América Latina y el BID en la disputa estratégica con China

Por Diego Gutiérrez, analista de política internacional

Existe una regla no escrita, desde la fundación del BID, Banco Interamericano de Desarrollo, el presidente de la entidad pertenecería a un latinoamericano, mientras la vice presidencia a un estadounidense. Este acuerdo no es parte de una concesión de EEUU a América Latina por obra y gracia de su generosidad hemisférica, sino que forma parte de un acuerdo en el marco de la época en la que fue fundada la entidad.

EI BID, fue creado en 1959, luego de varios años de conversaciones para la creación de alguna dase de entidad regional que le diera al continente americano, la posibilidad de sortear las crecientes tensiones mundiales de los años de entre guerras. El presidente Roosevelt, negocio la creación del Banco Interamericano, pero con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, se desistió de la idea, ya que los EEUU se focalizan en otros proyectos de mayor envergadura una vez finalizada esta.

Terminada la guerra, se crearon los organismos internacionales que todavía hoy funcionan como importantes financistas globales, y de punta de lanza de los intereses económicos de EEUU en el mundo el FMI y el Banco Mundial. Pero varios años después, y ante una situación económica deteriorada en América Latina, y con el miedo de que la revolución cubana fuera un principio de revoluciones anticapitalistas por toda la región, los EEUU lanza la propuesta de la creación de esta nuevo organismo financiero.

La administración del presidente Eisenhower, entonces, dio el puntapié inicial para la creación del actual BID, una zanahoria, estratégicamente otorgada para frenar los ánimos revolucionarios de la región a fines de los años 50s del siglo XX. Su supuesta misión, ayudar a los pueblos de América Latina y el Caribe a salir del subdesarrollo, la equidad y la pobreza. Ninguna de estas premisas fue cumplida y la región sigue después de tantos años y tantos créditos, en el mismo camino de desigualdad de antaño. En el año 1961, en el marco de la Alianza para el Progreso, programa del gobierno de Kennedy para las Américas, se integran al BID el Fondo Fiduciario de Progreso Social, lo cual demostraría la integración de estas políticas en la disputa política por el continente.

En sus primeros años, el BID se desarrolló como una banca que apoyaba el pensamiento cepalino de Raúl Prebisch, más ligado a la industrialización por sustitución de importaciones. En el año 1972 publica, junto con la CEPAL, un libro llamado, “Transformación y desarrollo. La gran tarea de América Latina“. Los primeros financiamientos del banco fueron destinados a integración y desarrollo. Hacia mediados de los años 70s, el organismo iría abandonando esta visión para centrarse más en préstamos para infraestructura; transportes, energía eléctrica y comunicaciones en su mayoría. Siempre claro, con la supervisión y el permiso de los EEUU y su vicepresidente en el organismo.

El organismo está compuesto por una Asamblea de Gobernadores, nombrados por los países integrantes, uno por cada uno, y cada voto es proporcional al capital de que los países suscriben al Banco América Latina y el Caribe, con 26 países, tienen el 50,02 % de los votos EEUU es el principal accionista de la entidad con el 30,01% y con ello controla la vicepresidencia, pero las decisiones siempre han sido un mix entre los intereses regionales de los países de América Latina y el Caribe y los EEUU, un documento del BID del año 1981 así lo refleja: “En grado altamente satisfactorio, el Banco ha logrado equilibrar, por un lado, las aspiraciones nacionales y regionales de sus miembros en América latina y el Caribe por otro, las estrategias, objetivos y posibilidades financieras de los Estados Unidos“.

Ya en los años 80s y ante el sobreendeudamiento de los países de la región y las crisis de deudas soberanas, el BID iría alineado a las políticas de FMI, el Banco Mundial y el Consenso de Washington. En el año 1988 asumiría un nuevo presidente de la entidad, Enrique Iglesias, quien resumir este nuevo pensamiento: “el proceso de ajuste por el que atraviesa la mayoría de los países del mundo, en particular América Latina, es un paso inevitable para todas las economías (…) la deuda externa sigue siendo un obstáculo muy difícil en la mayoría de los países y su solución es un requisito y, a la vez, un resultado de los programas de ajuste exitosos para alcanzar un desarrollo sostenido y eficiente en la región, es necesario privilegiar los mecanismos de mercado frente a la experiencia del excesivo intervencionismo del Estado en los procesos económicos de las últimas décadas ello involucra un activo proceso de desregulación de los mercados que estimula el uso eficiente de los recursos, tanto por parte del sector público como del privada”.

