porque ahí nace un poco la tarea investigativa de mí madre, Silvia Pérez Simondini. El 18 de agosto de 1968 sobre la vertical de la ciudad de Caleta Olivia casi a las 6:30 PM, todos los vecinos observan sobre su casa, suspendido un objeto de gran porte, más o menos de 30 40 metros. Ese día era el cumpleaños de mi hermano Marcelo, cumplía un año. Los vecinos llamaban a los gritos a mi mamá para que saliera de la casa para ver lo que estaba sobre su techo. Silvia estaba bañando a mi hermano, por eso no salía. Es mi padre quien viene a buscarla y cuando por fin da el paso hacia la calle, ve el objeto, enorme con forma oval y de color gris plomo.  Está suspendido y a los pocos minutos despidió de su panza, cinco objetos de la misma forma en forma mucho más pequeños que se formaron detrás del mayor para emprender vuelo en formación de V cruzando la Avenida Independencia rumbo a la costa y a Comodoro Rivadavia. Este fue el comienzo de mamá en la investigación y que de alguna manera marcó mi camino.

CASOS QUE MARCARON EPOCAS.

En Argentina y en América Latina, se produjeron casos, que marcaron para siempre la casuística del fenómeno. Aterrizajes, contacto con seres o entidades, abducciones. Haremos un pequeño recorrido por esos casos que quedaron para siempre.

CASO DIONISIO LLANCA (28 de Octubre de 1973): mientras le cambiaba una rueda a su camión, a la 1.30 de la madrugada de aquel sábado, en la banquina del kilómetro 705 de la ruta 3, dos hombres y una mujer vestidos con trajes grises ajustados y con botas y guantes de color amarillo, aparecieron de la nada a su lado. A unos 7 metros de altura, estaba suspendida la nave, a la que describió como de unos 4 metros de diámetro y silenciosa. Antes, sólo había notado que una luz amarilla se acercaba por la ruta. Quedó inmovilizado por una fuerza desconocida. Pudo escuchar a los seres hablando entre ellos en un idioma que le resultaba indescifrable, hasta que uno lo levantó por el cuello y otro le pinchó uno de sus dedos. Lo último que vio fueron dos gotas de sangre que se deslizaban desde el índice hacia el piso y la mirada fija de la mujer. Luego perdió la conciencia.

Recuperó el conocimiento a las 3 AM, en el predio de la Sociedad Rural, junto a unos vagones y a 10 kilómetros de donde todavía se encontraba estacionado su camión, que fue recogido por la policía horas más tarde.

Dionisio relató, que se levantó muy débil y caminó por la ruta sin recordar su nombre ni el motivo que lo había llevado hasta ese lugar, hasta que encontró la ayuda de un hombre –cuya identidad desconoce– que lo acercó hasta la comisaría Primera. Su declaración fue con balbuceos, y el policía que le tomaba declaración pensó que estaba alcoholizado.

CASO DIQUE LA FLORIDA (4 de febrero de 1978 a las 4:45 AM): se produce uno de los acontecimientos ovnis más importantes de la República Argentina, el Caso del Dique La Florida, en el Club Náutico y de Pesca La Florida, lago La Florida, a 38 km. de la ciudad de San Luis, provincia de San Luis, República Argentina.

Fueron testigos del descenso de una extraña nave y la presencia de un humanoide de gran altura que deja sus huellas en la tierra, Manuel María Álvarez, Regino Salvador Perroni, Pedro Raúl Sosa, Ramón Armando Sosa (hermano del anterior), Genaro Luis Sosa (hermano del anterior) y Jacinto Eduardo Lucero.

Los Testigos mientras se encontraban pescando a las 4.45, aproximadamente, detrás de la barca, arriba del pequeño cerro distante unos 20 mts., observan una intensa luz que hace que Perroni se tape la cara, y los tres dormidos comienzan a despertarse. Álvarez y Pedro Sosa giran hacia atrás sus cabezas y se encuentran con un hecho insólito: Un enorme resplandor los ilumina y a posteriori pueden observar que se trata de un objeto volador no identificado, un aparato metálico, sólido, que tiene forma de un plato hondo invertido, que irradia de su parte baja una luz blanca, y de su parte superior luces de colores verde esmeralda y rojo granate; que él mismo se halla suspendido en el aire sobre un terreno en declive, a unos 3 mts. de altura del suelo, y mide aproximadamente unos 11 mts. de diámetro.

