Argentina tiene un banco central descentrado.

Por Juan Valerdi

Diez y diez son cuatro

Mil y mil son seis

Mírenme, señores

Comiendo pastel.

“Canción de títeres.” María Elena Walsh

Creo que a esta altura ya no es novedad decir que el Banco central de la República Argentina está lejos de cumplir con la finalidad que define su carta orgánica en el artículo 3ro de la Ley 24144: ARTÍCULO 3º — El banco tiene por finalidad promover, en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.

Lo curioso es que hasta marzo del 2012 la carta orgánica del BCRA limitaba la finalidad del mismo a la estabilidad del peso. Se había definido así en el texto original de la ley 24144 de 1992, en un todo de acuerdo con las funciones de una mera caja de convertibilidad que acompañó la nefasta etapa del 1 a 1 instaurada por Domingo Cavallo. La finalidad delineada en ese texto no deja dudas de que el BCRA estaba al servicio de los grandes bancos internacionales y no del estado, la nación o el desarrollo de la argentina:

Artículo 3º (vigente de 1992 a 2012): Es misión primaria y fundamental del Banco Central de la República Argentina preservar el valor de la moneda.

El Banco deberá desarrollar una política monetaria y financiera dirigida a salvaguardar las funciones del dinero como reserva de valor, unidad de cuenta e instrumento de pago para cancelar obligaciones monetarias, en un todo de acuerdo con la legislación que dicte el Honorable Congreso de la Nación.

En la formulación y ejecución de la política monetaria y financiera el Banco Central no estará sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo Nacional.

El Banco no podrá asumir obligaciones de cualquier naturaleza que impliquen condicionar, restringir o delegar sin autorización expresa del Honorable Congreso de la Nación, el ejercicio de sus facultades legales.

El Estado nacional garantiza las obligaciones asumidas por el Banco.

Si el BCRA se guiará por su carta orgánica previa sería difícil reclamar por sus acciones. Recordemos que ese texto gestado por Cavallo, el mismo que hoy está de acuerdo con la oferta de la deuda que hace el gobierno argentino. Y vale la pena recordar también que la reforma de la Carta Orgánica fue votada en el Congreso Nacional en 2012 para tratar de lograr que el BCRA estuviera al servicio del desarrollo de la Argentina y no para que siguiera velando por los intereses de los fugadores de capitales y sus asesores financieros. Personajes y entidades que tuvieron su fiesta durante la convertibilidad y que volvieron a disfrutar de la libertad de saqueo durante los cuatro años de bicicleta financiera macrista desenfrenada. Lamentablemente ya han pasado siete meses de asumir el Gobierno electo en 2019 y no hay muestras de cambio en las acciones que lleva adelante el BCRA. El actual Gobierno fue electo, entre otras cosas, para expulsar del estado a quienes lo usaron de botín y pretendían desguazarlo y achicarlo, pero también para ponerlo al servicio del desarrollo de la Argentina. Y para ese fin la canalización del ahorro de los argentinos hacia el crédito al sector productivo es clave y el rol del BCRA en ese objetivo es central. Sin embargo, mirando los números gruesos, los que “mueven el amperímetro” se nota que el BCRA no ha cambiado la forma de regalarle pesos a los bancos por no prestar. En marzo de este año, hace muchísimo tiempo en términos económicos y psicológicos, el Gobierno Nacional trataba de que los bancos les prestaran a las PyMEs al 24% anual para recuperar el capital de trabajo que cuatro años de macrismo habían destruido.

El BCRA no presionó por ningún medio a los bancos y lejos de conseguir los objetivos planteados volvió a pagarles intereses de alrededor de $3 mil millones diarios por unas LELIQ que fueron centrales en la bicicleta financiera macrista. El macrismo con una tasa nominal del doble les pagaba $3.5 mil millones diarios, no parece muy diferente y esto resulta de una tasa más baja pero un volumen que casi se ha duplicado. En diciembre de 2019 al asumir el actual gobierno las LELIQ tenían un volumen de $1,1 billón y en el último balance presentado por el BCRA el 7 de julio de 2020 el volumen que muestran las LELIQ es de $2,4 billones. Esta masa que representan una vez y media la totalidad de los billetes y monedas que circulan en la argentina paga una tasa efectiva anual del 46% a los bancos que solo deben tomar los depósitos de los ahorristas y entregárselos al BCRA.

En cualquier momento esta situación y comportamiento de la conducción del BCRA causa graves perjuicios al sistema productivo argentino. Cuando se intente iniciar la recuperación de la cuarentena y de la herencia de destrucción del mercado interno por parte de cuatro años de macrismo, en cambio, la disponibilidad de crédito en las PyMEs será cuestión de vida o muerte. La asistencia del estado nacional a través del pago de salarios por el programa ATP y la moratoria que se está debatiendo en el congreso están apuntando a convencer a los empresarios PyME de no cerrar sus puertas. Sin embargo, sin disponibilidad de crédito masivo, en condiciones razonables y efectivizado con rapidez no se podría restablecer el capital de trabajo de las empresas que más empleo dan en la argentina y las consecuencias no tardarían en ser social y económicamente desastrosas.

Observamos esta semana que las autoridades del BCRA no han podido detener el flujo de goteo de los escasos dólares que hay en las reservas y que los “coleros digitales” se están llevando al mercado del dólar blue. El BCRA trató de avanzar con un bloqueo a la compra de dólares por parte de personas que están recibiendo algo más de 100 dólares mensuales por familia de parte del gobierno nacional para sobrevivir a la cuarentena, pero finalmente dio marcha atrás en nombre del derecho al ahorro y dejó en manos de los bancos el control de los “movimientos sospechosos”. Los mismos bancos que en muchos casos han fomentado y facilitado la fuga de capitales deben hoy estar atentos a movimientos inusuales de acumuladores de dólares y avisarle al BCRA. Si ese es el resultado de la supervisión del BCRA en el mercado de cambios en un caso donde es alevosa la demanda distorsionada de dólares por parte de personas en situación de pobreza, que podemos esperar cuando el BCRA enfrente a los intereses de los bancos en mantener la vaca lechera de las LELIQ en vez de prestarle a las PyMEs. Si en realidad el problema no es de las autoridades del BCRA sino de otros niveles y poderes de gobierno que prefieren no enfrentarse a las mafias de bancos y cuevas que mueven el mercado ilegal del dólar blue entonces el problema sería mucho más grave. Porque en todo caso es cierto que la detección por parte del estado de que una familia beneficiaria de un aporte de emergencia de $10 mil que los destina a comprar dólares debería dar como resultado la baja de ese beneficio y no el bloqueo de su “derecho al ahorro” (en dólares).