Apoyo del gobierno de Mauricio Macri al golpe de Estado a Evo Morales

Una impactante revelación realizó la Cancillería de la Republica de Bolivia, el gobierno de Mauricio Macri proveyó de material bélico a las Fuerzas Armadas de Bolivia durante el golpe de Estado de noviembre del 2019. El 13 de noviembre de ese mismo año el Comandante General de la Fuerza Aérea Jorge Gonzalo Terceros Lara, quién se encuentra detenido por ser uno de los partícipes del golpe, le envió una carta de agradecimiento al embajador argentino designado en el país. En la misiva, recibida el 15, dos días después, se hace alusión al material enviado, todo de corte netamente represivo, lo que se suele llamar “material antidisturbios”. En la lista se encuentran: 40 mil cartuchos AT 12/70, 18 gases lacrimógenos en spray MK-9, 5 gases lacrimógenos en spray MK-4, 50 granadas de gas CN, 19 granadas de gas CS y 52 granadas de gas HC.

Todavía no se sabe a ciencia cierta cómo llegó todo ese material represivo a manos del gobierno de facto, pero se sospecha de un envió de un avión Hércules de la Fuerza Aérea argentina despachado con gendarmes hacia Bolivia con la misión de proteger al personal de la Embajada Argentina en La Paz, en donde se tuvieron que refugiar algunos miembros del gobierno de Evo Morales y periodistas argentinos. El actual Ministro de Defensa argentino, Agustín Rossi, publicó un documento en su cuenta de Twitter en donde consta la actuación del Hércules C-130 ese mismo 13 de noviembre en donde constan dos cuestiones que parecerían confirmar la hipótesis que fue en aquel vuelo la entrega del material represivo;

“13 de NOV 19 23:40 (L) Aterrizaje en SLLP. Estacionamiento en plataforma militar C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB). Descarga de personal de Gendarmería Nacional y SU CARGA. Embarque de familiares del personal destinado en la Embajada Argentina”.

El envío de la Fuerza Aérea argentina conto con colaboración expresa de su par boliviana y la gendarmería llevaba alguna clase de carga. El vuelo emprendió la vuelta a las 8 de la mañana del día siguiente, ¿cuánta carga debió llevar Gendarmería para una misión de rescate que duro poco mas de 8 horas? Por ahora no se sabe si el envío de este material bélico fue una solicitud de los golpistas o si partió voluntariamente del gobierno de Mauricio Macri. Si hubo alguna petición formal, no se ha encontrado en la investigación en curso.

Hay varios elementos que nos hacen pensar de una planificación concertada desde varios niveles del Estado argentino, el Ministerio de Defensa y su titular, Oscar Aguad, responsable de la Fuerza Aérea que proveyó el avión, las fuerzas de seguridad argentinas comandadas por el Ministerio de Seguridad y su responsable, Patricia Bullrich y la diplomacia argentina en la figura del embajador el Dr. Normando Álvarez García. Es difícil que no haya habido conocimiento desde la Cancillería argentina de una acción planificada en tan importantes estamentos estatales y uno de sus embajadores. Nadie recibe un agradecimiento sobre algo que no se haya hecho desde lo intencional.

La ex Ministra de Seguridad argentina negó rotundamente el conocimiento del hacho y lo subordinó a una operación “humanitaria” destinada a rescatar a personal de la embajada y a proteger a ministros del MAS y periodistas argentinos. Mientras tanto el ex Canciller Jorge Faurie afirmó, en declaraciones radiales, que el Ministerio de Relaciones Exteriores “no estuvo involucrado” e indicó que “tendrán que aportar elementos el Ministerio de Seguridad o el de Defensa, del avión que fue con la gente que iba a reforzar la embajada”. Sobre el agradecimiento recibido por el ex embajador en Bolivia dijo, “no necesariamente un embajador tiene que informar de algún agradecimiento que recibe. Tendrá que esclarecerse si esta nota realmente existió”. El último en negar los hechos fue el ex Ministro de Defensa Oscar Aguad, quién en una nota aparecida en el sitio digital del diario La Nazión dijo, “Es una canallada querer involucrar a Macri con un golpe de Estado. Nuestro gobierno siempre colaboró con el gobierno de Evo Morales” y agregó, “En un operativo humanitario, la Gendarmería estuvo con su tropa de elite en Bolivia para auxiliar a la embajada argentina y a toda la gente que trabaja allí, incluso se custodió a periodistas argentino”.

Pero no solo esta pudo haber sido la única colaboración con los golpistas bolivianos. En septiembre del 2019, la hija de Donald Trump, por aquel entonces presidente de los EEUU, Ivanka Trump, llego a Jujuy en un viaje oficial. Ivanka realizaba tareas como  asesora presidencial y en su comitiva se encontraba John J. Sullivan Vice Secretario de Estado, un cargo nada menor, la Subsecretaria Interina de Asuntos del hemisferio Occidental, Julie Chung y el titular de la USAID, más un gran aparato  de seguridad del servicio secreto y quizás de la CIA? La razón de la visita fue el anuncio de inversiones por 400 millones de dólares para obras viales a realizarse a través del programa de Participación Público Privada que tanto publicitó y resultó un absoluto fracaso.

