Alberto: el agua moja, el fuego quema y la Corte Suprema hace política

Por Claudio Posse.

Debo confesar que, al escuchar el discurso de nuestro presidente en Ensenada, quedé un tanto sorprendido. En primer lugar, la repetida foto que demuestra la unidad. ¿Para qué mostrar una foto si estuviera todo sobre rieles? Todas y todos sabemos que la unidad se forjó en función de sacar al Macrismo del gobierno, y es más que valido, construir y organizar una alternativa electoral fuerte y sólida, pero, en realidad, muchos de nosotros y nosotras aspirábamos que, a partir del 10 de diciembre de 2019, se empezara a construir la unidad de concepción. Porque sin unidad de concepción es difícil (diría sin miedos, imposible) generar una unidad de acción que nos permita transformar la realidad. Por eso la necesidad de mostrar permanentemente fotos que simbolicen la unidad. Dicho esto, es imprescindible empezar a recorrer caminos que nos unifique conceptualmente. Y la pregunta sería ¿Cuál es el eje rector de las políticas sociales y económicas de este gobierno? Parece no tener una clara. Yo no sé si es preocupante esta situación, lo que sí es alarmante es el nivel de ajuste que está implementando nuestro gobierno. Y la verdad es que pensar en que un gobierno haga un ajuste de la magnitud que estamos teniendo no solo no es normal si no que atenta contra los intereses del Movimiento Popular, en todas sus dimensiones, en la actualidad y en el futuro.

Los medios hegemónicos, suelen decir que la “gente” está harta de los políticos, que se viene un escenario de apatía entre la “gente” y la dirigencia política y etc. Lo cierto es que estamos muy lejos del divorcio que había entre la sociedad y la elite política allá por el 2001. También es cierto que la apolitización de la sociedad se da cuando los gobernantes de turno no cumplen con las expectativas de los ciudadanos a pie, por un lado, y cuando no existen direcciones claras para que los dirigentes y militantes le hablen al Pueblo, lo persuadan y lo convenzan.

¿De qué lado estamos? Por ejemplo, en el tema del aumento de las tarifas, ¿estamos del lado de Guzmán (ministro de economía) o del lado de Basualdo (subsecretario de energía). ¿Y con la hidrovía? Estamos con Taiana (senador) o con el nuevo ministro de transporte (Alexis Guerrera). Y así podría escribir y escribir y escribir.

La falta de comunicación desde la conducción hace que estemos dispersos y confundidos. Es imposible defender al gobierno si el gobierno no te dice en qué dirección va y, más aún, cuál es su eje ideológico.

Entonces, empieza la aventura del análisis individual y ahí tenés un lio bárbaro, porque la subjetividad individual nunca puede salir bien, a lo sumo generaremos algunos librepensadores que terminarán sus vidas en estudios de televisión hablando con términos difíciles, pero siempre alejados de los intereses populares.

Si pensamos que la vía de comunicación que tiene Alberto con su pueblo es C5N estamos, por lo menos, complicados. Hagan el ejercicio de ver alguna entrevista a algún funcionario del gobierno nacional que sale a criticar a Horacio Rodríguez Larreta, casi todos los periodistas se ponen en fila para pegarle y destratarlo. No exagero, véanlo ustedes. Bueno, es cierto que pasaba lo mismo en el nefasto gobierno de Macri, no se permitía criticar ni al “amigo” Horacio ni la entonces gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

Luego, ¿Para que elegimos (una forma de decir) una nueva conducción en el PJ Nacional? Todavía no vimos ni una acción del Partido en defensa del gobierno, ni una. Nada. Teniendo en cuenta que estamos en una pandemia tendríamos que tener un partido activo que demuestre fortaleza orgánica para defender los intereses del gobierno (que deberían ser los intereses del Pueblo).

En segundo lugar, volviendo al discurso del presidente, pienso en la frase que dijo sobre la Corte Suprema de Justicia, el presidente dijo: “Yo creo que un juez tiene derecho a postular a un presidente y a votarlo. Puede hacerlo, sin ninguna duda. Lo que no puede hacer es usar las sentencias para favorecer a los candidatos que le gustan. Eso no lo pueden hacer”. Claro, todos estaríamos de acuerdo. Pero me queda un sabor un tanto extraño, ¿Alberto Fernández no sabía que la Corte juega a la política permanentemente? ¿No sabe el presidente que toda sentencia es política? ¿Qué esos muchachos y muchachas defienden y atacan intereses?

Por eso pienso que nos debemos un ámbito de debate profundo urgente, si el presidente nos habla como si desconociéramos las cosas o si el presidente es ingenuo y no sabe que estas cuestiones pasan desde la fundación misma de nuestra Patria.

Me voy a quedar con la ingenuidad del presidente y, como compañero, le digo: Alberto: el agua moja, el fuego quema y la Corte Suprema hace política. Tres cosas que sabemos desde hace mucho tiempo.