Análisis político. Elecciones de medio término. La Campaña electoral en tiempos de Pandemia. Parodiando a los millenials la oposición “Un fuego”

Por Julieta Ripoli.

El Gobierno Nacional – Poder Ejecutivo promulgó la ley que modifica –en principio– por única vez la fecha de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y Generales, coloquialmente denominadas de “medio término”. Serán las PASO el 12 de Septiembre  y las generales el 14 de Noviembre del corriente. En verdad, cabe destacar que, de “medio término” no tienen nada, puesto que en una democracia plena son (o debieran ser) tan importantes como las presidenciales con la única diferencia que lo que se vota en esta oportunidad no es nuestro candidato a Presidente/a de la Nación sino nuestros/as candidatos/as a legisladores, es decir, nuestros/as representantes en el Congreso Nacional o Parlamento (su recambio). Pero en los hechos es cierto que se traduce en una suerte de plebiscito de legitimidad del Gobierno Nacional – Poder Ejecutivo: es decir, reválida o sanción.   

Con esta novedad se dio la primera y necesaria certeza para avanzar en el siempre vertiginoso estrepitoso y caótico cierre de listas y consecuente publicidad de las candidaturas, que este año, en el medio de la crisis sanitaria por pandemia de Covid-19 y profundización de la crisis económica y social existente, parecía estar pasando llamativamente desapercibida. 

La campaña entiendo será feroz, como vino siendo todo este año y medio de gobierno de Alberto y Cristina, en particular me refiero al grado de virulencia de la oposición y de inocente o apático sosiego del oficialismo, y se va a disputar especialmente en el ámbito de los medios de comunicación con otra singularidad que es la dificultad recaudatoria. 

Este año, a mi modo de ver, con el desgaste natural del oficialismo en gestión (como sucede actualmente con todos los oficialismos del mundo en materia de gestión de la pandemia y sus consecuencias políticas, económicas y sociales) y la responsabilidad de estar gestionando la cosa pública, “las estrellas que ansían brillar” son los candidatos de la oposición. Ansían brillar para estas elecciones pero no tanto en verdad para estas elecciones si no más bien para posicionarse y legitimarse de cara a la sociedad e  intrapartidarimamente y así fortalecerse para el 2023, porque los/las candidatos/as en juego los/las que no aspiran a candidaturas presidenciales lo hacen a la gobernación o a la Jefatura de Gobierno Porteño pero siempre todo es una disputa de poder. 

Y es por eso que la interna de Cambiemos es “un fuego” en el sentido de incendiada. Los primos Macri (Mauricio, el ex presidente, que quiere un “segundo tiempo” como tituló a su libro; y Jorge, el actual intendente de Tigre, que ya no podrá reelegir y aspira a la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires –el sillón que hoy ocupa Axel Kicillof del Frente de Todos–) junto con Patricia Bullrich y Hernán Lombardi, cada cual con sus aspiraciones en el ámbito de CABA, por un lado; y Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, que se quieren mostrar hacia el afuera como el “ala blanda o dialoguista” de Cambiemos para incorporar “peronistas” a su estructura y es por eso que ahora dicen a viva voz “no somos socios, porque los socios se separan, somos lo mismo”, junto a Diego Santilli (actual Vice Jefe de Gobierno Porteño, que con el aval de su jefe político Horacio Rodríguez Larreta, aspira a la Provincia de Bs. As. –porque según las encuestas “mide bien” en ese territorio y a su jefe político le conviene de cara al 2023 en su carrera presidencial– y eso enoja a Jorge Macri y a Emilio Monzó quienes quieren disputar la gobernación de la provincia en ese mismo año 2023) por otro lado.      

Los desafíos de Mauricio Macri dentro de su espacio son varios. Macri sigue siendo el líder del espacio porque tiene una base de apoyo significativa que nadie dentro de su espacio puede desconocer. Su gestión en la CABA fue percibida como “buena” por los porteños y por los medios de comunicación con influencia a nivel nacional (no comparto esa mirada), también sus “logros” en el ámbito deportivo de Boca (que se debieron más bien a las buenas gestiones económico financieras de sus antecesores en el cargo, como Carlos Heller quien había desendeudado el Club previamente, y… cualquier similitud con la realidad política de la Nación “es pura coincidencia”).

