“A nuestros queridos descamisaditos»

Por Demian Ventura.

El Domingo 16 de agosto en Argentina se festejó el día del niño, un día muy particular para nuestro país en cuarentena, cada niño festejo desde su hogar.

Si nos remontamos en la historia El día del niño nace para la promoción del bienestar y de los derechos de niños y niñas, pero también es una bisagra comercial entre días festivos en el año, exactamente en la mitad del año para activar la economía del sector de la fabricación de juguetes.

Muchas familias en esta fecha tan particular por la cuarentena optaron por las compras virtuales puerta a puerta contemplando el aislamiento social. Pero

¿Qué sucede con las familias que no pueden acceder a la virtualidad y la economía familiar no les permite obsequiar algo a sus hijos?

Si retrocedemos en la historia existió entre los años 1948 y 1955 La Fundación Eva Perón que cubría esas carencias económicas y sociales entre otras, movilizaba la economía durante las fechas festivas ya que compraba obsequios y recibía donaciones de la industria juguetera Nacional para repartir a los niños que más lo necesitaban bajo el lema “obsequio a nuestros queridos descamisaditos”.

Lamentablemente hoy en día La Fundación Eva Perón ya no existe, pero tenemos que destacar la participación de los Centros Culturales, Unidades Básicas y Clubes de barrio que en estos momentos tan difíciles logran con el esfuerzo de voluntarios y voluntarias dar de comer a miles de personas en forma desinteresada y durante este día del niño por medio de las donaciones y colaboraciones juntaron juguetes para llegar a los hogares que lo necesiten.

Voluntarios y voluntarias desinteresados y anónimos que utilizan su tiempo para colaborar, por esta razón quiero destacar esta maravillosa acción social silenciosa, efectiva e indispensable que a mi criterio mantiene vivo el espíritu de la Fundación Eva Perón.