Instantáneamente se abrió una escalerilla, de las del tipo Focker, por la cual descendió un ser de forma humanoide, con una estatura aproximada de 2 a 2.10 m. Se hallaba vestido con un traje brilloso, ajustado al cuerpo, de color plateado luminoso; sobre su cabeza, llevaba colocada una especie de escafandra transparente, que dejaba ver sus cabellos rubios y sus facciones bellas; en ningún momento le ven los pies y no saben si llevaba algún aditamento allí o no.

El ser, bajó por la escalerilla, camino por el terreno (o se deslizo, no lo saben), se acercó a la orilla del lago, a unos 15 mts. de los pescadores y sonriendo, colocó sus manos (enguantadas en una especie de mitones) hacia adelante, con las palmas hacia arriba, en un gesto característico de amistad. Luego giró y se dirigió a la escalerilla, ascendió por ella y se introdujo dentro del aparato, para elevarse perdiéndose con dirección NE.

Este incidente Tuvo una fuerte investigación policial de la Provincia de San Luis, a cargo por el entonces Teniente Coronel Raúl Benjamín López, quien firmó EL PRIMER COMUNICADO OFICIAL DE LA CAMINATA DE UN TRIPULANTE DE UN OVNI representando a la Policía Provincial y al Ejército Argentino.

CASO COTA COLMAN (15 de octubre de 1992) El Caso Cota Colman, me sorprende e impacta de cerca. Era de noche y estaba cerrando un molino en el cual trabajaba. Comenzó a bajar por las escaleras del molino cuando un sudor frío recorrió su espalda: todo se estaba iluminando a su alrededor. Se dio vuelta lentamente al notar que la luz estaba detrás de él. Sintió pánico, ya que una enorme esfera lo seguía a una distancia de 30 metros. Cuando llego al piso bajo, con la esfera siguiéndolo, vio cómo descendían de ella tres pequeñas figuras. Sacó un gran cuchillo para defenderse e increpó a los misteriosos seres. La respuesta de estos no se hizo esperar: de la esfera salió un rayo de luz que se dirigió hacia él, rozando la mitad del rostro. Fue entonces cuando Colman experimentó la extraña sensación de que su cuerpo disminuya de tamaño, hasta que le pareció que no media más que unos pocos centímetros.

Se refugió tras un árbol, pero este fue alcanzado por un nuevo fogonazo de luz. Aterrorizado, emprendió una carrera interminable, tenía la visión nublada y sus ropas se desgarraron en la alambrada del campo. Una vez en su casa, comenzó a llorar desconsoladamente. Durante 10 días sufre sordera y mala visión, aparte de quemaduras en la cara. En el lugar donde vivió la experiencia quedó la huella de la esfera en forma de herradura, de unos 6 m de diámetro, y el árbol tiene aún su muñón quemado. Desde entonces, Modesto estuvo seguro de que a él «se lo quisieron llevar», pues luego sufrió otras experiencias similares.

El año 1995 podríamos situarlo en el de la segunda gran oleada argentina y allí asoma el caso ícono de todos los tiempos, “El Caso Bariloche o Polanco”.

CASO POLANCO O CASO BARILOCHE (31 de julio de 1995): un avión de aerolíneas Argentina comandado por Jorge Polanco en situación de descenso sobre el aeropuerto de Bariloche es interceptado por un objeto, que impide la operación, obligando a realizar una maniobra evasiva, para retomar la posición, a la par que un testigo privilegiado, un avión de Gendarmería Nacional, comandado por el Comandante Rubén Cipuzack y Juan Domingo Gaitán, no sólo vieron el ovni, sino que fueron observadores, de diversas manifestaciones primero el corte de luz en la ciudad de Bariloche (después fue explicado por el trabajo de pesquisa del investigador argentino Juan Pablo Gómez) y posteriormente el corte de luz del generador del aeropuerto, peritado por especialistas del entonces organismo CITEFA, que viajaban en el avión de Jorge Polanco.

CAIDA EN JOAQUIN V GONZALEZ – SALTA (17 de agosto de 1995) la caída de los restos de un objeto sobre la localidad de Joaquín V González en la provincia de salta, marcó otro momento trascendente para la ufología argentina.

El Cuerpo de Rescate de Salta, logró acceder a uno de los lugares donde cayó un resto del objeto y recuperarlo, en el Cerro El Crestón y hallar la zona de impacto del cuerpo central, en las Sierras Coloradas, donde según sus propios dichos, se incrustó dentro de una montaña dejando como evidencia un gran trazo en su recorrido de caída de árboles y vegetación con focos de incendios. Hubo un tercer objeto que nunca se recuperó, que impacto sobre la ladera de una montaña tirando abajo su cima.

