Agro dólares

Por Julio De Vido (h)

Escuchá «Agro dólares» acá.

A raíz de todo lo que giró alrededor del dólar esta semana, me encontré con una frase interesante de un economista de apellido Garzón para iniciar el desarrollo que les voy a presentar en la edición de hoy. El economista consultado por la importancia del agro en lo que refiere a la estabilidad de la moneda y el balance cambiario, hábilmente contesto: “Es como tener una buena carta en el Truco, podes ganar una mano, pero no la partida”.

Si hubiese leído antes esta frase la hubiese incorporado al artículo “el emparchado viento de cola” de hace dos domingos, ya que la esencia es misma, con el agro solo no alcanza sin el agro no se puede.

Con el agro solo no alcanza, aunque claro es el sector que en su conjunto productivo de oleaginosas y cereales liquidó, es decir ingresó al país, $ 23.719.500.000 de dólares, si, el equivalente a la mitad de las reservas totales, no netas, del BCRA.

En este artículo vamos a limitar el estudio solo al complejo exportador de cereales y oleaginosas a los fines de comprender algunos puntos importantes, sin embargo, algunos desarrollos se podrían transpolar a otros sectores productivos.

El proceso virtuoso se inicia a partir de que un productor realiza la compra de todo un paquete tecnológico, lo implanta en la tierra y luego lo “protege” y fomenta a través de la aplicación de agroquímicos, esa inversión es generalmente en pesos, pero hablando en dólares hablamos de aproximadamente 290 dólares por hectárea para la soja y 460 dólares por hectárea para el maíz (datos aplicables al norte bonaerense).

Entre 4 y 5 meses después, dependiendo de las condiciones de humedad del grano se realiza la cosecha y aquí comienza el proceso de comercialización que, suponiendo la venta inmediata de la misma, se realiza a través de acopios zonales o en caso de grandes extensiones o integraciones de la cadena directamente a la exportadora, en ambos casos el beneficiario final de la misma, fundamentalmente en la cadena de la soja son las grandes empresas exportadoras que suelen procesarlo para la generación de harina, aceite, pellets, biodiesel, etc.

El productor al vender su cosecha recibe pesos que son el resultado del ingreso de dólares al mercado cambiario desde el exterior y la compra de pesos (la mayoría de las exportadoras tienen su casa matriz en el exterior) esta etapa es la que se suele hacer mención cuando se habla de plazo de liquidación de divisas, hoy por hoy es un plazo no mayor a cinco días, el fin de esta medida es evitar movimientos especulativos por parte de las exportadoras a la hora de ingresar divisas.

Lo comentado en el párrafo anterior tiene como resultado el monto de muchos ceros que mencionamos algunas líneas antes, claramente su volumen está íntimamente relacionado con la cantidad de granos y cereales producidos en la campaña en curso y suele tener estacionalidad al registrarse mayores liquidaciones en los momentos de cosecha de las principales regiones productoras.

¿Qué nos depara para el futuro cercano en un momento de alta incertidumbre cambiaria?

El Gobierno a través de las medidas anunciadas en el transcurso de la semana realizó una devaluación implícita orientada fundamentalmente a los ahorristas en moneda extranjera ya que técnicamente no depreció el tipo de cambio oficial, de referencia para el sector agropecuario, sin embargo, la soja mantiene su sendero alcista cotizando por encima de los $20.000 la tonelada reduciendo la presión y/o necesidad de una devaluación del tipo de cambio oficial para mejorar los márgenes. Diciembre y enero son meses en los que hay que poner la lupa ya que se producen aumentos en las liquidaciones generados por la cosecha del trigo, justamente este no es el año para tener las expectativas muy altas ya que la sequía impactó fuertemente en ciertas regiones como Córdoba y Santa Fe observando condiciones de cultivo entre regulares y malas.

En esas provincias la Bolsa de Cereales de Rosario hizo mención a que muchos productores, y con los riesgos que ello conlleva, adelantaron la siembra de maíz y el avance ya es record para este momento del año (cerca de 600.000 hectáreas).

Claramente el momento de mayor ingreso de divisas se sitúa en los meses de abril, mayo y junio, coincidentemente con las cosechas de soja y maíz.

El éxito o fracaso de las medidas anunciadas por el gobierno poco tendrán que ver con las liquidaciones que realice el agro en tanto y en cuanto se mantengan los cursos normales de las mismas, detener la sangría de dólares es clave para poder tener una plataforma de recursos para las inversiones que se tengan que realizar una vez que la pandemia disminuya su impacto, sin embargo, estar siempre corriendo atrás de la zanahoria no parece haber sido una estrategia que resulte en los últimos años.