Los cambios que se impusieron desde los principales centros de finanzas internacionales, y al calor del Consenso de Washington y principalmente de las instituciones políticas y económicas de EEUU, impusieron claras directivas de la nueva visión ideológica y económica de la entidad. El BID bridaría apoyo en la estrategia de reprogramaciones de las deudas externas de la región, poder de veto sobre los créditos a asignar, políticas de crédito asociadas al libre mercado y las privatizaciones de las empresas de servicios públicos.

El banco también está integrado por otros 22 países que son llamados “miembros no prestatarios”. Estos, no son receptores de créditos, pero tienen acciones de la entidad y derecho a voto en el directorio y la Junta de Gobernadores. 16 países de Europa forman parte, entre los que se encuentran Alemania, Italia, Francia, y España entre otros más. También Israel y la República Popular China lo integran. Estos miembros aportan capitales y se benefician teniendo acceso a adquisiciones y contrataciones de obras en los países prestatarios con sus empresas, y solo los ciudadanos de estos países puede ser contratados como trabajadores.

El ex presidente Trump, decidió presentar como candidato a la presidencia de la entidad a uno de sus asesores, Mauricio Claver Carone, Director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, un descendiente de exiliados cubanos y uno de los representantes del lobby anticastrista en Miami. El ofrecimiento de la titularidad del BID a Carone puede tener implicancias tanto domesticas como externas, aunque toda la política norteamericana tiene implicancias a nivel Global, y el Estado de Florida, que es el Estado en donde se encuentra la base anticastrista, y ahora antichavista, aporta una buena cantidad de votos al colegio electoral, 29, lo cual lo hacia uno de los más importantes a la hora de buscar el voto.

Un dato no menos importante es que quien dirige la política exterior de los EEUU hacia Cuba, Venezuela y ocasionalmente Nicaragua, es el senador republicano por el Estado de Florida, Marco Rubio, quien es señalado por el New York Times como el “virtual secretario de Estado para América Latina”, aunque solo se involucre en asuntos concernientes a los tres países anteriormente mencionados. Rubio es hijo de cubanos y es el político que más escucha Trump en estos temas. El senador republicano fue quien introdujo a Claver Carone como Director Sénior del directorio de la Oficina para Asuntos Occidentales del Consejo Nacional de Seguridad de los EEUU del gobierno de Trump, según el portal de noticias POLÍTICO.

Claver Carone también ocupó un puesto como director interino del FMI en representación de los EEUU, y se habla de su importancia a la hora de otorgar el préstamo más grande de la entidad en toda su historia, de 57 mil millones de dólares, a la Argentina durante la gestión del presidente Macri. Claro, este préstamo no fue gratis, más allá de que deberá ser devuelto con sus intereses y capital, tuvo objetivos geopolíticos de importancia: el lograr que el gobierno de Macri abrazara como suya la agenda norteamericana en la región. Uno de esos objetivos fue la presión diplomática en contra de Venezuela, coordinada con el resto de los países de Sudamérica alineados con la Casa Blanca.

Otro de los condicionamientos fue la de la Unión de Naciones Sudamericanas, la UNASUR, organismo en el que solo participaban los países de Sudamérica, y que dejaba afuera de sus decisiones a los norteamericanos. Y, por último, la designación de Hezbollah, como organización terrorista. Como vemos, ningún movimiento estratégico norteamericano viene sin objetivos debajo del brazo, y Claver Carone sabe cómo pocos, aplicar las tácticas necesarias para lograrlos.

Pero quizás la mayor razón para este nombramiento sea la cada vez más importante presencia económica de China en la región. En los últimos años han crecido rápidamente las inversiones de dicho país en América Latina. Al mismo ritmo en el que China se viene convirtiendo en el mayor socio comercial de casi todos los países de la región, estas inversiones vienen desplazando las inversiones estadounidenses, de sus empresas, bancos y el mismo BID. Entre 1990 y 2009 las inversiones chinas alcanzaron los 7 mil millones de dólares, entre el 2010 y el 2015 estas ya habían superado los 64 mil millones y en la cumbre CELAC-China, realizada en noviembre del 2015, se comprometieron a desembolsar 250 mil millones para los siguientes 10 años.