Un día antes de la llegada de Ivanka, sucedió un hecho llamativo. En otro avión Hércules de la Fuerza Aérea Argentina, Gerardo Morales viajó a Bolivia con un pequeño contingente de bomberos de recambio para colaborar con los incendios que se estaban produciendo en aquel momento en la Amazonia boliviana y que desde fines de agosto la Brigada de Incendios Forestales estaba ayudando a combatir. Lo que se sospecha es que en aquel viaje se haya llevado dinero y equipos para financiar el golpe, teniendo en cuenta que ante las visitas de funcionarios importantes y en este caso la hija del presidente de los EEUU, la seguridad llega siempre antes. Otro hecho bastante particular es que el ex embajador Álvarez García es el actual Ministro de Trabajo de Gerardo Morales en el gobierno de Jujuy.
La realidad marca que el gobierno de Macri se negó a autorizar el pedido de asilo político que en aquel momento quiso gestionar el ahora presidente Alberto Fernández. Si bien el ex Canciller Faurie lo negó, el ex embajador en Bolivia lo desmintió en un comunicado en el que asegura que solicitó “a diferentes dirigentes y funcionarios argentinos autorización (que no fue concedida) para que Evo Morales pudiera aterrizar en Argentina”.

Pero el gobierno de Macri no fue el único que envió material represivo a Bolivia. El gobierno del ahora ex presidente de Ecuador, Lenín Moreno, también habría enviado material bélico y represivo. El Ministro de Gobierno de Bolivia, Eduardo del Castillo aseveró que el 16 de noviembre del 2019 ingresaron a Bolivia armas, proyectiles y granadas llegadas desde Ecuador. El documento expuesto fue firmado por el comandante de la policía ecuatoriana Hernán Carrillo, en el cual este le pide la devolución del armamento prestado al agregado de defensa en la embajada de Bolivia, el Coronel José Luis Frías. Los elementos prestados fueron 5 mil granadas de mano GL-302, 500 granadas de sonido y destello para exteriores, 2389 proyectiles de largo alcance calibre 37mm y proyectiles de corto alcance 37mm.

Es conocido el hecho que luego del golpe y salida del gobierno de Evo Morales, su vice presidente Álvaro García Linera junto al resto del gabinete, sobrevinieron varias represiones que terminaron en masacres, como las de Sacaba y Senkata, la primera en Cochabamba el 15 de noviembre y la segunda en El Alto-La Paz el 19 de noviembre del 2019. En Sacaba hubo 10 muertos y alrededor de 120 heridos y en Senkata 11 personas fueron asesinadas y al menos 72 resultaron heridas. Seguramente varios de los armamentos recibidos de estos dos gobiernos tuvieron como objetivo la represión de estos pueblos.

Haciendo una analogía con el pasado, dos anteriores gobiernos argentinos, uno de facto y otro democrático, tuvieron actitudes similares con otros países vecinos. El más alejado en el tiempo fue el de la dictadura cívico militar en el año 1980 que colaboró con el golpe militar ejecutado por el general García Meza a Lidia Gueíler Tejada, presidenta constitucional provisoria, luego de las elecciones presidenciales que le dieron el triunfo a Hernán Siles Suazo. Después de un año de gobierno, García Meza fue depuesto por la Junta de Comandantes Generales. Más tarde huyo a la Argentina, en donde la dictadura le proveyó un auto oficial y hasta le permitió refugiarse durante un tiempo en instalaciones del ejercito en la ciudad de La Plata.

Más cercano en el tiempo, el gobierno del ya fallecido Carlos Menem realizó una venta de armas al gobierno del Ecuador, con el cuál se confrontó en una guerra no declarada entre enero y febrero de 1995, por un limite fijado en el protocolo de Río de Janeiro de 1942 y que la misma Argentina firmó como garante. El contrabando de armas no solo involucro a Ecuador sino a Croacia que también se encontraba en guerra. Perú siempre considero este hacho como una traición ya que durante la guerra  de Malvinas el gobierno de Belaunde Terry tuvo un activo apoyo diplomático y militar a la Argentina.

Como conclusión, podemos afirmar que estas colaboraciones de dos gobiernos a la concreción del golpe de Estado perpetrado a Evo Morales a finas del 2019 muestra algún grado de coordinación entre los gobiernos de derecha de la región para desestabilizar a los gobiernos nacional populares, coordinación que hasta ese momento se daba de forma mas institucionalizada, como por ejemplo con el Grupo de Lima, conformado para derrocar al gobierno de Venezuela. Coordinación liderada desde Washington, el Depto. de Estado y sus embajadas en la región. Si bien hoy el panorama es otro, ya que los golpistas fueron derrotados en las urnas tanto en Bolivia como en la Argentina, habrá que estar muy atento a todo lo que vaya sucediendo, ya que las derechas de nuestros países siempre se encuentran al acecho y esperando cualquier oportunidad para acceder al poder. La mentira de su “republicanismo” ha quedado más expuesta que nunca.