Buscando la huella.

Por Julio De Vido (h).

Ojo de la tormenta

Tras la sucesión de anuncios y medidas realizados por los distintos miembros del gobierno que apuntan a una baja temporal de derechos de exportación seguidos de un mayor ingreso de divisas por exportaciones, esta semana se vivió un continuo ida y vuelta entre los distintos actores involucrados en la cadena agroindustrial reforzando algunos conceptos que trajimos a esta edición la semana pasada.

Confederaciones Rurales Argentinas votó en el marco de su comisión directiva su permanencia o no en el Consejo Agroindustrial Argentino, finalmente y tras un comunicado de prensa de este último manteniendo su compromiso por bregar por una menor carga impositiva sobre el sector se retomó una tensa calma y también le permitió al CAA la incorporación de cuatro nuevas entidades integrantes.

El eje de las controversias del detrás de escena de los anuncios del gobierno se escinde en que cada vez queda más claro que del otro lado de la mesa estaban las grandes cerealeras, la vuelta del diferencial a los productos de mayor valor agregado es un claro ejemplo, sin necesidad de entrar al punto de vista técnico de esta cuestión, en que se trata de una clara transferencia de recursos del productor al industrial, este factor representa la base del rechazo rápidamente expresado por las entidades que nuclean a los productores agropecuarios. Por este motivo es que uno de los pasajes más destacados del comunicado del CAA es el indica que: “Es indispensable que el productor tenga incentivos a producir más, para lo cual es necesario trabajar en un esquema de reducción de la alta carga de impuestos”. En pocas palabras, para un aumento en el ingreso de divisas es necesario un aumento en la producción y no solo en medidas coyunturales.

El ministro Basterra por su parte señaló que en dos días de aplicación efectiva de las medidas los exportadores liquidaron más de 500 millones de dólares, fuentes de la Bolsa de Cereales de Rosario coinciden con este dato.

A pesar de todo esto el día viernes la cotización paralela del dólar, la única de libre acceso, llegó a los $166 marcando un nuevo record y generando mucha preocupación por la brecha que continúa ampliándose. Desdoblamiento cambiario, una nueva devaluación, el libro de recetas que tienen las autoridades a disposición para soluciones de corto plazo es cada vez más acotado y si hay alguna posibilidad de recuperación económica para el 2021 esta se ve fuertemente amenazada por el impacto que tiene en las decisiones de los agentes económicos la variación en los precios fundamentales de la economía.

Biotecnología

Mediante la resolución 41/2020 el gobierno nacional aprobó el evento IND-00412-7, más conocido como trigo HB4, una variedad desarrollada por INDEAR, empresa resultante de la interacción pública y privada entre Bioceres y el Conicet. Se trata del primer trigo genéticamente modificado aprobado en el mundo. 

Al margen de ser una clara demostración de capacidades del sistema de ciencia, tecnología e innovación, es a su vez un desafío en materia de relaciones internacionales y a la recepción de este evento en el mundo ya que, como la misma resolución lo indica, su aprobación de comercialización definitiva quedara condicionada a que la autoridad competente de Brasil lo haga, hecho no menor al tratarse este del mercado que capta alrededor del 25% de nuestra producción.

La variedad confiere tolerancia a la sequía y al herbicida glufosinato de amonio. Su período de investigación y pruebas tuvo una duración de 15 años.

Trabajo

La Fundación FADA dio a conocer su informe de empleo de las cadenas agroindustriales argentinas, tema que ya hemos abordado en otras ediciones pero que este informe viene a nutrir de más datos e infografías para entender mejor el entramado productivo y laboral.

Algunos puntos a destacar:

En 2018 las CAI (Cadenas Agroindustriales Argentinas) generaron 3.716.317 puestos de trabajo.

Representan el empleo del 22% del empleo privado en Argentina

El eslabón primario concentra el 38% del empleo de las CAI

Frutas, verduras, hortalizas y legumbres representan el 11,9% del empleo en las CAI, bovina 11,4%, soja 10,6%, trigo 10,4% y maíz 6,6% abarcando la mitad de los puestos de trabajo de las CAI.

La discusión sobre la competitividad y productividad del agro argentino en su conjunto pareciera estar saldada, demostración de esto son las ultimas políticas del gobierno que apuntan a conseguir divisas de un sector que saben que es capaz de generarlas de forma dinámica. Si a esta realidad pudiésemos sumarle cierto grado de consensos respecto a la estabilidad en las “reglas de juego” y proponer objetivos a largo plazos podríamos multiplicar las distintas cifras que publicamos domingo a domingo en Identidad Colectiva tanto en lo que respecta a producción e ingreso de divisas como a empleos con una fuerte impronta federal.

Replantear seriamente los esquemas impositivos y arancelarios será crucial en esa etapa que la economía argentina deberá afrontar sin esquivar los obstáculos y haciendo frente a las tensiones que puedan surgir, la política del parche y el cortoplacismo no estaría funcionando.