En síntesis, así veo el panorama en Cambiemos: Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal e incluso Patricia Bullrich querrían competir por la Presidencia de la Nación en 2023 por el mismo espacio de Cambiemos (porque todos ellos sí que “son lo mismo” parafraseando el slogan del actual Jefe de Gobierno porteño y a ex Gobernadora). Por eso, hasta el momento nadie avanza en anunciar candidaturas para estas elecciones porque nadie se quiere “quemar”. Macri sigue siendo, a mi modo de ver, el líder del espacio, pero no está acostumbrado a que le disputen liderazgo en ningún ámbito. Patricia Bullrich, aunque su aliada, estuvo jugando fuerte en contra del gobierno nacional y le disputa liderazgo intrapartidariamente. Pero, eso se soluciona fácil con su abierta aspiración a la Ciudad de Buenos Aires. Por eso, Macri la quería (y la quiere todavía) a María Eugenia Vidal “afuera” de la competencia tanto en Nación como en CABA, es decir, la querría compitiendo en la Provincia de Buenos Aires, un lugar al que ella no quiere volver. Por otro lado, Macri no necesita “fueros” porque la Justicia Federal Penal no avanza en sus causas de corrupción, por tanto, él está “tranquilo” así como está, liderando el espacio y sabiéndose candidato presidencial en 2023. Pero María Eugenia Vidal quiere ser candidata presidencial también, manifestó que a la provincia no quiere volver desafiando al líder del espacio, a la Jefatura del Gobierno Porteño (ella fue Vice Jefa con Mauricio Macri) tampoco querría volver, pero es un lugar que le quedaría cómodo para disputar y seguir construyendo poder sin generar “roces” con su otrora padrino y actual aliado político, Horacio Rodríguez Larreta. Sólo implicaría posponer sus ambiciones personales un poco mas, y eso, como mujer que es ella, me animo a decir que es más proclive a hacerlo. Por su parte, HRL también quiere competir por la Presidencia en 2023, aunque su jefe político y líder del espacio –Mauricio Macri– no creo esté dispuesto a ceder un milímetro en sus aspiraciones (contrario sensu, me viene a la cabeza la frase de Cristina cuando en un acto de grandeza, humildad, y también de inteligente estrategia para asegurarse ganar una elección -porque eso es precisamente la política- decidió ir como “segunda” y proponerle la candidatura a Presidente de la Nación al actual Presidente Alberto Fernandez: cuando dijopensar qué chiquita sería Cristina si solo quisiera ser presidenta’”. Si el hipotético escenario en 2 años fuera hoy, el que tendría que ceder ante su jefe político sería Horacio Rodríguez Larreta e ir como segundo de Mauricio Macri, con María Eugenia Vidal a la Jefatura Porteña por el mismo período, y el resto acomodándose al curso de esas aguas. Bullrich y Lombardi otra vez en Nación y Jorge Macri y Emilio Monzó en la Provincia de Buenos Aires.

Visto así no pareciera ser tan complejo de resolver, por lo menos cuando los egos no se atraviesan. Pero pareciera que en política los egos siempre se atraviesan. Y es entonces cuando queda claro que todas esas disputas egóticas por espacios de poder se dan de bruces con las reales necesidades de la gente que, por un lado, está angustiada por la pandemia y por la situación económica y social, y por el otro, está desencantada con “la política” y con “los políticos” porque siente a la política alejada de sus reales necesidades. 

En la Argentina hay un 60 % de pobreza. La mayoría de nuestros compatriotas son pobres. Mucha gente no la está pasando bien. Mucha gente no tiene techo si quiera para dormir. Si bien ahora se vislumbra un avance significativo en el ritmo de vacunación (a dios gracias para terminar con los efectos de esta pandemia que puso en jaque al mundo entero) y que desarticula la desesperación de la oposición por manchar la imagen del gobierno, la pregunta que se impone es: después de tanto tiempo y tanto agotamiento y graves errores: Vacunar rápido le dará rédito político al gobierno a esta altura? Vacunas y política. Vacunas y campaña. 

Pero hacer campaña se ha vuelto difícil porque la gente esta enojada con los políticos y con la política. Hay un desencanto generalizado, que no abona el hecho de aumentarse el sueldo los legisladores un 40%. Aunque también en la gente hay ganas de “querer creer”. El renacer de la Esperanza (el slogan de campaña 2019 del FDT). También hay dificultad para recaudar. La campaña va a ser fuerte y va a ser mediática. Hubo hechos aislados –pero no menores– de violencia como el atentado al local de la Cámpora en Bahía Blanca, eso no puede volver a pasar. Y en el contexto regional hay también una escalada de violencia política (como en Perú México y Brasil) que se palpa pero del que la Argentina por suerte y por ahora pareciera ser ajena. 

Es un contexto difícil en el que la política “esta lejos de la sociedad”. Y eso no puede seguir pasando tampoco. Algo que siento había quedado atrás con los gobiernos de Nestor y Cristina, porque si algo hicieron ellos fue devolvernos a todos la política (a los que nos enamoramos de ese proceso porque lo vivimos generacionalmente y a los que tal vez no pero incluso por generarles antipatía los sacó de la apatía y el letargo del discurso de la antipolítica). Hay angustia y ansiedad por la pandemia y por la economía, hay desencanto en la gente. Faltaría un poco más de mística. Faltaría un poco mas amor. Volver a enamorarnos pero no Christine Lagarde como nos decía Macri para mega endeudarnos, si no de la Argentina. Hay que ir al encuentro de la gente. Y fundamentalmente tiene que volver la política a la política, ahora sí, definitivamente.