El BID tiene otorgados en su cartera de préstamos a la región, poco más de 60 mil millones de dólares en los últimos 5 años; Argentina tiene actualmente créditos activos por 9206,4 millones de dólares y un saldo a desembolsar de 3874,7 millones. Brasil tiene 1113602 millones en préstamos del organismo, mientras que Venezuela solo tiene 1350 millones en créditos en los últimos años. Otros países como Chile con 963 millones, Bolivia 2868 millones, Colombia 2475,29 millones, Ecuador 2830,8 y Méjico 2830 millones. (i)

Los préstamos de China en los años que van del 2006 al 2016 hacia la región fueron a Venezuela por un monto de 62 mil millones de dólares, Brasil con 36.800 millones, Ecuador 17.400 millones, Argentina 15.300 millones y Bolivia con 350 millones. La presencia del gigante asiático con sus préstamos amplía su capacidad política económica y reduce a su vez la influencia norteamericana en la región. Esto le permite a las empresas chinas expandirse mucho más allá de Asia y poder hacer inversiones para extraer los recursos naturales que necesita para desarrollar su modelo productivo. (ii)

En este caso solo estamos hablando de los préstamos de cuatro bancos chinos, tres de ellos son los más grandes del mundo: el ICBC o Industrial and Commercial Bank of China, Bank of China y el China Construcción Bank, junto con el Haitong Bank. Estos se encuentran en seis países de latinoamérica, Argentina, Brasil, Chile, México, Panamá y Perú a través de cuatro sucursales y doce subsidiarias. Otro de los objetivos de la expansión financiera china es preparar un posible desembarco de su proyecto conocido como “nueva Ruta de la Seda”.

A su vez, EEUU debe preocuparse por mantener hegemonía en su propio continente y no perder el control de América Latina y el Caribe, y esto podría llevarlo a no poner todo el foco de su atención en Asia. América Latina y el Caribe son parte de los campos en disputa de esta competencia estratégica entre China y EEUU.

En marzo se realizara la Junta Anual de Gobernadores y en ella, el nuevo director dará a conocer sus propuestas para la gestión. Claver Carone ya ha sugerido que podría solicitar un incremento de capital de parte de los miembros del banco entre varias estrategias a seguir. El gobierno de Joe Biden ya adelantó que piensa destinar 4 mil millones de dólares en América Central y seguramente el BID querrá canalizar parte de esos fondos a través de la entidad.

Pero ya podríamos tener una pequeña muestra de la gestión del BID en manos del gobierno estadounidense. La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional, banco norteamericano firmo un acuerdo marco con el gobierno de Lenin Moreno en Ecuador para un préstamo de 3500 millones de dólares, sujeto a varias condicionalidades. Una de ellas es reemplazar deuda que el gobierno ecuatoriano mantiene con China, la otra es la privatización de activos estatales del sector de las telecomunicaciones como la Corporación Nacional de Telecomunicaciones y activos energéticos de PetroEcuador, se mencionan el campo petrolero de Sacha y la Refinería de Esmeraldas entre otros.

Las elecciones de noviembre pasado no solo impusieron un cambio de gobierno, sino también de estrategias en la política exterior estadounidense, pero los peligros que EEUU advierte para su hegemonía global no han cambiado a pesar del giro político. Si bien Claver Carone es fruto de la imposición de la administración de Trump, los objetivos hacia América Latina son exactamente los mismos. La disputa estratégica con China y Rusia, los intereses de negocios de sus compañías, su superavit comercial con la región y su política de cambio de régimen sobre el eje Cuba, Venezuela, Nicaragua, seguirán marcando su agenda. Solo resta saber si el nuevo presidente del BID se adaptara a sus nuevos jefes en Washington o tendrá algún margen de autonomía para aplicar las políticas del banco.

  • (i) Datos del BID hasta finales del 2020
  • (ii) Obela-Observatorio ecónomico Latinoamericano. El financiamiento de China en América Latina (Oscar Ugarteche, Carlos de León) 3 de marzo del 2020.