Apotegmas versus propaganda

Por Aníbal Torretta.

Una de las situaciones que genera la pandemia es que lo urgente te supera, no te permite el desarrollo del necesario pensamiento político, sobre todo en aquellos que tenemos alguna responsabilidad de conducción concreta por más mínima que sea en la actual coyuntura.

Nuestra doctrina es un pensamiento para la acción, no puede ser puro pensamiento, pero tampoco acción inconducente, como decía Rucci tirar trompadas al aire. Por eso me pareció Importante volver, aunque sea un poco al pensamiento político en el marco de esta pandemia.

Los peronistas que somos un movimiento tenemos apotegmas, los partidos políticos demoliberales tienen propaganda, que agita las pasiones que tergiversa, el apotegma es otra cosa concentra en si los principios fundamentales de nuestra doctrina y los inculca en los corazones y las mentes porque es potencia y razón, no solo potencia.

El apotegma clarifica, orienta y forja dijo alguien, no como la propaganda que como un submarino oculto penetra en las mentes de la sociedad, deja su carga y escapa. El apotegma es claro, se queda, está a la luz, perdura no es efímero.

Nosotros tenemos uno muy claro: queremos una patria justa, libre y soberana. Por ende, lo primero es la Patria, que para nosotros existe y contiene un Pueblo y una historia común que nos hermana.

Estas banderas, son tres: soberanía política, independencia económica y justicia social, y en ese orden (podemos agregar la soberanía alimentaria y ambiental, pero están subsumidas en las anteriores).

La idea ahora es tomar la realidad de hoy, y su relación directa con cada una de nuestras banderas que son los grandes objetivos estratégicos del movimiento nacional.

SOBERANIA POLITICA

Negar el hecho real que existe en el mundo una confrontación entre poderes mundiales es infantilismo político, de hecho, la pandemia lo único que hizo fue visualizar más este hecho China, EEUU en su puja por el dominio mundial de la tecnología y de las vidas humanas que de ella dependen (porque al final todo se trata de la cantidad de almas que domina cada uno). Europa que busca su lugar, con Alemania como conducción visible y Rusia pugnando en esa carrera, y luego el resto del mundo.

Lo cierto que entre 2015-2019 nuestro país fue un espacio marcadamente conquistado por una geopolítica Anglo Norteamericana, cada quien juzgara valorativamente como negativo o positivo eso, pero así fue. Estar conquistado por una geopolítica marca dos cosas, la primera es no tener una propia, y la segunda es que uno no puede pararse con firmeza frente a esos poderes a proponer relaciones serias, duraderas, amistosas, ya que separa por propia voluntad política en una inferioridad espiritual de condiciones, ya que la inferioridad económica o material está a la vista.

En fin, en 2019 el peronismo triunfa y debe comenzar la reconquista de nuestra Patria en el marco del acta de independencia que se dictó en 1816 “libre de toda dominación extranjera”

Así las cosas, el gobierno asume en una crisis económica y financiera sin precedentes y el aparato productivo en terapia intensiva. Cuando comienzan a aplicarse tenue y progresivamente políticas que alienten la expansión del consumo interno (que solo sirven si se proyecta un cambio rotundo de las estrategias de producción), aparece la pandemia.

Pandemia y vencimientos de la Deuda, coctel explosivo que no cualquier gobierno hubiese soportado y manejado como el actual, conforme las calidades políticas de hoy.

Con la pandemia el gobierno demostró mantener una decisión soberana, decidió su política sanitaria de una manera diferente a la que decidieron los dueños de la geoestrategia continental, allí rompió un cerco. Tomo una decisión soberana, tomando la palabra soberanía en su esencia como la ontología de la Patria, el ser mismo de la patria, su existencia.

Esto no quiere decir que ya se ha reconquistado la soberanía plena de la patria, pero sí, que el gobierno de Fernández tomo una decisión soberana, priorizo la vida, la salud, de sus compatriotas, y no la libertad absoluta del Mercado. Eso es una decisión que nos para en un camino de recuperación del territorio geopolítico perdido en los últimos años.

INDEPENDENCIA ECONOMICA.

¿Por qué el General Perón agrega la palabra económica a la palabra independencia? por la sencilla razón que en la época actual como en la que a él le toco conducir el estado ha sido el capital, el dinero la máxima fuerza de dominio global, incluso el poder militar depende de él. Por ende, sin Independencia económica el resto se cae como fichas de dominó. Todas las revoluciones del siglo XX se financiaron con ese capital de un lado o del otro, he aquí la diferencia, la única revolución en América que no se hizo por el poder del dinero fue la peronista, ella no confundió su fuente humanista, ni cuando llego al poder, ya que no pretendió ser financiada por los poderes estratégicos globales de la época, ni cuando gobernó poniendo e capital a servicio de la economía y está al servicio del bienestar social.

En fin, volviendo, el gobierno peronista asume con la espada de Damocles de los vencimientos de deuda, y le cae una pandemia, esa pandemia requiere una cuarentena con la consabida detención del aparato productivo, a excepción del esencial para subsistir.

Y aquí también el presidente debe elegir entre la estrategia que tiene colonizado el continente o la propia, y vuelve a elegir la propia la que considera apropiada para esta situación en este momento.

No pondrá en riesgo la integridad de nuestro pueblo para pagar los vencimientos, y genera la discusión posible en el seno, en el corazón de quienes detentan esos créditos sobre nuestro pueblo. Esta es otra decisión tomada en consonancia y en línea con nuestro apotegma de independencia económica.

Como en Vilcapugio y Ayohuma, como se puede se recalcula y se ejecuta en los parámetros de la línea Nacional. ¿hemos reconquistado al Independencia Económica? Claro que aún no, dependerá de cómo el movimiento peronista en unidad, haga sentir con firmeza el camino a seguir que el Presidente ha iniciado, no sin obstáculos, no sin sinuosidades, no sin dificultades sabiendo que hay decisiones que se toman en una soledad abrumadora a ese nivel y en la actual coyuntura.

JUSTICIA SOCIAL

Las decisiones políticas y económicas traen las consabidas consecuencias sociales.

Justicia social no solo es comer, el concepto de justicia es total, no puede haber una justicia sin la otra, en definitiva, todo conflicto de intereses, colectivo o individual, puede llegar a la justicia institucional, y si ella esta corrompida todas sus consecuencias lo estarán también.

Pero volviendo al marco actual, la justicia social no se ha alcanzado y es un norte lejano más aún con la pandemia, pero en el momento táctico de la pandemia, también se ha intentado decidir en la línea justicialista priorizando las medidas más cercanas o alineadas con ella,  el plan de obra pública lanzado por el gobierno nacional, el IFE, el subsidio de ATP, la prórroga para pagos de servicios, bono a jubilados, los precios máximos, el pago de parte de los salarios de los trabajadores de actividades privadas, la prohibición de despidos, la construcción y puesta a punto de hospitales, la distribución de alimentos , en fin muchísimas medidas de ayuda social, y de políticas públicas tendientes a la justicia social enmarcadas en esta realidad tan particular.

Quiero decir con todo esto que los apotegmas nos ayudan a caminar en el camino correcto y eso es lo que se está haciendo desde el gobierno nacional. Y que es menester que nos ocupemos de abordar los problemas concretos que a cada uno de nosotros nos compete, pero sin dejar de pensar el “cómo”, porque como vemos el pensamiento nos ayuda a actuar en la línea correcta y a verificar que quienes toman decisiones lo hagan en línea con nuestro ideario.