Aguante Néstor

Por Daniel Prassel.

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Hoy me permitiré una licencia, voy a apelar a una nota donde haremos un repaso de distintas políticas públicas en materia de derechos humanos, impulsadas por un flaco, que nadie vio venir, pero que sabía muy bien a que venía, porque cada gesto, cada acción política y cada decisión de gobierno, no fueron casuales, sino que definitivamente fueron craneadas junto a su compañera de vida, para mejorar, sanar y dignificar nuestra Patria, y sin dudas, cuando hablamos del Cro. Néstor Carlos Kirchner, hablamos de un grande como Perón y Evita, como Cristina por supuesto, hablamos de esos que están destinados a escribir la historia, que dejan huella y marcan un rumbo, que emocionan y conmueven, que luchan, aman, viven, se apasionan y en este caso, una vez más, dejan su vida por un proyecto colectivo, nacional y popular.

Asumió un 25 de mayo de 2003, linda fecha para un patriota, y a partir de allí no paro de generar hechos políticos de una significación y potencia, que nos transformó la vida, hoy nos vamos a referir a las conquistas y logros referidos a los DDHH como una política de estado, Néstor lo impulso así por primera vez en estos 37 años de democracia, rompió con el consignismo del nunca más escrito en un libro y se la jugo entero para convertirlo en una realidad efectiva, donde en lugar de hablar con palabras nos invitaba a construir con hechos.

Arranco suavecito dándole una estocada magistral a la corte menemista, que fue un emblema de sumisión al poder y a los grandes grupos económicos durante más de diez años, en un memorable discurso por cadena nacional pidió al Congreso que impulsara los mecanismos políticos consagrados en la Constitución Nacional que resguardan las instituciones, y así poder revisar la tarea de aquellos que integraban el máximo órgano del Poder Judicial, pero con un claro mensaje, quienes no hubieran estado a la altura de las circunstancias deberían rendir cuentas ante el Pueblo, tal es así que muchos optaron por renunciar antes que enfrentar un proceso de juicio político, tal cual lo hicieron Julio Nazareno, Adolfo Vázquez y Guillermo López, otros como Eduardo Moline O’Connor atornillado a sus privilegios, no renuncio y termino convirtiéndose en el primer juez de la Corte Suprema destituido por el Senado de la Nación en diciembre de 2003.

A posterior de la depuración, Néstor implemento un novedoso sistema de selección que incluía desde limitaciones al Poder Ejecutivo, la publicidad de los antecedentes de los postulantes y la posibilidad de que la ciudadanía pueda objetar candidaturas o solicitar audiencias públicas para realizar preguntas.

También en ese mismo 2003, el flaco firmo el texto de la Ley N° 25.779 declarando la nulidad de las leyes de la vergüenza, obediencia debida y punto final, que oficiaron como un gran dique de contención hasta ese momento, garantizando la impunidad a los represores en todo el país, de a poco, se respiraban ya otros aires, donde la dirección era clara, en nuestra Argentina ya no íbamos a tolerar que la impunidad caminara por las calles sino que dentro de la misma ley que los genocidas negaron, íbamos a avanzar en pos de un futuro posible, donde una democracia sólida se pudiera nutrir de la memoria, la verdad y la justicia como pilar fundamental de valores para una comunidad justa que resuelve su pasado sin odio y con convicciones firmes.

Gracias a esto, en poco tiempo se empezaría a juzgar a los asesinos del Pueblo.

Entrado el 2004, ya un caluroso y luminoso mes de marzo en ciernes, el Cro. Néstor Kirchner produjo un hecho político del que seguiremos hablando eternamente, sin titubear y luego de saludar a los estudiantes del Colegio Militar, a paso firme, gesto adusto y encarando una peregrinación a la galería de los directores, el lugar donde se ubican los cuadros de los jefes del ejército, el flaco pronuncio una sola palabra: “Proceda” dijo y el entonces jefe de las fuerzas armadas Roberto Bendini no tuvo más opción que cumplir, como corresponde, la orden del Presidente y también Comandante en Jefe, bajando los cuadros de los dictadores Videla y Bignone, ese momento puede analizarse de mil maneras y todas pueden llegar a ser correctas, en mi caso era la conjunción perfecta de lo que debe ser la política, la herramienta por excelencia para transformar la realidad, que no claudica nunca ni siquiera ante las armas y que envía al Pueblo un mensaje que no admite contradicciones, el que manda es aquel que es bendecido por el soberano, es decir el Pueblo, que premia o castiga pero que nunca yerra.

Néstor ese día le dijo al Pueblo bien clarito que en el ejército no puede haber asesinos ni torturadores, lejos de ser una condena a la institución como muchos progres sueñan, el flaco fue contundente, separo paja del trigo y puso en su lugar a dos de las peores lacras que conoció la Argentina.

Como olvidar la recuperación de la Ex Esma, epicentro del horror y la muerte, un lugar que nos ofendió como Pueblo y que nos causó mil heridas, y nuevamente Néstor, con su humildad y decidido como siempre, hasta allí fue para reparar en parte, lo que fue nuestra triste y oscura noche de la última dictadura, en un discurso movilizador como pocos, abrazo y pidió perdón como Estado, poniendo piedra basal para que los organismos de DDHH por primera vez en la historia no fueran solo visitantes o beneficiarios de alguna reivindicación sino actores principales en la creación de políticas públicas de memoria, verdad, justicia y promoción de los DDHH, institucionalizando esas luchas históricas por lxs 30.000, los sobrevivientes y los nietos robados.

Vinieron así los juicios, las condenas a los genocidas, las acciones concretas de los tres poderes del Estado en perspectiva de DDHH, la creación del Archivo Nacional de la Memoria, el Centro Cultural Haroldo Conti, las señalizaciones de más de 500 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, los miles de jóvenes que se sintieron seguros para resolver su identidad y se acercaron a Conadi, la iniciativa latinoamericana para identificar personas desaparecidas, las unidades de investigación sobre secuelas del terrorismo de estado, las distintas leyes reparatorias, la candidatura del Museo Esma como Patrimonio Unesco, la desclasificación de archivos de la dictadura, la creación del Centro Fernando Ulloa para asistir a las víctimas.

Cerrando la nota, estamos a dos días de cumplirse diez años de la partida de Néstor al comando celestial, y si bien enumeramos muchas de sus decisiones políticas que nos enorgullecen y obligan a no bajar jamás los brazos, debemos citar una promesa cumplida que nos legó cuando nos propuso que florezcan mil flores, y que efectivamente no solo se cumplió y fueron mil, sino que terminaron siendo miles, que hoy son quienes defienden la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Nación, como no van a estar nerviosos.

Viva el Cro. ¡Néstor Carlos Kirchner!

Más Estado, Más Solidaridad, Más Comunidad como nuestrxs 30.000 nos enseñaron.