¿Alguien perdió el GPS?

Por Maximiliano Rusconi

Hay algunas personas que están desorientadas y además perdieron el GPS (sistema de posicionamiento global o en inglés “Global Positioning System”). Los “juristas” que (sic) son “constitucionalistas” hablan de derecho penal, igual que los que son (sic) “filósofos”. Los cortesanos mediadores y civilistas definen las garantías. Hace años los “no-ingenieros” definían la política criminal. Los familiares de las víctimas opinan sobre la ley penitenciaria. Las espiritistas que hacen inteligencia interna opinan sobre impunidad y los jugadores de Paddle definen con presidentes licenciados en ingeniería la reforma del Código Penal. Debo confesar que estoy un poco mareado.

Un “periodista” hace inteligencia interna sobre otros colegas que integran la mesa de un programa de televisión y los colectivos profesionales, en defensa de la “libertad de expresión y de prensa” se solidarizan no con las víctimas de esos actos sino con el autor de tamañas bajezas.

Una diputada -mandato cumplido- “republicana” (sic) confiesa que también ella “hace contra-inteligencia”.

Quien hasta hace dos años conducía, pomposamente e impulsada por la ONG “Poder Ciudadano” -capítulo argentino de Transparencia Internacional”- a la Oficina Anticorrupción dijo muy suelta de cuerpo que no iría a querellar a funcionarios del gobierno que la designó.

Los representantes más conspicuos de la oposición que enarbolan la idea de independencia judicial en su lucha ideológica, fueron parte protagónica de un gobierno que pretendió designar dos jueces de la Corte por decreto. Los académicos amigos de esos jueces -¿intelectuales?- nada dicen sobre que los elegidos por el “dedo presidencial” hubieran aceptado de buen grado esas designaciones.

Son los mismos que bajo la bandera de la necesidad de un “procurador legítimo” defienden la permanencia de uno que no fue elegido por nadie.

Para colmo de males, el creador del sistema de persecución de un sector político o ideológico a través del sistema penal (el mismo a quien se le ocurrió la brillante idea de designar a cortesanos por decreto) y luego gran negador del Lawfare, hoy, siendo prófugo de la justicia argentina, denuncia desde las playas esteñas algo parecido a un Lawfare ahora en su perjuicio para que Interpol no ejecute la orden de su captura.

Voy a demostrar mi edad, pero yo sugiero que si el GPS está perdido o no funciona bien, todavía es posible que alguien encuentre en la “guantera” del auto a las famosas y nunca bien ponderadas guías “Peuser” o “Filcar”. No es bueno andar desorientado por la vida.