Acción política ganadera, los desafíos del eje Tucumán-Chacabuco

Por Julio De Vido (h).

El resultado las primarias del doce de septiembre pasado y sus posteriores repercusiones y consecuencias, generaron un efecto sorpresa y preocupación que probablemente llevó a que las entidades gremiales del sector agropecuario olviden que estaban organizando desde antes de esa fecha una medida de fuerza frente al sostenimiento de las medidas que limitan las exportaciones de carne bovina.

Esta situación, tan inesperada como incierta, atravesó a todo el arco político de nuestro país. 

En medio de este vendaval, cuando la mesa de enlace vuelva al ministerio, sito sobre Paseo Colón el martes de la semana entrante, se van a encontrar una cara nueva pero no tanto en la sala de reuniones, el ministro Julián Domínguez a quien brevemente describimos en la edición pasada de esta sección.

La semana para Domínguez tuvo un poco de todo, lo más destacado sin duda alguna fue su sábado, no pudo viajar temprano a Chacabuco, sin embargo, tuvo que pasar a visitar a Manzur por la Casa Rosada, días atrás cerrada terminantemente los días no hábiles, y luego al presidente en su residencia de Olivos. No debería pasar desapercibido su encuentro con el ministro Kulfas quien logró sobrevivir a la crisis política aún, buscando responsabilidades, siendo artífice de la medida restrictiva de las exportaciones.

Los temas de preocupación siguen siendo los mismos prácticamente que durante todo el año, matizados por la circunstancia y las elecciones, esta semana también se sumo el reclamo de tres gobernadores peronistas para con la situación del sector cárnico, Córdoba, La Pampa y Entre Rios. Importantes provincias de producción ganadera primaria e industrial, el primero y el segundo de estos distritos ponen en juego un senador de los que tanto cotizan para que CFK mantenga el control de la cámara alta y arrastran un mal resultado de las primarias.

La nueva lógica que se va a impartir desde la jefatura de gabinete a la cabeza de Juan Manzur no debería sorprender en cuando a la flexibilización de dichas medidas, no solo por el análisis electoral en las provincias antes mencionadas como en otras con fuerte actividad agropecuaria sino por el contexto macroeconómico que pone en jaque a los fundamentos del ¿programa? económico, criticado por la vicepresidenta, defendido por Economía y sufrido por la población en su conjunto.

En 2020 se buscó aprovechar una situación lamentable como ser la de una demanda apaciguada por las restricciones a la circulación y aislamiento obligatorio permitiendo que se recalentara el circuito exportador a cualquier costo para de esta forma acumular divisas que permitieran afrontar los pagos de deuda del 2021 y la demanda de dólares de los sectores productivos y de servicios. Esta misma circunstancia en el año en curso se tomó como un problema y hoy nos encontramos con una fuerza laboral con sus ingresos deprimidos, el salario promedio del sector privado formal puede comprar la misma cantidad de kilos de carne que en el 2002, una débil macroeconomía con cepo cambiario, una dinámica de acumulación de divisas que lleva a que en un mes se puedan perder todos los excedentes acumulados en los ocho meses anteriores y una performance exportadora relativa con precios internacionales en niveles más que aceptables.

Buena parte de los desequilibrios en el sector ganadero se debieron a los efectos colaterales del cepo, un sector de la industria frigorífica de la que Domínguez pidió información al verse principalmente perjudicada por el cierre parcial de exportaciones, optó por realizar determinadas maniobras para hacerse de la suma más cercana a los dólares financieros o paralelos, lo que en efecto dominó impulso los precios de abajo para arriba y al resto de la industria a operar en estos circuitos para no ir detrimento de su propia competitividad.

Realmente paradójico, en Argentina la trampa y la evasión son practicas institucionalmente aceptadas ante los desequilibrios y las distorsiones que el propio Estado plantea.

Al día de hoy, seguimos teniendo sectores del espacio nacional que por ser mas papistas que el papa continúan defendiendo al cepo cambiario como una herramienta necesaria, soberana, distributiva, etc. etc. etc. cuando se sigue demostrando como la paulatina destrucción de la moneda y de los sectores productivos reales, ya que los jugadores del sector financiero pueden hacer realmente lo que quieren. ¿Acaso alguien puede afirmar que el período 2011-2015 fue mas benevolente que el 2003-2011?

El tándem Manzur-Domínguez se enfrenta a grandes desafíos en materia de conducción política de los problemas anteriormente citados y muchos más, el respaldo que le da a Domínguez el haber ocupado dicha cartera y las bases sobre ciertos movimientos sindicales y organizaciones agropecuarias auguran una vía de diálogo que tienda al mejoramiento de la situación sectorial y general, asimismo desde la óptica de Juan Manzur, hombre que entiende el funcionamiento de la economía de mercado con perspectiva social y fundamentalmente a los protagonistas de la misma.

Un mes y medio no se ve como un periodo propicio para milagros, aunque de sostenerse un marco general de acción podría reconfigurar las perspectivas del bienio 2022-2023.