Alberto: Nada para festejar

Por Claudio Posse.

Me agarra una especie de melancolía, hoy que deberíamos estar festejando el día del y la trabajadora, si pienso en el período 2003 – 2015.

No hay nada que festejar. Pero no solo este año, diría que no tenemos rumbo desde el 10 de diciembre de 2015, cuando la derecha se hizo cargo del poder político de nuestro país.

Si vemos cómo se desarrolló el progreso de los salarios, perdiendo la pelea contra la inflación, nos damos cuenta en que situación están los y las trabajadoras, profundizando los niveles de desigualdad y acentuando los niveles de pobreza e indigencia.

Y acá un punto importante: dejemos de culpar a la pandemia por todo lo que ocurre. Es más, diría que lo mejor que hizo este gobierno fue la contención de la pandemia y la ampliación del mantenimiento del sistema de salud.

Pero es imprescindible, y más un día como hoy, poner sobre la mesa las cuestiones que definan de qué lado estamos. O, mejor dicho, de que lado está el gobierno que votamos y apoyamos.

Se me ocurre pensar, de forma básica que, si nuestro gobierno equilibra la situación económica siempre pensando en los sectores concentrados y abandona al pueblo, indefectiblemente empieza dejar de ser un gobierno popular.

A modo de ejemplo, se estableció el aumento del salario mínimo, vital y móvil en un 35%, quedando en $29.160. Claramente, nada que festejar.

En argentina 12 millones de personas son pobres y, dentro de ese universo aterrador, 3 millones son indigentes. Nada que festejar.

Y, entonces, ¿qué hacemos para solucionar este problema? Cri, cri, cri…

Algune, compañere, leyendo estas torpes líneas, va a gritar por ahí que soy funcional al macrismo, y la verdad que no, compañeros y compañeras. La verdad es que un gobierno popular no puede tener a la mitad de su población en la pobreza.

Tener a la mitad de la población en la pobreza es ser funcional al macrismo.

Entonces, algunos compañeros, dirán: “¿qué querés que hagamos, si estamos en medio de una Pandemia? Y bueno, se me ocurre que podríamos, en un momento donde la generación de la riqueza es complicada, distribuir equitativamente la riqueza.

Claro, después terminamos debatiendo cuestiones puntuales y se arma un lío bárbaro. A modo de ejemplo, la suba de las tarifas. Aparentemente el ministro de economía, Guzmán, acordó con el FMI que se subían las tarifas, y otros sectores del gobierno se oponen (aumentan un 9%). Y no me parece que tengamos que discutir en ese espacio, la cuestión es el ingreso de los sectores populares, que están extremadamente atrasados. Y ¿Por qué Guzmán tiene esta postura? Bueno, un compañero y amigo cuando fue designado Guzmán como ministro de economía me dijo una gran verdad: “si pones un liberal en el ministerio de economía después no andes pidiendo que tome medidas populares”. Por más que sea joven y agradable, los liberales no creerían mucho que digamos en los procesos de equitatividad, solo repasemos nuestra propia historia.

Y, por favor, no me vayan a hablar de “relación de fuerzas”, Néstor subió a la presidencia con un puñado de votos que transformó en apoyo popular por las políticas públicas que desplegó. Porque la relación de fuerzas se construye y se proyecta.

Alberto, este primero de mayo no hay nada que festejar, pero mucho por luchar.