ESTAMOS EN CAMINO DE UNA MEJOR FORMA DE INVESTIGAR

Desde que tengo uso de memoria y escuchando los comentarios de mi madre y otros investigadores, el gobierno argentino siempre tuvo una actitud muy alejada respecto de intervenir oficialmente en investigaciones del fenómeno ovni. En diferentes épocas se formaron comisiones en el seno de diferentes fuerzas armadas.

La Armada Argentina formó la Comisión Permanente de Estudios del Fenómeno OVNI (COPEFO) a cargo del Capitán de Fragata Omar Roque Pagani, en principio, por los sucesos vividos en la Base Aeronaval Comandante Espora de Bahía Blanca, la Secretaría de Marina, envió una delegación presidida por el Capitán de Fragata Constantino Nuñez.

La estadística elaborada entre 1950 y 1965, tomando solamente casos denunciados por efectivos de la Marina de Guerra Argentina, ascendían a 22 casos vinculados a objetos voladores no identificados (OVNI), descartando aviones, satélites, globos sondas ni ningún tipo de vehículo conocido.

El inicio de los avistamientos fue el 11 de mayo, continuando el 13, 18, 21 y 22 de mayo de 1962. Debido a la contundencia de los casos, un informe de la CIA del 25 de mayo de 1962 registra uno de los casos.

Sin embargo, cesa sus funciones en el año 1967, aunque luego tanto el Capitán Pagani y el Capitán Perissé, asesor de la misma, en forma personal siguieran con interés los casos ovnis en el país.

Ese mismo año, el Servicio de Informaciones de la Aeronáutica crea su propia División OVNI. Un comunicado firmado por el comandante Juan Alberto Sosa instruye «informar a este organismo todo suceso relacionado con el tema».

Con el ocaso de la comisión de la Armada Argentina, surge en 1967, la División OVNI en el seno de la Subjefatura II del Servicio de Inteligencia de Aeronáutica, integrada, entre otros, por el suboficial principal Roalde Moyano. Como Pagani, este militar es partidario de la existencia de los OVNI.

En el año 1979 el Brigadier General Rubens Omar Graffigna instruye formar la División OVNI a cargo de los capitanes Carlos Augusto Lima y Elanio Rodríguez. La oficina operó en el seno de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), dependiente de la Fuerza Aérea, hasta 1987.

Personalmente me reuní con quien fue en años de la Democracia y durante el Gobierno del Dr. Raúl Alfonsín (1983-1989), el Ministro de Defensa Dr. Horacio Jaunarena, para preguntarle sobre la existencia de esta comisión y por el resultado de sus investigaciones, y me sorprendió su respuesta, cuando me dijo que nunca autorizó funcionamiento de una comisión de esa naturaleza y mucho menos sabía de su existencia, derivando en la Fuerza Aérea, la responsabilidad.

Durante el Gobierno del Dr., Carlos Menem (1991), el Comodoro (RE) Juan Carlos Mascietti, secretario general del entonces Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas (CITEFA), el capitán de fragata (RE) Daniel A. Perissé y el espeleólogo Julio Goyén Aguado ponen en marcha un grupo de encuesta semioficial. Ya en 1997 el grupo comisionado por el CITEFA entrega un dossier de 300 páginas al Ministerio de Defensa, licenciado Jorge Pereyra De Olazabal, en presencia de representantes de las tres armas.

Nos tenemos que trasladar al año 2009 para volver a tomar contacto con una iniciativa oficial a partir de la formación de la Comisión de Estudio del Fenómeno Ovni en la República Argentina (CEFORA), una acción civil llevada adelante por investigadores del fenómeno ovni, que logra como primer resultado la formación de la Comisión de la Fuerza Aérea en el seno de la Secretaría General, con la primera conducción del entonces Capitán Mariano Mohaupt, reemplazado posteriormente por el Comodoro Guillermo Eloy y entrando en su última etapa hasta su desarticulación por el Comodoro (R) Rubén Lianza.

Estamos en momentos de lograr recuperar la iniciativa para volver a tomar de los actores civiles las investigaciones que habíamos logrado en el período 2011/2015 que nos permitió sin dudas avanzar para rescatar documentación e información muy valiosa.

Sin dudas nuestro país, ha sido protagonista en el seguimiento y estudio de estos fenómenos a partir de organismos científicos, militares e institucionales. Argentina posee una rica historia de investigadores del campo civil que han construido un camino que nuestras generaciones hoy transitan con seriedad y responsabilidad. Nuestra basta geografía, nos pone permanentemente con casos increíbles, que llaman la atención de propios y extraños. Ahora querido lectora, ya saben porque digo que Argentina, es Tierra de Ovnis.